Cristofer González: “Me gustaría enfrentar a un japonés”

Cristofer González sabía que el problema del boxeo es que no solo se han visto muchas cosas raras en los fallos, sino que se seguirán viendo. Nunca pensó otra posibilidad que no fuera el nocaut

Cristofer González a su llegada a Nicaragua. LAPRENSA/URIEL MOLINA

Cristofer González sabía que el problema del boxeo es que no solo se han visto muchas cosas raras en los fallos, sino que se seguirán viendo. Nunca pensó otra posibilidad que no fuera el nocaut. Por eso cuando Paddy Barnes cayó tendido en el cuarto asalto, un júbilo interno estalló. Admite la sorpresa que se llevó: “esperaba noquearlo en el séptimo u octavo”. Todavía se siente agotado: pelea, viaje, atención al periodismo y su familia.

El Látigo si cierra los ojos se duerme. Viajó más de 10 horas hasta llegar a Panamá y ahí esperó 15 horas durmiendo en alguna esquina del aeropuerto mientras aguardaba su vuelo a Nicaragua. “La próxima vez exigimos un hotel”, dice lamentándose por lo sufrido de la travesía, aunque en el fondo tenía una satisfacción incomparable: se había mantenido como campeón, le había dedicado la pelea a su hijo que viene en camino y al joven Rommel Cisneros, quien era su cocinero en el campamento y murió antes del combate en un accidente de motocicleta.

Pero alguien acostumbrado a lidiar con situaciones extremas desde niño es capaz de soportar hasta un cataclismo cuando adulto. “Al llegar a Belfast pedimos un gimnasio y nunca nos llevaron, luego un sauna y tampoco, el día de la conferencia me hicieron subir y bajar escaleras muy empinadas porque no nos quisieron montar en el ascensor”, relata El Látigo. Y qué decir del día del pesaje. No los llegaron a traer, tuvieron que caminar 15 minutos y la noche de la pelea le adelantaron la cita de improvisto. Tampoco le dieron los viáticos de la alimentación. “Yo estoy preparado para todo y no pongo excusa”, se a sincera el joven.

González a sus 23 años está hambriento, se embolsó 80,000 dólares en su primera defensa y le gustaría realizar un combate en Nicaragua, pero si no se concreta ya piensa en unificar en Japón.

¿Cuál fue tu primera impresión al ver a Barnes en el suelo?

Me impresioné porque esperaba eliminarlo en el séptimo u octavo.

¿Te sorprendió que se quedara al intercambio de golpes?

El quería imitar a los peleadores latinos que somos muy chocadores, quería parecerse y fue su error que cometió, Barnes era de poca pegada y nunca se había enfrentado a alguien que lo hostigara como yo.

En varias ocasiones lo llamaste a que se fajara el centro del ring…

No quise caer en su juego de ir a seguirlo todo el tiempo. Ya le había dicho que esperaba que no se corriera. Si él llegaba a fajarse íbamos a chocar y si se corría me iba a parar y llamarlo, tal y como sucedió.

¿Estaba ya pensado que el nocaut sería a los bajos y no arriba?

Nosotros íbamos enfocados en noquear, por eso llevábamos el golpeo a arriba y abajo. Tenía la herramientas para terminar antes de los 12 asaltos. El recto de derecha hizo daño y luego el gancho mortal.

¿Querés unificar?

Me gustaría, estoy para pelear contra cualquiera. Me gustaría enfrentar a un japonés, te ofrecen mejor pelea, el trato es mejor, es muy diferente ir a Japón que a los países británicos. Aunque también me gustaría hacer una pelea en Nicaragua antes de terminar el año a 10 asaltos, sino sería afuera.

¿Cuándo subirías a las 115 ?

Tenía pensado subir en la siguiente pelea, hacer una de preparación y luego ir por el título en manos de Rungvisai, pero mis entrenadores me aconsejaron que siguiera en 112 y lo voy hacer, no me cuesta marcar la categoría. Si cuando suba está Rungvisai será un honor enfrentarlo.

¿Cuándo regresás al gimnasio?

Solo tengo 13 días para disfrutar, el 3 de septiembre regreso al trabajo.

Detalles a mejorar

El entrenador de Cristofer “El Látigo” González, Gustavo Herrera, ya tomó nota de los detalles a mejorar para el campeón del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) de las 112 libras, siendo la defensa y aumentar sus recursos boxísticos para situaciones complejas que puedan suceder durante un combate.

“Primero ya hablé que deseo verlo cuanto antes en el gimnasio. Eso porque la última vez trabajamos solamente para liquidar al oponente. Así que necesito mejorar la defensiva, entraron golpes de más y Cristofer es joven y puede ajustarse. Asimismo deseo también que aprenda más recursos para que sobreviva a diferentes líneas de boxeo. Luego de eso, cuando tengamos el nombre de su siguiente rival, sería enfocarnos en la estrategia viendo las debilidades”, explicó Herrera.

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