No basta con tener o querer tener una tortuga, ¡hay que saber cuidarla!

Seguido recibo consultas por varias vías, electrónicas, telefónicas, o por redes sociales: “Doctor, tengo una tortuga así o asá, ¿qué le doy de comer?

En forma permanente, recibo consultas por varias vías, electrónicas, telefónicas, o por redes sociales: “Doctor, tengo una tortuga así o asá, ¿qué le doy de comer? ¿Qué cuidados tengo que tener?”. Antes que nada, permítanme aclararles lo siguiente: las tortugas no son mascotas.

Las tortugas son animales, seres vivos, que nacieron para vivir en libertad, cuando tengo en mi poder una tortuga, ya sea en una pecera, terrario o pana, o en mi jardín, le estoy robando la oportunidad de crecer y reproducirse, de cumplir el rol que todos los seres vivos cumplen en la naturaleza, que es una intrincada red de compromisos, deberes y obligaciones, que cada ser vivo juega para mantener el equilibrio de los ecosistemas.

Una mascota, es un animal de compañía, que interactúa con nosotros, juega con nosotros, se divierte y nos divierte, nos conoce y reconoce, disfruta y exige nuestras caricias y atenciones, nos sigue a todos lados, nos acompaña y hasta nos defiende, avisándonos con ahínco cuando hay peligro, sin temor a equivocarme, les diría que el único ser vivo que cumple con todos los requisitos para ser mascota es el perro, y en segundo lugar el gato, sin tercer ni cuarto lugar, no hay más, finito, se acabó.

No me vengan con que la tortuga los espera en la puerta cuando llegan del trabajo, los ve, viene corriendo, mueve la cola, y se refriega en nuestros pantalones o nos lame las manos. ¡Mentira! Pero bueno, suponiendo que usted es un cabeza dura, que no entiende razones y que se mantiene en sus 13 y quiere tener una tortuga en su casa, vamos a hacerle las siguientes recomendaciones.

Lo primero que tienen que entender, y es fundamental, es que las únicas tortugas totalmente acuáticas, son las tortugas marinas, el resto son semiacuáticas, es decir, pasan parte del tiempo en el agua, y parte del tiempo fuera del agua, no cuando se me antoja a mí, sino cuando así lo deciden ellas y también, hay tortugas que son totalmente terrestres.

Por lo tanto, si quiero tener tortugas en mi casa, debo preparar un terrario o instalación tal, que permita a la tortuga sumergirse o tomar sol, en el momento que quiera y deba, no puedo tenerlas todo el tiempo en el agua porque le estaría perjudicando su salud, enfermándola, alterando incluso su caparazón, que es esencial para la salud de la tortuga… no es solo una piedrita para que se pose, es territorio seco para que pueda caminar y deambular… ejercitando sus músculos…

La otra gran pregunta es, ¿qué comen? Las tortugas son omnívoras, quiere decir que precisan carne y vegetales en su dieta, es muy simple, esto lo arreglamos con carne molida de res, cruda, banano sin la cáscara y hojas de lechuga tiernas, podemos espolvorear la comida con algo de calcio para animales, que les refuerza el caparazón y nunca jamás hay que poner la comida en el agua, porque pudre el agua, ponerla en la parte que tenemos destinada para que salga y se asolee. Por último, ¿cuáles son los cuidados sanitarios?
Llevarlo por lo menos cada tres meses al veterinario para que las desparasite y vitamine, claro que el colega debe saber algo de tortugas, porque se desparasitan por el ano o cloaca.

Dr. Enrique Rimbaud, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UCC. Teléfonos: 22773415 – 88521488. Correo: erimbaud@gmail.com

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