Donald, el pintor del mercado Iván Montenegro

Elabora todo tipo de rótulos, en su silla de ruedas anda todo lo que necesita para elaborarlos

Donald recorre todas las zonas del mercado Iván Montenegro, pero su punto fijo de trabajo es en la entrada principal al CDI del centro de compras, ahí está después del mediodía. Manuel Esquivel

HOY

Actitud, pasión, honradez y responsabilidad son las principales características de Donald Martínez Rivera, quien perdió sus piernas hace dos años, y a pesar de su discapacidad determinó poner en práctica su talento como pintor en el mercado Iván Montenegro, como una forma de ganarse la vida.

Antes que Donald perdiera sus miembros, recorría diferentes barrios de la capital, ofreciendo su trabajo en la elaboración de cuadros para fotografías; hasta que un día la diabetes le dio una estocada.

“Los médicos me indicaron que debían cortarme las piernas porque la enfermedad estaba avanzando muy rápido, tuve mucho miedo, pero me dejé llevar por la voluntad de Dios”, relata.

Martínez tardó en recuperarse y adaptarse a su nueva condición, para no desalentarse se puso a elaborar rótulos que después ofrecía en las distintas ventas de su barrio.

“Necesitaba generar ingresos, y como desde pequeño me gustó dibujar quise probar, noté la aceptación de la gente y cuando pude, me vine al Iván porque me quedaba cerca de la casa y aquí mi vida cambió”, relata el señor de 62 años.

Creatividad

Los clientes se detienen para cotizar precios de los rótulos constantemente, al día Donald vende doce.
Manuel Esquivel

Martínez traía más de diez tipos de rótulos al mercado. “Se vende hielo”, “Hay frijoles cocidos”, “Chocobananos”, eran los que más se vendían, pero después la gente le empezó a exigir más.

“Acondicioné mi silla de ruedas para poder hacer los diseños con los detalles específicos que el cliente pida, ahora puedo andar mis pinturas y pinceles, además no me ando asoleando, se me hace más fácil desplazarme, lo único que necesité fue creatividad”, señala el señor.

Donald, tarda aproximadamente 20 minutos en elaborar un rótulo, la experiencia lo ha convertido en un experto.

“El procedimiento es sencillo, pinto la lámina, escribo, decoro las letras, y hago el dibujo al tamaño que el cliente me pida, la gente se sorprende y me felicita, sobre todo por mi deseo de salir adelante que cada día es renovado por Dios”, puntualiza.

Martínez asegura que en la parte interna del mercado Iván tiene muchos amigos que son solidarios, le comparten alimentos y refrescos.

“Yo no les pido, no me gusta que me tengan lástima, mucho menos que hagan las cosas porque les doy pesar, yo no tengo mis piernas, pero tengo manos, con las que me gano el pan de cada día, si hubiese querido pedir, me vengo a poner en una esquina con la ropa más sucia, pero preferí ser un ejemplo, la gente me admira y por eso es buena conmigo”, menciona.

Donald también visita el mercado de Mayoreo dos veces a las semana, ahí también ha hecho una buena clientela.

“Quisiera poder irme a otros mercados como el Roberto Huembes, el Oriental, pero se me hace difícil empujar mi silla hasta allá, mi sueño es extenderme, que más gente conozca mi talento, que lo aprecie, que se lleven un pedacito a sus casas, es realmente satisfactorio, y por eso es que no dejo los mercados, por el cariño de la gente”, subraya Martínez.

Metas a corto plazo
Donald está recogiendo dinero para poder comprar otra silla de ruedas, pues la que tiene se encuentra muy deteriorada.

Aunque visita dos mercados en la semana, quiere extenderse a otros, eso lo intentará una vez que compre la otra silla. Martínez sigue batallando en contra de la diabetes, le ruega a Dios más salud.

 

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