La doñita del “arroz aguado” conquistador de paladares

Con ese platillo, doña Alicia ha recorrido casi todo el Oriental

La mayoría de clientes que pasan a orillas del negocio de doña Alicia se detienen para preguntar por el arroz aguado que no puede faltar nunca en su mesa. También hace sopa y comida seca. Manuel Esquivel

HOY

Doña Alicia Aguilar Gómez vende comida en el mercado Oriental desde hace 46 años. La mayoría de comerciantes en este centro de compras la conocen por preparar un arroz aguado exquisito, ese platillo no puede faltar en el menú del día.

Doña Alicia tiene su negocio en uno de los pasillos más populares del mercado, la gente le dice: el callejón de los Aguilares, porque todos los que venden ahí son familia. Se ubica en el costado derecho de donde fue la Jabonería América.

“Aquí trabajan mis hermanos, mis hijos, mis nietos y bisnietos, algunos aquí tienen sus casas, en este mercado hemos dejado nuestra vida, gracias a Dios jamás nos ha faltado nada”, manifiesta.
Aguilar ha sido testigo del crecimiento del Oriental. Llegó con su familia cuando apenas lo conformaban dos galerones.

“Este mercado se desarrolló muy rápido, cada día más y más negocios crecían alrededor de las viviendas que ya estaban, nosotros aprovechamos y nos hicimos comerciantes, y de eso estamos muy orgullosos hasta el día de hoy”, subraya doña Alicia.

Cuchara

HOY/FOTO: Manuel Esquivel

Doña Alicia prepara desayunos y almuerzos todos los días en el centro de compras, por la tarde se hace cargo de una ferretería de la que es dueña en el barrio en Villa Libertad.

“Sí termino muy agotada, pero me gusta trabajar, todo el tiempo ando de un lado para el otro, primero avisando qué comida tendré, cocino, la voy a entregar, después me voy a cobrar, y termino en la ferretería, así ha sido mi ritmo siempre, por eso me siento saludable”, puntualiza.

Aguilar alega que los clientes prefieren su cuchara por cocinar todas las comidas sin mucho condimento.

“El arroz aguado por ejemplo que es mi especialidad, hago un perol lleno, a las 12 del mediodía yo no tengo nada. El toque que logro en ese plato es natural. Ya lo vendo con su banano o maduro cocido, el limoncito no puede faltar, gracias a Dios me va muy bien”, subraya.

Esta doñita ha servido de ejemplo para toda su descendencia, asegura que su corazón es tan grande que hay amor para todos. No tiene problemas con nadie.

“El mercado te enseña a ser sociable, aquí todos me conocen, cuentan conmigo, si no tienen dinero les fío sin tener duda que me van a pagar. En el caso de mis nietos y bisnietos, todos comen aquí, yo siempre estoy pendiente, porque cuando uno se muere nada se lleva, nos toca disfrutar de todo lo bonito que Dios nos regala, y como pobres no hay que dejar de trabajar jamás”, finaliza.

Esforzada
Doña Alicia nunca se rinde ante los problemas. Dice que eso es “solo para los cobardes y perezosos, pues hay miles de maneras honradas de ganarse el pan de cada día”.

El Oriental es el segundo hogar de esta comerciante, menciona que no se imaginaría su vida sin trabajar en este mercado que le ha dado tanto para salir adelante.

 

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