Una actividad saludable

Conozca los beneficios del senderismo para su salud y como una forma de ejercitación

Senderismo es más divertido si lo haces acompañado de amigos o la familia. HOY/Istockphotos.com

¿Quién no ama respirar aire puro y disfrutar de la verdosidad de la naturaleza? Es un hecho que todos nos desvivimos por visitar sitios turísticos lejos del bullicio de la ciudad, además relajarnos y salir del ajetreo diario.

Una de las mejores formas de compartir el tiempo de ocio y el deporte con nuestra familia y amigos, y así también compartir sus beneficios saludables, es practicar el senderismo: una actividad amena, que nos permite disfrutar de la naturaleza y que además es apta para todas las edades y todas las condiciones físicas, siempre y cuando elijamos una ruta adecuada.

Los beneficios de esta actividad física, tanto a nivel físico como a nivel mental, son numerosos.

Por qué hacer senderismo

Por si fuera poco, estas son algunas de las razones para conseguir este objetivo:

1. MÚSCULOS Y HUESOS: Los músculos y huesos se ven beneficiados por esta actividad. En el caso de los músculos, los que más trabajan son los del tren inferior haciendo especial hincapié en cuádriceps y glúteos, sobre todo si en nuestra ruta incluimos subidas y bajadas. Los huesos también se ven fortalecidos y aumentan su densidad ósea, algo especialmente importante en el caso de las mujeres de cara a prevenir la osteoporosis.

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2. RESPIRO NATURAL: Al tratarse de una actividad al aire libre que generalmente se practica en el campo o en la montaña, el senderismo además nos anima a respirar aire mucho más puro que el de la ciudad y a evadirnos de nuestras numerosas obligaciones diarias, dándonos un respiro (nunca mejor dicho) tanto físico como mental.

Senderismo

El senderismo (trekking si lo practicamos en la montaña) es una actividad aeróbica que beneficia a nuestro sistema circulatorio, además fortalece nuestro corazón, algo que puede ayudarnos a prevenir posibles patologías cardíacas y a mantener nuestra presión arterial en valores óptimos.

Que tu salida sea un éxito

Planificá con antelación. No se trata de salir al campo y echar a andar para ver hasta dónde llegamos. Es necesario que tengamos en cuenta quiénes vamos a participar(especialmente si contamos en el grupo con personas mayores o con niños) y que elijamos una ruta adecuada. No hace falta que sea demasiado dura ni muy larga, puesto que el objetivo de este tipo de salidas es, más que nada, disfrutar del momento.

Agua y comida. Si optamos por realizar una ruta ya establecida seguramente encontremos fuentes o riachuelos por el camino donde podamos abastecernos de agua. Pero nunca está de más llevar con nuestras propias provisiones. Para comer por el camino son muy prácticos los frutos secos como nueces, almendras o avellanas, que nos darán energía y nos mantendrán saciados durante bastante tiempo.

Protegete del sol. Protegé siempre tu cabeza con una gorra o un pañuelo y haz lo mismo siempre con niños y personas mayores. Aplica protección solar en todas las partes del cuerpo que queden al aire haciendo especial hincapié en hombros, orejas, nariz y escote, donde la piel es delicada y está muy expuesta al sol. Es importante llevar ropa fresca para más comodidad.

Botiquín. Ocupa poco espacio en la mochila y puede ser de mucha utilidad en el caso de pequeñas heridas. Asegurate de que en un bolsa impermeable lleves curitas, esparadrapo, unas gasas estériles, alcohol y material para limpiar heridas como agua oxigenada o betadine. Tampoco está de más meter unas pastillas o geles de glucosa o unas pastillas de sales, más si te afectan las subidas y bajadas.

Móvil. Llevá siempre tu teléfono móvil para llamar en caso de emergencia: si nos perdemos, si un compañero o nosotros mismos sufre una caída o lesión o ante cualquier imprevisto lo mejor es avisar a los servicios de emergencia para que ellos nos digan cómo debemos actuar, pero también para hacer fotos de tu gira. Una batería de repuesto totalmente cargada también es conveniente.

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