Las víctimas indirectas e inocentes de la crisis actual

Yo sé que muchos dirán o pensarán, y ¿a quién le importan los animales cuando están muriendo compañeros todos los días? Pues a todos nos debería importar.

HOY/Archivo

En estos días aciagos y tristes que estamos viviendo, donde todos los días profundizamos y ahondamos nuestro dolor, nuestra impotencia y nuestra rabia al enterarnos por la prensa, la televisión o las redes sociales de nuevas víctimas, de jóvenes muertos, heridos, detenidos, presos, torturados, desaparecidos, hay además otras víctimas, silenciosas, que no protestan, que no marchan, que no hacen ni deshacen tranques, que no se quejan: ¡los animales!

Si antes costaba un triunfo radicar una denuncia de maltrato animal ante el distrito policial correspondiente, donde te pedían y exigían pruebas y evidencia, hoy es una quimera imposible, pues la Policía hoy está para otras cosas, mas “trascendentes” según ellos, que proteger los derechos ganados tras la lucha de todos de los animales.

Yo sé que muchos dirán o pensarán, y ¿a quién le importan los animales cuando están muriendo compañeros todos los días? Pues a todos nos debería importar.

Porque en el territorio de Nicaragua, vivimos y moramos nosotros, pero también comparten nuestro espacio los perros, gatos, loras, chanchos, gallinas, vacas, ovejas, caballos, burros y una biodiversidad maravillosa que alberga a un 8 % de las especies del mundo.

Y los animales también tienen derechos, reflejados en la Constitución y en la ley, en el Código Penal y en la Ley 747, Ley de Protección y Bienestar Animal. El único animal que ha sido comentado y aplaudido en estos meses es el icónico Firulais.

Sin embargo, los burritos del norte, los burritos de Ocotal y Somoto que cada año en su festival eran desparasitados y vitaminados, este año no se pudo hacer, los festivales se suspendieron, quiere decir que esperarán un año más para recibir su desparasitación y su vitaminación.

En las esquinas de las ferreterías, los caballos de carretoneros y sus carretones esperan inútilmente un viaje, en un país donde ya no se construye, no se edifica, y si no hay viajes, ¿cómo conseguirán sus dueños darles de comer? Si en épocas normales costaba que los alimentaran correctamente, ahora es toda una odisea, donde el que pierde siempre es el caballo.

Los zoológicos están en crisis de alimentos y fondos, algunos convocando donaciones para subsistir, otros, como el Arlen Siu en León, totalmente abandonados por la Alcaldía, más preocupados por el tema político, sin importarles que sus animales mueren, día tras día, por falta de comida y atención. La crisis económica determina que los dueños de mascotas gasten menos en sus animales, brindándoles alimentos de inferior calidad, sin desparasitarlos ni vacunarlos, lo que va a determinar una mayor incidencia de enfermedades y problemas de salud en las mascotas.

Los tranques han dificultado el acopio y la distribución de la leche, debiendo mucha gente dejar de ordeñar, quedando las vacas con sus ubres llenas y doloridas, además de la escasa inversión en alimento en que han debido incurrir los ganaderos frente a un panorama de bajos precios y escasa comercialización. Los garrobos e iguanas ya no se ven en los árboles, los campesinos los están matando, no por placer, sino por hambre. Aquí sufrimos todos… en el más amplio concepto de la palabra.

Dr. Enrique Rimbaud, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UCC. Teléfonos: 22773415 – 88521488. Correo: erimbaud@gmail.com

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