Fiscalía convierte asesinato de Raynéia en homicidio con extraño relato

Ministerio Público acusa, señalado admite y juez ordena debate de pena. Todo en una juicio "flash" celebrado en un día feriado

La brasileña Raynéia Gabrelle Da Costa Lima Rocha. Archivo

La brasileña Raynéia Gabrelle Da Costa Lima Rocha. Archivo

Según la Fiscalía, el comportamiento de la brasileña Raynéia Gabrelle Da Costa Lima Rocha, en el lugar de su muerte, fue la causa que llevó a su atacante a acabar con su vida. El empleado público de Petróleos de Nicaragua (Petronic), Pierson Gutiérrez Solís, de 42 años, admitió este primero de agosto en audiencia preliminar haber matado a la brasileña Raynéia Gabrelle Da Costa Lima Rocha, estudiante de sexto año de Medicina en la Universidad Americana (UAM).

La Fiscalía lo acusó de homicidio y portación ilegal de arma de fuego en una increíble acusación donde culpan a la joven de haber provocado su muerte por conducir de forma “descontrolada y con actitud sospechosa”.

Según la acusación, Pierson (quien también es exmilitar), el día 23 de julio, día en que sucedió la trágica muerte de la estudiante extranjera, a eso de las 10:00 p.m. viajaba a bordo de su vehículo placa M 190591, porque venía de Ciudad Sandino de buscar un local donde alquilar para abrir una escuela de taekwondo. A eso de las 10:40 p.m., cuando transitaba por la Suburbana, decidió dirigirse de los semáforos del colegio Americano, 300 metros al norte para conversar con los guardas de seguridad de esa zona sobre “capacitación técnicas”.

Y qué casualidad, que dos de los guardas de turno, son conocidos de él, Henry Uriel Navarrete Ramírez y Javier Videas Reyes, quienes trabajan para la empresa Displuton SA y se encontraban en una caseta ubicada a 25 metros de la entrada al residencial San Ángel, el cual se encuentra en el sector donde murió la brasileña.

Cada vigilante tenía asignada una escopeta calibre 12, según el relato acusatorio. “El acusado conversó con los guardas sobre si habían recibido capacitaciones sobre defensa personal y uso de armas de fuego por parte de la empresa de seguridad para la que trabajan y luego ofrecer sus servicios a dichas empresas”, dice la acusación.

El exmilitar Pierson Gutiérrez Solís, de 42 años, admitió haber matado a la brasileña Raynéia Gabrelle Da Costa Lima Rocha. Cortesía

Aparece la víctima

A eso de las 10:50 p.m. aparece por el sector en mención, la víctima en su carro color plateado, placa M 170620, vidrios polarizados en busca de su compañero de vida Harnet Nathan Lara Moraga, pero supuestamente andaba perdida, se estacionaba, luego aceleraba bruscamente y entró al residencial San Ángel, según la acusación.

“Debido al comportamiento y movilización errática del vehículo que conducía la víctima”, dice la acusación, los guardas dijeron al procesado que ese carro lo miraban sospechoso y “expresaron sentir que sus vidas estaban en peligro” por todos los sucesos que ocurrieron en el sector en días anteriores, cuando universitarios tenían barricadas en el sector de la rotonda universitaria y que “la actitud del carro plateado era sospechosa”.

Pierson supuestamente les dijo a los guardas que andaba un arma en la maletera del carro y la fue a sacar por si ocurría una agresión. “El arma era un tipo fusil, marca colt Carabine M4, calibre 5.56 milímetros, color negro, sin serie visible, con su portafusil color café y su cargador con proyectiles.

Según el Ministerio Público, el acusado les dijo a los guardas que la había comprado hace tres años en el mercado Oriental. En eso vieron que el vehículo salió del residencial a “gran velocidad” hacia el puente de la rotonda universitaria o Rigoberto López Pérez.

Los guardas se refugiaron en su caseta y uno de ellos hizo un disparo preventivo al aire y Pierson a seis metros de la caseta se colocó detrás de un poste de luz y disparó contra el vehículo cuando venía de frente, luego cuando pasó a su lado y siguió disparando cuando el carro se alejaba del lugar.

Una Fiscalía bondadosa
Después que el juez hizo control de legalidad de la admisión de hechos de Pierson Gutiérrez, pasó al debate de la pena, donde la Fiscalía pidió 15 años de prisión por homicidio y un año por portación ilegal de arma de fuego. Su defensa Walter Erick Solís pidió la pena mínima de 10 años de prisión por el homicidio y un año por la portación.

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