Rosario Murillo llama “amargados” a quienes rechazan a Ortega

"Los puchos (pocos) amargados no pueden impedir que la mayoría trabajemos y avancemos en nombre de Dios", dijo Murillo, a través de medios del Gobierno.

Daniel Ortega y Rosario Murillo. LA PRENSA/O. NAVARRETE

El Gobierno de Nicaragua descalificó hoy a quienes rechazan al presidente Daniel Ortega, a los que su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, llamó “amargados”, en medio de una crisis que ha dejado cientos de muertos en protesta contra el mandatario.

“Los puchos (pocos) amargados no pueden impedir que la mayoría trabajemos y avancemos en nombre de Dios”, dijo Murillo, a través de medios del Gobierno.

Se trata del último descalificativo que utiliza Murillo para referirse a los miles de nicaragüenses que todas las semanas salen a las calles a protestar contra Ortega, a pesar del asedio de policías y paramilitares contra las manifestaciones, a veces con saldo mortal.

La vicepresidenta también se ha referido a los manifestantes autoconvocados con palabras como vampiros, minúsculos, almas pequeñas, almas tóxicas, mediocres, plagas, terroristas, puchitos (poquitos), chingaste o poquedad.

Cada una de las palabras se ha traducido en todo tipo de burlas hacia Murillo, desde carteles hasta memes, pese a lo cual mantiene su discurso frontal contra quienes rechazan el Gobierno de su esposo.

En un discurso en el que volvió a invocar a Dios, y en el que por primera vez en casi un mes no insistió en la frase “ellos son los culpables, ¡que paguen!”, Murillo afirmó que en Nicaragua no hay espacio para el odio.

“El odio no tiene cabida en Nicaragua, nunca más, nunca más el odio, nunca más las tinieblas, nunca más la perversidad, la maldad, se ensañará en nuestro pueblo”, sostuvo.

Nicaragua atraviesa una crisis política que ha cobrado entre 322 y 448 muertos, según organismos humanitarios, de los cuales el Gobierno reconoce 198.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han responsabilizado al Gobierno de Nicaragua de “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias”, lo que Ortega ha negado.

El país centroamericano no vivía una época tan sangrienta desde la década de los años de 1980, también con Ortega siendo presidente.

Las manifestaciones contra Ortega y Murillo comenzaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.

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