Felipe Cruz: Nunca decir “no puedo”

Con sacrificio ha logrado sacar adelante a su familia

Don Felipe se mantiene en su tramo todos los días al lado de su esposa María Elena Vásquez, Entre los dos administran el negocio. Ambos son amables con sus clientes. Perla Gutiérrez

HOY

Don Felipe Cruz trabaja en el mercado Mayoreo desde 1981. Junto a su mamá y un hermano, se convirtieron en fundadores del centro de compras. Fueron trasladados desde el Oriental por ser mayoristas de pipianes.

“Hicieron un censo en el que participó mi madre.., fuimos elegidos para venirnos a trabajar al Mayoreo, nos venimos con muchas esperanzas de hacer crecer el negocio, y efectivamente así fue, descubrimos otras técnicas de mercado, hicimos contactos, y metimos otros tipo de verduras”, cuenta Cruz.

Señala que en 1990, después que termino la guerra, muchos campesinos emigraron hacia la capital y eso provocó que el mercado se llenará de comerciantes que vendían al detalle.

“El desempleo desorganizo todos los mercados. Los nuevos comerciantes se han puestos en lugares que antes eran áreas verdes, zonas de parqueo, es lógico, la gente necesitaba y necesita comer, pero eso hasta cierto punto ha afectado, la competencia ha crecido, sobretodo porque se traen a la familia completa”, dice el marchante.

Se levantó

HOY/FOTO: Perla Gutiérrez

Cruz, quien se quedó administrando su negocio después de la muerte de su mamá, alega que producto del crecimiento repentino que tuvo el Mayoreo, su negocio como mayorista fracasó.

“Me regresé al Oriental pensando que ahí podía sacar mi mercadería, pero las ventas estaban malas por todos lados, además que a ahí llegaban mayoristas con los que no se podía competir, porque ellos traían el producto directo, tuve que retornar nuevamente al Mayoreo, después tres años de andar con mi hermano buscando qué hacer”, relata.

Relata que después de perseverar tanto, encontró un contacto que le cambio la vida.

“Empecé a abastecer una universidad que se ubicaba en San Marcos, así estuve por 12 años, les entregaba perecederos, lácteos, abarrotes, carne, me convertí en su proveedor directo, y gracias a eso pude preparar a mis dos hijos, uno es abogado y el otro es médico”, asegura.

Don Felipe, trabaja de la mano de sus esposa María Elena Vásquez, actualmente se dedican solo a vender naranjas, y limones. Conscientes que las ventas no son igual que antes.

“Mi esposa es mi mejor colaboradora, hemos luchado hasta el día de hoy juntos, por nuestros hijos y por nosotros, ambos nos animamos, nos apoyamos en las decisiones, y siempre estamos el uno para el otro”, recalca.

Los dos hijos profesionales de Cruz, le llegan a colaborar cada vez que pueden. Estos se mantuvieron en el centro de compras desde pequeños.

“Mis hijos conocen todos los sacrificios que hemos hechos por ellos, son agradecidos que es lo más importante, y aquí seguimos, para adelante”, precisa.

 

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