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Menor marcado con las siglas FSLN relata brutal tortura

Asegura que fueron oficiales de la Estación V y que lo amenazaron de muerte si contaba la agresión

El adolescente muestra la crueldad a la que fue sometido. Él asegura que fueron policías. HOY/Cortesía Laleska Palacios

Según el relato de una madre y su hijo en la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), entre ocho y diez policías de la Dirección de Operaciones Especiales Policiales (DOEP) retuvieron, intimidaron y torturaron al muchacho y con la aguja de una jeringa le marcaron las siglas del FSLN.

De acuerdo al menor, que tiene 14 años y es estudiante de secundaria, la jeringa tenía un líquido “que me ardía mucho”. Contó la víctima que después de marcarlo le pasaron limón y vinagre, lo que de seguro le causó ardor.  El policía que le marcó el brazo izquierdo tenía un pasamontañas y mientras hacía tal acción, otro le apuntaba en la sien con un fusil AK y otro que apoyaba hablaba con acento cubano “como la doctora (presentadora) de Caso Cerrado”, decía “ráyenlo más”.

Lo amenazan

Según el muchacho también le advertían: “Esto le pasa a los sapos, si vos hablás, matamos a tu familia y te matamos”. El adolescente asegura que él se puso nervioso, estaba asustado y luego solo se quedó mirando y respiró profundamente para no llorar.

El relato de horror lo hizo el menor en una denuncia pública ante CPDH, donde aseguró que los hechos ocurrieron en el Distrito Cinco de la Policía, cuando él pasaba a su centro de estudio donde cursa primer año de secundaria.
En esa ocasión, dice que cuando él pasaba por el lugar un policía le agarró y lo metió rápido a las instalaciones policiales.

A ese policía lo describe de contextura recia, piel morena. El muchacho no reparó si en ese momento otras personas observaron que lo retuvieron.

Defensores de derechos humanos de la CPDH, durante el relato del joven a quien le marcaron cruelmente uno de sus brazos.  Cortesía Laleska Palacios
Defensores de derechos humanos de la CPDH, durante el relato del joven a quien le marcaron cruelmente uno de sus brazos. HOY/Cortesía Laleska Palacios

Por el azul y blanco

Según el muchacho y su madre, por usar gorra azul y blanco lo detuvieron.  “Ya son varias veces que me van deteniendo”, comentó la víctima, quien refirió que, entre otras cosas, lo obligaban a mostrar lo que llevaba en su mochila y como no le encontraban nada, le preguntaban: “¿Por qué andabas con gorra azul y blanco?”. Los agentes empezaron a interrogarlo y le preguntaban por el miembro de la Alianza Cívica, Lesther Alemán.

“Yo le dije que no lo conocía y aunque lo conociera no se los diría”, dijo el menor, a quien le propinaron dos patadas y lo amenazaron junto a su familia. Mientras relataba todo lo vivido de forma nerviosa, el menor movió constantemente el brazo derecho.

“Ya conocemos tu casa, todos los días patrullamos por donde vivís, conocemos por donde trabaja tu hermana y me dijeron la dirección y concuerda donde ella trabaja”, dijo sobre la advertencia recibida. “Yo no lo podía creer, me quedé en shock”, sostuvo la madre del menor.

La madre del menor afectado dijo que no lograba entender a este gobierno, que habla de normalidad, cuando se viven agresiones como las que sufrió el adolescente y a plena luz del día.  Señaló que si algo causa más horror es que los autores de semejante brutalidad sean policías, los que deberían garantizarle protección a la gente en las calles. “Yo sigo sin entender por qué pasó esto. Aterran a nuestros hijos”, dijo.

Agregó que la familia nicaragüense no puede estar tranquila con hechos como estos. Y hasta llegó a recomendar a los padres que hablen con sus hijos cuando regresen a clases, que les pregunten si no los agredieron, si no los acosaron, “porque hay —parece— el deseo de mantenernos así, atemorizados”, denunció.

En peligro constante

Desde que los universitarios decidieron irse a las calles en abril pasado, primero contra las reformas grotescas a la seguridad social y después contra la cruel represión gubernamental que ha dejado más de 300 muertos, el país vive bajo un clima de constante violencia.

“El peligro aquí es constante, uno no sabe si manda a los hijos al colegio y van a regresar bien. Esto no puede continuar”, aseveró la afectada madre.  La agresión contra el menor circuló en redes sociales de forma masiva y desde esa plataforma, algunos padres dijeron que era preferible que los niños y adolescentes se queden en casa, mientras el Gobierno mantenga su postura de no sentarse a dialogar para solucionar la crisis.

Repudiable y debe ser investigado

Para Marcos Carmona, director de la CPDH, lo que ha ocurrido con este menor es alarmante.
Una especialista en derechos de la niñez del organismo dijo que la agresión es violatoria de tratados y códigos que protegen a los menores de edad en Nicaragua. Refirió que estaban frente a una situación grave, la cual deberían las autoridades tomarse bien en serio. Incluso, recordó que en el país funciona una procuradora de la niñez y la adolescencia que debería pronunciarse.

“Nos alarmó esta acción, definitivamente este es un acto repudiable, es un acto condenable”, manifestó Carmona y aseguró que el organismo acompañará a la familia del adolescente en la denuncia. “El niño fue objeto de tortura al marcarle FSLN en su cuerpo con agujas”.

Explicó el peligro que existe al usar este tipo de instrumento. “No sabemos si la aguja ocupada está infectada, esto es grave para la salud de este menor y claro para su situación sicológica”, dijo Carmona.

“No es un animal”

La madre del menor reaccionó indignada porque lo hayan marcado como animal y a la vez atemorizada ante la situación. “Usted sabe que ahora no la arremeten contra solo uno, sino que contra la familia, y por supuesto que me da temor por mis demás hijos, por mis sobrinos, por mis hermanos”, expresó la madre del menor. “Yo no lo podía creer, me quedé en shock. El niño no es un animal, cómo le van a hacer eso”, sostuvo la madre del menor.

La mujer reconoce que no le había dado importancia al asedio de los policías, pero ella solo le recomendaba: “Hijo hay que evitar, desgraciadamente es un crimen, decía, portar un símbolo patrio, un color, una camisa con un distintivo”, aseguró.  “Es un hecho repudiable. ¿Cómo vamos a esperar que supuestos agentes del orden le hagan esto a menores?”, se preguntó la progenitora, quien pidió al organismo no dejar que la agresión contra su hijo quede en le impunidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

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