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Minguito viene a consolar una Managua desangrada y dolida

Este año, las fiestas del santo patrono de Managua trae consigo muchos cambios, empezando porque será una "Peregrinación de esperanza"

Managua
Este resultó ser el año de los cambios. La afirmación no solo surge en medio de las actuales demandas sociales al gobierno de Ortega, también por las variantes a las fiestas religiosas más importantes de Managua, las de Santo Domingo de Guzmán.

El primer gran cambio es la elección del mayordomo de las festividades, que resultaron ser dos sacerdotes y no quien ocupa la silla edilicia en Managua, como era la costumbre.

Este año son el padre Boanerges Rubén Carballo Madrigal, párroco de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán en Las Sierritas y el presbítero Juan José Nolazco de la misma parroquia, quienes dirigen la peregrinación de Minguito.

¿Castigo para Alcaldía? Quizás. Hay quienes dicen que desde ahí se patrocina a los paramilitares que han matado a decenas de nicaragüenses en medio de esta crisis.

La iglesia ha rechazado dinero de las autoridades de la comuna y solo se le ha permitido el que dan a los tradicionalistas laicos.

El padre Carballo ha puntualizado que dicha decisión no debe analizarse desde el punto de vista político, más bien como una necesidad espiritual para los fieles devotos de Santo Domingo.

“No tomemos la celebración de Santo Domingo como para manipularlo políticamente… espero que todos respeten esta manifestación religiosa, que es su verdadero sentir. Es decir, Santo Domingo es de los fieles devotos”, le dijo el padre Carballo al telenoticiario Acción 10.
El padre también explicó que la Iglesia católica está promoviendo la bajada del santo como una peregrinación más que como una fiesta.

“Cuando nosotros decimos fiesta pensamos siempre en el alboroto y algarabía, pero en el lenguaje religioso usamos más el término conmemoración, porque es una celebración de índole espiritual y sobre todo teniendo como ejemplo a Santo Domingo de Guzmán, un ejemplo de amor a la Virgen a través del Rosario”, precisó el párroco.

Insistió que este año, la conmemoración de este santo es fundamental para resaltar la piedad popular y el respeto al dolor ajeno. Por eso el lema de la bajada del santo es: “Peregrinamos con esperanza”.

Aunque reconoce que es difícil cambiar el curso de las fiestas, considera que los verdaderos devotos comprenderán y harán lo posible por respetar las nuevas directrices de la celebración.

“Lamentablemente, aquí vienen moros y cristianos, pero todos sabemos que las circunstancias no están para hacer algarabías”, insiste el padre Carballo.

Un rosario
El sacerdote también instó a que lo devotos de Santo Domingo cambien sus promesas.

“En vez de bailar y tirar un cuete, mejor regalemos rosarios. Vamos a tratar de distribuir la mayor cantidad de rosarios que podamos. El señor arzobispo, el día de la bajada del santo, va a bendecir los rosarios que las personas tengan en sus manos y vamos a rezar el rosario en el transcurso de esta peregrinación”, precisó .

Además comentó que uno de los cambios fundamentales será la agilidad con la que se mueva el santo en su trayecto hacia la capital.
Aseguró que la procesión, saldrá a las 6:00 de la mañana del templo y esperan concluir llegar en Managua, a las 4:00 de la tarde.

Unos 150 promesantes civiles estarán a cargo del cordón de seguridad de Santo Domingo. En años anteriores, esta era una tarea asignada a agentes de la Policía Nacional.

Menos licor

Uno de los Mayordomos Boanerges Carballo, insistió en el orden de la conmemoración al santo patrono de Managua. Apeló a la responsabilidad de los asistentes, al orden y respeto al santo y a los que asistan. Llamó a no vender licor, como una forma de contribuir a la nueva forma de celebrar la llegada del patrono de los managuas a la ciudad capital.

“Es como un acto de solidaridad con la gente que ha sufrido, eviten el licor”, dijo. La Policía, gran ausente de estas fiestas, no estará en el cordón de seguridad, por lo que el mayordomo dijo que los organizadores cuentan con planes alternativos de seguridad en caso de ocurrir algún incidente que exponga a los asistentes.

Menos tradición, menos politiquería

Managua
Roberto Collado

El anuncio de que este año no habría la tradicional roza del camino que anunciaba la venida de la pequeña imagen a Managua, dejaba claro que las fiestas patronales de la capital, serían distintas. El 20 de julio, nueve días antes del domingo señalado para hacer el recorrido por el trayecto que recorre el santo cada año, la Iglesia católica la suspendió. La causa oficial: el país cumplía ese día, 94 días de crisis sociopolítica. Hoy ya son 104 y no se dibuja un fin cercano, mientras el Gobierno no ceda a la presión social de democratizar Nicaragua.

La represión orteguista a las manifestaciones sociales que iniciaron en abril, ya acumula 448 muertos, según organismos defensores de los derechos humanos. Boanerges Carballo, de la parroquia Santo Domingo de Guzmán y uno de los mayordomos de las festividades, explicó la decisión con una frase apostólica: “Hay que saber reír con el que ríe y llorar con el que llora”, indicó en un comunicado. Y es que la Iglesia ha pedido a sus feligreses que la llegada del santo, el miércoles, sea menos tradición y más espiritual. “Debe ser un momento más para la reflexión”, llama Carballo.

Un palo lucio austero
En otro punto de la capital, exactamente en la rotonda Cristo Rey, los seguidores del santo terminaron la decoración del famoso Palo Lucio, el tronco ensebado de unos tres metros de altura, que mañana espera ser escalado hasta su cúspide. José María Barahona, conocido tradicionalista a quien todos llaman Chema Pelón, señala que han logrado sembrar el poste este año con mucho esfuerzo de la gente y con el apoyo de algunas pocas empresas.

“Hay poco dinero por la situación, se comprende”, dice Barahona. Barahona dice que ha recibido la recomendación del comité de la fiestas de ser lo más austero posible y regular el uso de la pólvora, además de evitar estar a altas horas de la noche con la actividad, como lo venían haciendo en los últimos más 40 años.

Hay que recordar que desde que inició la crisis, grupos civiles armados han desatado la violencia en todo el país y se ha impuesto un especie de toque de queda, mientras la Policía —confesa de apoyar la represión del Gobierno— no asiste a la población con el problema de la seguridad.

La vela del barco
Unos 2 mil 500 platos de comida repartirá la familia del Lisímaco Chávez, mañana en la noche durante la llamada Vela del Barco, otra tradicional actividad previa a la llegada del patrono de Managua. La diminuta imagen, al llegar a Managua, recorre en la carroza en forma de barco el barrio San Judas y se unirán las Vacas Culonas del barrio San José Oriental.

Los grandes ausentes de las fiestas

Reyna Rueda, alcaldesa de Managua, es el rostro social de la Alcaldía que vive bajo la sombra de Fidel Moreno. Ha participado activamente en la bajada de Santo Domingo de Guzmán en los últimos años, donde también acompañó a su entonces jefa Daysi Torres. Este año se suponía que Rueda sería nombrada la mayordoma de las fiestas patronales, pero en su lugar se nombró a dos padres.

Daysi Torres, ex alcaldesa capitalina fue nombrada por nueve años consecutivos como mayordoma de las fiestas a Santo Domingo. Torres, quien decía ser evangélica antes de convertirse en servidora pública, bailó todos esos años con la imagen del santo y recibió la tajona. La comuna capitalina, bajo su mando, destinó más de cinco millones de córdobas para las festividades.

Enrique Armas Rosales, mejor conocido en el mundo del deporte como la Ardilla, y actual vicealcalde de Managua, será otro de los grandes ausentes en la bajada de Santo Domingo. Armas se ha caracterizado por ser el más bailarín de los servidores públicos. En la última celebración Armas acompañó a la exalcadesa Torres y a su compañera de fórmula Rueda.

Aminta Granera, exdirectora de la Policía Nacional, figuraba también dentro del cordón policial que resguardaba a Santo Domingo de Guzmán en su bajada de Las Sierritas. La comisionada dedicaba un momento de su jornada laboral para cargar a Santo Domingo y bailarlo junto con los demás devotos. Este año con mucha seguridad no la veremos bailando, se ha desaparecido.

Oscar Ruiz, conocido por todos como el Cacique Mayor es, además de un fiel devoto de Minguito, un tradicionalista de estas fiestas. Pero en los últimos años la salud del Cacique se ha deteriorado, y el año pasado tuvo complicaciones para acompañar a la imagen. La semana pasada aseguró entre lágrimas no sentirse en condiciones de asistir a la bajada del santo.

 

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