Nicas ahora siempre andan juntos por seguridad

Llegaron a Costa Rica en busca de la paz que no hay en Nicaragua

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El parque de La Merced ya fue reabierto ayer, sitio donde se reúnen los nicaragüenses que viven en San José, Costa Rica. HOY/ Cortesía de La Teja de Costa Rica

HOY  Costa Rica

El sábado 18 de agosto, el parque La Merced, se tiñó de violencia cuando un grupo de 400 costarricenses llegó a esta plaza exigiendo la salida de los nicaragüenses que viven en el país, según ellos por el daño que esta población ha hecho en nuestro territorio.

En este lugar, que ayer lunes ya fue abierto, nos encontramos a Armando, un pinolero que prefirió no revelar sus apellidos por temor a represalias de otros ticos y del gobierno del presidente Daniel Ortega.

Él llegó a suelo nacional el 18 de julio de este año, huyendo de la violencia en su país. Como Armando, hay cerca de 25 mil compatriotas suyos que llegaron a Costa Rica desde abril anterior solicitando refugio.

Tiene 42 años y es del departamento de Carazo, lugar que está a unos 95 kilómetros de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, según cuenta está en la costa del Pacífico y a los turistas les gusta mucho.

En su país dejó a dos hijas con las que se comunica poco, pero que ahora tendrá que llamar más seguido, ya que la violencia de este fin de semana preocupó a su familia.

Sin lugar dónde dormir

“Tenemos que andar juntos, como usted puede mirar, nosotros somos cinco (dos hombres y tres mujeres) porque nos da miedo que nos agredan, tenemos más de un mes de estar aquí y no tenemos dónde dormir. Todos los nicaragüenses en este momento estamos juntos, usted nos verá con otras personas y no solos porque no queremos que nos golpeen”, aseguró.

Detalla que llegó a Costa Rica buscando paz, pero en las últimas horas se ha encontrado con un panorama similar al que veía todos los días en Nicaragua.

“Nosotros hemos vivido cosas que gracias a Dios ustedes (los costarricenses) no han vivido, hemos vivido guerras, hemos sufrido por hambre y muchas humillaciones (se detiene y llora). Nos sentimos mal porque tenemos que huir de nuestro país y llegamos aquí con la esperanza de trabajar, pero algunas personas no nos quieren”, dijo.

“Yo le ofrezco una disculpa a todos los costarricenses por los nicas que han hecho daño aquí, pero no todos somos así, la mayoría somos personas honradas que lo único que queremos es alimentar a nuestras familias”.

Armando dijo que a diario sobreviven con 300 colones, (0.52 centavos de dólar aproximadamente), es decir, con su aporte y el de las otras 4 personas con las que anda, hacen 1,500 colones.

“En este momento tengo 50 colones pero entre lo que conseguimos todos compramos galletas. Después de lo que pasó (las agresiones del sábado) han venido otros nicas que están bien acomodados y nos regalan algo de comer, también nos han dado comida en un albergue (en el de las Obras de Sor María Romero a 300 metros de KFC del Paseo Colón), pero solo comemos una o dos veces al día por eso es que compramos las galletas”, afirmó.

Otros perseguidos
Esta misma situación la vive Carlos (tampoco dio sus apellidos para evitar ser identificado), a él lo encontramos sentado en una banca, estaba solo pero esperando a un amigo que conoció en el parque durante estos días. Llegó el jueves 16 agosto de este año proveniente de Puerto Corinto, Chinandega, tiene 44 años y salió espantado de su país. Era cruzrojista y según cuenta, le montaron una persecución después de que en una manifestación atendiera a un joven que estaba en contra del Gobierno.

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