Un futuro incierto para los animales en Nicaragua

Todos los días, Cetrex recibe decenas de solicitudes de mascotas en trámite de exportación, mascotas felices con dueños pudientes y responsables

HOY/Archivo

La crisis social, política y económica que estamos viviendo ha afectado a miles de familias nicaragüenses. Más de 23,000 personas según datos han buscado refugio en Costa Rica, sin contar los que han enfocado otros destinos, como Panamá, Guatemala, México, Estados Unidos o diversos países de Europa.

Todos los días, Cetrex recibe decenas de solicitudes de mascotas en trámite de exportación, mascotas felices con dueños pudientes y responsables, que, al migrar la familia, también llevan a sus consentidos.

Otros dueños, con menos recursos y responsabilidades, regalan a sus mascotas a amigos o conocidos que los van a cuidar bien. Pero, siempre hay algún pero en estos asuntos, hay una gran mayoría silenciosa, que se van huyendo del terror, la incertidumbre y la recesión económica, y “liberan” a sus mascotas, pasando estas a engrosar las filas de animales callejeros o abandonados del país. Esto va a traer sin dudas grandes consecuencias.

Por una parte, aumentarán tanto los perros como los gatos callejeros, por ende las enfermedades, con riesgo importante para la salud pública, disminuyendo los controles sanitarios establecidos tanto por el Gobierno como por los veterinarios privados, con la consecuencia del aumento de los brotes epidémicos, muchos de ellos posibles zoonosis, o sea, enfermedades transmisibles de los animales al hombre.

Además, estos animales abandonados tienden a conformarse en jaurías, que hacen peligrar la seguridad de los transeúntes, pudiendo morder o atacar a la gente causándoles heridas serias.

De alguna manera, habría que tomar medidas serias… para proteger tanto a los animales abandonados como a la población en general. La recesión económica ha frenado o disminuido la construcción, y esto incide sobre todo en los caballos de carretoneros, dependientes en gran medida de las ventas en ferreterías, las que, al disminuir, disminuyen los ingresos de los carretoneros, un sector marginal muy sensible, lo que obligará a los mismos a descuidar la sanidad y la alimentación de sus caballos.

En otro orden de cosas… culminamos el año pasado con la triste realidad de una Ley de Protección y Bienestar Animal, Ley 747, que no funciona porque no está reglamentada, y también porque hay que volverla a votar para modificarla parcialmente… y eso no pasa en estos momentos por el interés ni de la Asamblea Nacional, ni del Poder Ejecutivo, por lo que nos encontramos desarmados y con un vacío legal en estos momentos para resolver problemas de maltrato animal, salvo el escueto artículo 391 del Código Penal.

Nos preguntamos si ¿le interesará al gobierno actual resolver el vacío legal sobre protección y bienestar animal? En caso contrario, ¿le interesará al próximo gobierno?

Dr. Enrique Rimbaud, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UCC. Teléfonos: 22773415 – 88521488. Correo: erimbaud@gmail.com

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