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El calvario de doña Juana, la madre caraceña que tiene tres hijos presos

Los jóvenes fueron sacados con lujo de violencia de la casa de su abuela por policías encapuchados. Su delito: protestar contra el gobierno

Los hermanos caraceños detenidos por protestar contra el gobierno. HOY/Mynor García

Después de la detención de sus únicos tres hijos, la casa de doña Juana de la Rosa Lesage Guadamuz no ha vuelto a ser la misma. Su mirada luce triste y mientras habla se le trunca la voz y se le ven correr lágrimas. Llora como una niña y pide que las autoridades se apiaden de su dolor de madre.

A veces siente culpa de que sus vástagos estén presos, pero sus nueras la consuelan y le dan ánimos para que sienta orgullo de ellos.  Se trata de los hermanos: Luis Miguel de 28 años, Jean Carlos de 25 y Harvin Roberto, el menor de 19, todos de apellido Esteban, quienes, por el hecho de haber participado en las marchas cívicas contra el gobierno de Daniel Ortega ahora enfrentan un proceso judicial, donde se les acusa de terrorismo, crimen organizado, secuestro simple, entorpecimiento de la función pública en perjuicio del Estado de Nicaragua y de lesiones graves, siendo la supuesta víctima el señor Pedro Antonio Ruiz Nicaragua.

La madre sufre

Doña Juana Rosa Lesage Guadamuz sufre la injusta detención de sus tres hijos. HOY/Mynor García

La madre dice que el silencio se adueñó de su vivienda y que aquella alegría que causaban los muchachos con bullicio y alboroto, desapareció. Cuando está la comida, siempre se acuerda de ellos y se los imagina que le piden el almuerzo, la cena o el desayuno. “Yo no sé vivir sin ellos… como madre es duro cuando uno tiene un solo hijo, pero a mí me quitaron tres, ellos jamás habían estado en una cárcel y no sé si comen o beben o en qué condiciones están… yo los veo en toda la casa, veo que me llaman, es un golpe que no lo deseo a ninguna madre, es una pesadilla de la que no despierto”, lamenta.

Luis y Jean son músicos raperos-reguetoneros. En el mundo artístico son conocidos como “Místico y Jeanco” y participaban de las actividades que organizaba la delegación del Instituto de Turismo (Intur) y la Alcaldía de Jinotepe, de donde son originarios. Ambos al ver la represión del Gobierno contra la gente que salía a protestar a las calles, comenzaron a hacer música de protesta.

Harvin, por su parte, se identifica más con las canciones románticas. Los tres son compositores y estudiantes universitarios. Luis trabajaba, era bombero en la gasolinera Petronic de su municipio. También se había unido a las manifestaciones azul y blanco.

Fue asalto y secuestro

El domingo 10 de julio los hermanos Esteban Lesage decidieron visitar la casa de su abuela materna en el municipio de Santa Teresa y se quedaron a dormir ahí. Una de sus tías estuvo de cumpleaños, pero el lunes como a las 10:00 de la mañana, fueron capturados por policías y antimotines encapuchados que llegaron fuertemente armados a bordo de tres camionetas y dos motocicletas.

Dentro de la propiedad, hay dos casas pequeñas que están como a 20 metros de distancia de la casa principal o de la que conduce a la calle y los músicos, junto a su familia, se encontraban en una de ellas.  “Ellos (los policías) vinieron sin una orden de allanamiento, ni judicial, fue todo violento, se los llevaron a la delegación y los golpearon”, expresa doña Juana, habitante del barrio San Antonio de Jinotepe. Doña Juana es tía de los tres hermanos. Su mayor preocupación era que los militares mataran a los muchachos en presencia de ella y sus demás familiares.

Sacados a fuerza

Los hermanos el día que fueron detenidos. A los tres los llevaron como delincuentes en una patrulla policial. HOY/Cortesia

Cuenta que Jean Carlos, para no ser apresado, se escondió debajo de una pequeña cama vieja de madera, pero que los encapuchados lo encontraron y lo sacaron por la fuerza.

Relata que uno de los oficiales le presionaba el estómago con la culata del arma para que ella no interviniera y que otro decía plomo para Janco. Los jóvenes fueron enchachados y montados en la tina de una patrulla, como si fuesen delincuentes buscados.

Mara Elizabet Espinoza Palacios, esposa de Luis Miguel, cuenta también lo ocurrido. “Ellos, los policías, entraron directo a la casa y la tenían rodeada. A todos nos pusieron en la sala y nos amenazaron con las armas”.
Explica que acababan de desayunar, cuando se llevaron ese susto. De la manera violenta en que entraron los uniformados, pensó que los iban a matar a todos. “Ellos (los policías) gritaban y preguntaban por los chavalos, pero más por Janco. Estábamos platicando, cuando ellos entraron”, sostiene.

Relata que en ese momento ninguno podía levantarse de sus asientos, porque esa era la orden de los encapuchados.
“Nadie se opuso, ninguno de los muchachos intentó huir, porque ellos no han matado a nadie”, dijo Espinoza Palacios.

Comenta que los cinco celulares que había en la vivienda fueron decomisados. “A Luis le quitaron la billetera donde andaba sus documentos personales (cédula, carné del Inss y andaba doscientos córdobas y trescientos dólares”. Interrogatorio en ese momento no hubo.

Aproximadamente treinta minutos duró la operación militar para llevarse a los hermanos Esteban Lesage. Mara tiene un niño de 10 años y él vio cuando se llevaron a su padre, “todos estábamos llorando nerviosos y temblábamos”, dijo.

“Nos siguen por ser jóvenes”

Harvin es estudiante de la carrera de Mercadeo en la Universidad Central de Nicaragua (UCN).
Mantiene una relación de amistad/noviazgo a través de las redes sociales con una joven de 23 años que se identifica con las iniciales de M.F.G.R.

Ella es estudiante de la carrera de Contabilidad Pública en una universidad de Managua y es oriunda del departamento de Chinandega. “Yo logré ver sus videos y me enamoré de su voz, miraba sus técnicas vocales, entonces dije ¡wow tengo que conocerlo! ”, dijo la chinandegana.

Refiere que ella también canta y compone y que perteneció a un grupo musical. Dos meses son los que tiene de conocer a Harvin vía redes, pero espera conocerlo pronto en persona en cuanto recupere su libertad. Manifiesta que el jinotepino a quien ha visto a través de videollamadas le dedicó una canción de Sebastián Yatra y que de la emoción la hizo llorar. Sus conversaciones se generaban a diario y se volvían más interesantes después de las 11:00 de la noche.

“Él tiene un talento único, no es de esas personas que le va a hacer daño a nadie”, refirió la universitaria, quien asegura que apoyará a Harvin, el tiempo que sea necesario. La última conversación que ambos sostuvieron vía telefónica fue el sábado por la noche antes que él fuese arrestado. “Somos jóvenes los que sufrimos esta persecución, hay que denunciar la injusticia”, dijo.

 

 

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