Fe y Religión: Mi renovación mental

Si yo no me renuevo, me quedo y así mismo me hago daño pues, lo que más daño me hace a la vida son mis propios pensamientos.

HOY/Archivo

En el camino de la vida uno tiene que renovarse mentalmente, como dice San Pablo: “No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien transfórmense a partir de una renovación interior. Así sabrán distinguir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto” (Rom 12,12).

Si yo no me renuevo, me quedo y así mismo me hago daño pues, lo que más daño me hace a la vida son mis propios pensamientos.

Mis pensamientos crean mi vida, controlan lo que me sucede y permiten que suceda. En gran parte yo escojo lo que opino, pero estas opiniones empiezan a crearse en mi pensamiento, en el momento en la que las interiorizo, ya pasan a forman parte de mi mismo.

Es muy difícil controlar mis pensamientos, por eso debo empezar a fijarme en lo que pienso, porque sin darme cuenta, pienso todo el rato, y esos pensamientos son los que controlarán mi vida.

Cuando veo que pienso en cosas inadecuadas que no me conducen a nada bueno, los cambio por otros mucho mejores que me conduzcan al camino que deseo recorrer.

En cuanto aprendo a cambiar mis pensamientos negativos, mi vida será muchísimo más fácil.
Si lleno mis pensamientos de alegría y positividad, no podré tener pensamientos negativos, así que ¡manos a la obra!

He de tener presente que así como pienso, así construyo mi vida y mis relaciones La realidad que veo es la que llevo dentro, por eso debo ver lo que me gusta y lucharé por conseguirlo.

Es más cuando me uno más a lo que creo, mi fe en Jesús, mas me lleno de amor, de solidaridad, de compartir. Anhelo la oración, el gustar de una canción, de apoyar a qué pasa necesidad. Ya no vivo yo es Cristo que vive en mí.

Cuando tengo el presentimiento de que me va a pasar algo malo, me pasa, es porque estoy atrayendo hacia mí una realidad y “lo semejante atrae a lo semejante”.

Entonces, si lo sé, me será mucho más cómodo pensar en cosas que me gustan, me atraen y me apetecen, en vez de en cosas que me producen miedo o hastío.

Si quiero tener amigos, tengo que ser amistoso. Si quiero ser caritativo no solo he de hablar mucho sino de poner en obra lo que pienso. Si quiero ser culto, leo y me formó. Y si quiero ser feliz, actúa ya como si lo fuera. ¡Dios te bendiga!

Padre Óscar Chavarría. Correo: padreoskar@gmail.com

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