El de la chicha irresistible en el Iván Montenegro

Cristhian sabe conquistar los paladares de sus clientes

Cristhian Zamora Cruz vende la libra de chicha a 10 córdobas; el vaso ya preparado cuesta 15 córdobas. El joven asegura que quien prueba su bebida “regresa nuevamente por más”. Manuel Esquivel

HOY

El olorcito a chicha fresca que sale del tramo de Cristhian José Zamora Cruz, en el mercado Iván Montenegro, estimula el buen gusto de todos los pobladores que pasan por el lugar ubicado en la nave central del centro de compras.

Esta chicha lleva más de 40 años imponiéndose en los mercados capitalinos, pues doña Melania Cruz, abuela de Cristhian, le dio el secreto a sus hijos y nietos antes de fallecer. Actualmente todos tienen negocios.

Cristhian decidió independizarse hace un año. Antes trabajaba al lado de su mamá Karla Cruz en el mercado Oriental.

“Mi abuela nos enseñó a trabajar, siempre nos dijo que las cosas que se ganaban fácil se iban de la misma forma, por eso teníamos que luchar por nuestros sueños pasando encima de cualquier obstáculo”, refiere.

Zamora cuenta que para poder tener su tramo ahorró mucho dinero. Eligió el mercado Iván, porque sus familiares están en los otros mercados: Huembes y Oriental.

“Yo soñaba con tener mi negocio, pero no quería vender solo chicha, así que me propuse meter productos básicos, y me ha resultado, no quería ser igual al resto”, puntualiza el joven.

El secreto

Cristhian vende la chicha en masa y por libra, pero también la oferta preparada. Al día vende aproximadamente 150 vasos.

“Las oportunidades cada quien las debe buscar, no es fácil, para poder tener éxito debés tener claro que vas a caer muchas veces, pero que no te podés quedar ahí. Cuando empecé a venir, me costaba vender, ahora todo mundo me busca, pero costó”, reconoce el joven.

Según Zamora, el secreto de la chicha que ofrece es “sobrenatural”, se compone de amor, dedicación e higiene.

“Yo fui testigo del esmero con que mi abuela la preparaba, cuidada todos los detalles, eso lo aprendió mi mamá, también yo, no hay nada extraordinario, solo hay que ser apasionado, es lo más importante”, expone.

Zamora es padre de una niña de siete años, confiesa que le encantaría que ella aprenda cómo es el negocio, para que la cadena no se rompa.

“Este negocio ha venido de generación en generación, yo creo que mi abuela, que en paz descanse, se fue con la satisfacción que sus nietos somos personas de bien, que salen adelante con un producto que ella nos enseñó a prepararlo, yo sentiría lo mismo si veo a mis hijas, y después a mis nietas. Dios me regale esa oportunidad”, subraya.

La meta de Cristhian a largo plazo es poder extenderse en otros puntos del centro de compras. “Y si se puede también llegar a los mercados más pequeños que hay aquí en Managua, no lo veo imposible, solo debo seguir trabajando como lo he venido haciendo, con responsabilidad y muchas ganas”, puntualiza.

A los jóvenes
Cristhian, de 30 años, recomienda a todas las personas que aprovechen el tiempo y la juventud sobre todo, pues pasa bastante rápido.

Alega que compartir con los demás atrae las bendiciones más rápido, por lo que “hay que desechar el egoísmo”.

La paciencia debe ser la principal aliada. “Sin ese don no se puede llegar lejos”, alega el joven.

 

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