Trabaja de la mano de su hija

No tienen días de descanso, a pesar del cansancio que provoca palmear

Cada tortilla cuesta dos córdobas. Nubia trata de hacerlas grandes y gruesas para que llamen más la atención. Carlos Valle

HOY

Doña Nubia Bermúdez a diario palmea mil tortillas en el mercado Oriental , al lado de su hija. Desde la siete de la mañana hasta las cuatro de la tarde, permanecen en el centro de compras. Así ha sido por casi ocho años.

“En mi negocio siempre hay tortillita caliente, gracias a Dios las vendemos rápido. Palmear y voltear (tortilla) no es fácil, necesitamos tener agilidad, para aprovechar el fogón, y para terminar rápido. Es cansado, pero da lo suficiente para vivir”, contó Bermúdez.

Nubia llegó al centro de compras con la urgencia de encontrar un trabajo. “Preguntando, preguntando, me di cuenta que necesitaban una palmeadora, en un puesto de tortilla, sin pensarla dos veces acepté, por mis hijos y nietos, así estuve un tiempo, hasta que el negocio me quedó a mí, fue por gracia de Dios, ya estaba en sus planes, yo lo impulsé al lado de mi hija, tengo clientes de todos lados y me va muy bien”, relató Bermúdez.

Ubicación

La agilidad de esta mujer le permite preparar la masa, encender el fogón, palmear la tortilla y voltearlas al mismo tiempo.
Carlos Valle

El negocio de doña Nubia, ubicado en el galerón de Los Chocoyos, permanece lleno todo el tiempo. Sus clientes llegan desde barrios aledaños a comprarle. También tiene clientes dueños de comiderías.

“La buena imagen, el esfuerzo, la higiene y la amabilidad son cosas importantes en un negocio, he tratado de mantenerme todos estos años en esa línea, mis clientes me aprecian y yo a ellos”, subrayó.

Nubia reitera que durante estos meses difíciles que ha pasado el país no ha tenido necesidad de bajar la cantidad de tortillas que palmea, las que siempre vende, aunque han habido días que por seguridad no llega a trabajar.

 

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