Cristofer González debe imponerse en su primera defensa de título mundial

Predecir el desenlace de un combate siempre es una ruleta rusa por los imprevistos surgidos, pero tomando en cuenta el recorrido, las facultades físicas, las características boxísticas

Cristofer González y Paddy Barnes. HOY/L.GONZÁLEZ

Predecir el desenlace de un combate siempre es una ruleta rusa por los imprevistos surgidos, pero tomando en cuenta el recorrido, las facultades físicas, las características boxísticas y el carácter de cada pugilista se tratará de realizar una conjetura sobre el porqué debe ganar Cristofer “el Látigo” González este sábado (2:00 p.m.) en Belfast, cuando defienda su título del mundo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) de las 112 libras contra el norirlandés y ganador en dos ocasiones de bronce olímpico, Paddy Barnes.

González, un Goliat

Físicamente no hay comparación. Finalizando el pesaje, el retador Paddy Barnes miró fijamente el abdomen del nicaragüense. Una señal que el Látigo viste de hierro. Pero eso no es todo, la diferencia de siete centímetros en la altura y 17 centímetros en alcance de brazos juegan un papel importante cuando se sabe sacar ventaja. Sobre el ring se verá Cristofer como un Goliat y espera atacar antes que Barnes suelte la onda.

Más recorrido

El recorrido boxístico no es lo mismo que la experiencia. González posee 30 combates en el boxeo profesional y Barnes solamente cinco, pero el experimentado es el norirlandés, quien ha enfrentado todo tipo de estilos y sorteado dificultades en el plano amateur, ya es un señor de 31 años buscando otra gloria antes de colgar los guantes. Sin embargo, el mayor recorrido es de González, quien sabe lo que es ir más allá de tres asaltos (no como Barnes en amateur), ha aprendido a regular sus tanques de oxígeno y atacar sin piedad hasta el cansancio. Después del sexto asalto Barnes pisa normalmente terreno desconocido, el campeón apenas comienza su show en la tarima.

Más aguante, más pegada

No hay duda que el Látigo difícilmente será noqueado, el japonés Daigo Higa descargó sus mejores golpes y no lo movió, todo lo contrario de González, a un tanque que tenía una sola dirección como es el japonés lo hizo retroceder. Y aunque González no posee un golpe letal para acabar un combate, sabe cómo ir minando al adversario. Todo dependerá de su condición física. Barnes no tiene la pegada del campeón, pero sí una colocación de francotirador de su gancho de izquierda que despierta del sueño a sus oponentes.

La opción de Barnes

No todo es parcialidad para González, con todo y su favoritismo en las apuestas de los casinos. Su gran problema es cazar a boxeadores rápidos y de mucha inteligencia. Barnes cumple con esas cualidades. Cuando perdió el año pasado en Cardiff contra Andrew Selby, el nicaragüense no pudo cerrarle por completo los espacios y acorralarlo en las cuerdas para descargar su furia. Pudo más la inteligencia del británico que el empuje pinolero. Ha pasado un año y han trabajado en esos detalles, pero solo este sábado se sabrá la verdad.

Desde la esquina:

Cristofer González subirá entre 128 y 130 libras este sábado al ring. Su altura le permite demostrar esa superioridad en peso, sin problemas en su movilidad. La rehidratación sucedió de maravilla y la alimentación para recuperarse fue pollo, pasta, frutas, entre otros alimentos.

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