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Por ayudar a monseñor Abelardo Mata, ahora amenazan con matarla

Intimidan a ex trabajadora de la alcaldía de Nindirí por haber refugiado a monseñor Mata el domingo pasado. Simpatizantes orteguistas prometen "Plomo"

Managua
Los fanáticos del orteguismo, paramilitares y agentes de la Policía ven como enemigos del régimen de Daniel Ortega a quienes apoyan a los obispos, elevando el nivel de guerra contra la Iglesia católica nicaragüense.

Una víctima de este episodio de la crisis sociopolítica que vive el país, es doña Lesbia González, pobladora de Nindirí, quien por ayudar a monseñor Abelardo Mata el domingo pasado, tras ser atacado por paramilitares, está siendo amenazada de muerte y de incendiar su casa ubicada en ese municipio.

La agresión a monseñor Mata se dio en un retén de la Policía en el sector de la rotonda de Nindirí, cuando el religioso regresaba de oficiar una misa para un fallecido en Granada, según informaron fuentes de la Iglesia.

Al llegar a ese retén, las turbas orteguistas persiguieron a Mata, lo bajaron y empezaron a insultarlo, quebraron los vidrios de las ventanas del vehículo y tiraron “miguelitos” o púas para poncharle las llantas y lanzaron morteros. Todo pasó en presencia de policías encapuchados, según videos compartidos en redes sociales.

Mata logró resguardarse en una casa en Nindirí, la de doña Lesbia, aunque ahí fue asediado también por más de una hora y media por orteguistas del pueblo que le gritaban: “Judas, golpista y asesino”.

Por intervención de la Arquidiócesis de Managua, el Gobierno mandó al comisionado general Ramón Avellán (quien es señalado como responsable de la represión contra la población de Masaya) a garantizar la integridad física de Mata, quien regresó a Estelí ese mismo día por la noche.

Sin embargo, claramente se puede ver —en videos— que Avellán gozaba con el acecho e insultos que gritaban los orteguistas.

Amenazas
Amistades de doña Lesbia han denunciado la situación de amenazas constantes que vive ella y su familia desde ese día. En llamadas telefónicas y mensajes de texto le aseguran la muerte y la quema de su casa. Asimismo, el asedio constante de su vivienda por parte de turbas orteguistas y trabajadores de la Alcaldía de Nindirí.

“Su pecado fue ese, parece, ayudar al sacerdote, abrirle las puertas de su casa para evitar que lo mataran. Ahora ha tenido que tomar sus medidas de protección”, expresa una de sus amistades más cercanas, quien no quiso dar su nombre por miedo a represalias.

En el hogar de doña Lesbia viven ella y su esposo, y otros familiares adultos, pero sobre todo menores de edad, nietos de la señora y que están en peligro por estos actos de intimidación.

Pero el martirio de doña Lesbia no empezó con la ayuda que brindó al monseñor, pues desde inicios de junio su vida está en peligro.

Lesbia trabajó en la Alcaldía de Nindirí hasta principios de junio, que fue despedida por el simple hecho de apoyar la Marcha de las Madres en Managua, el 30 de mayo.

“A ella la conocen en el pueblo porque la despidieron por asistir a esa marcha. Una persona que trabaja ahí mismo en la Alcaldía, y que es sobrino de la alcaldesa, la amenazó de muerte por estar apoyando las marchas. Le dijeron también que la iban a quemar a ella y al padre Jesús Silva, párroco del pueblo”, afirmó la misma fuente.

Agrega que el domingo, mientras monseñor estaba en su hogar, las turbas orteguistas la llamaron asesina, y le juraron frente al comisionado Avellán que la iban a quemar viva junto con toda su familia.

El lunes le hicieron llegar a doña Lesbia un listado con todos los nombres de quienes la amenazaron de muerte, la mayoría son mujeres que trabajan en la Alcaldía. “Ese mismo lunes la llaman y le dicen que se prepare porque le van a ir a quemar su casa”, cuenta su amigo.

Doña Lesbia lleva días sin dormir bien, con la única esperanza que no toquen a su familia. Dijo a sus amistades que se ponía en las manos de Dios.

Ataques constantes
La agresión al obispo Mata se sumó a la que sufrieron en Carazo el cardenal Leopoldo Brenes, el obispo Silvio Báez y el nuncio apostólico Stanislaw Waldemar, en Carazo.
Terrorismo Orteguista
Paramilitares armados y encapuchados incendiaron la casa donde habitan los padres de Yubrank Suazo, representante del Movimiento 19 de Abril en Masaya. La vivienda está ubicada en el barrio San Juan. El vicecoordinador del Movimiento 19 de Abril de Masaya, Cristian Fajardo, denunció que el Hotel Masaya, cuyo negocio es propiedad de su familia, fue quemado por turbas sandinistas y un tío recibió agresiones. Paramilitares incendiaron la casa de la familia Velásquez Pavón en el barrio Carlos Marx de Managua, el sábado 2 de junio. Murieron seis personas, entre estas dos niños.
Marcan casas para agresión y prometen PLOMO

ESTELÍ
En la jerga común, “plomo” no es una palabra que brinde paz, ni siquiera aduce un color, dar “plomo” significa balear a alguien, matarlo. Aunque los orteguistas insistan en disfrazarlo como un acrónimo de la frase: “Patria libre o morir”.

Precisamente esa palabra la pintan los simpatizantes del Gobierno en Estelí a toda casa, negocio o vehículo de ciudadanos que no apoyen sus ideales, ¿con qué fin? Al parecer para intimidar o avisar de posibles agresiones. Es por eso que Arlen Loza denunció en medios de comunicación de Estelí y organismos de derechos humanos la pinta que realizaron a su local, un salón de belleza ubicado en dicha ciudad. “Plomo…. próximamente”, se lee con letras mayúsculas fuera del sitio.

“Yo tengo cámaras fuera del local y grabaron todo. Vinieron dos personas, un hombre que se quedó en la acera del frente sentado esperando que la mujer con la que andaba pintara la pared de mi salón. Yo la conozco a esa mujer, sé quién es, y trabaja para la Alcaldía”, expresa Loza.

En el video, se mira una camioneta de color rojo de un lado y gris del otro, con una llanta en la parte trasera, que se detiene cerca del salón. Luego baja un hombre vestido de blanco, con chaleco negro y se sienta frente al salón, mientras tanto se acerca al local una mujer, vestida con pantalón oscuro, de sandalias altas, tapado el rostro y con una chaqueta café que sostiene en su mano derecha una pintura de aerosol. Comienza a pintar las primeras letras. Luego al terminar, camina rápido hacia la camioneta, pero se devuelve como a quien se le olvida algo y culmina la frase en la pared. Corre de nuevo y se monta en la camioneta.

Todo esto lo realizaron entre las 11:40 y 11:45 de la noche del domingo 15 de julio. Loza dice que el asedio a su local y las amenazas a su persona empezaron hace un mes, desde que decidió participar en las marchas de autoconvocados, junto con sus trabajadores. Y al compartir mensajes en sus redes sociales.

Unos vecinos del local, también sufrieron el ataque de estas pintas en sus paredes. Dice Loza que en el caso de ellos pusieron: “Tranqueras… próximas”.

Llamadas

Lo primero que recibió fueron llamadas de una mujer —que supone es la misma que llegó a manchar su local— en las que amenazaba de muerte y de quemar su centro de trabajo, si no dejaba de hacer publicaciones en su Facebook sobre las marchas, pero sobre todo, en contra del “comandante”.

“También me dijeron que me iban a quemar viva o que me acusarían de supuesto lavado de dinero, cosa que es ridículo porque toda la gente en Estelí sabe que he salido adelante por mi propio esfuerzo”, apuntó Loza.

Loza considera que todo es parte de represalias por apoyar una causa justa y por dejar sentada su posición ante los atropellos del Gobierno. Espera que la dejen en paz, al igual que a sus trabajadoras, quienes también han sido objeto de amenazas por parte de simpatizantes del gobierno y trabajadores de la Alcaldía de esta ciudad.

Ofenden la fe católica y saquean sus templos

El 9 de julio por la mañana, turbas y paramilitares ofendieron y agredieron físicamente a los obispos de la Conferencia Episcopal en la Basílica de San Sebastián, en Diriamba. Los religiosos habían llegado allá para mediar durante los ataques a Carazo.

En horas de la tarde del mismo día, fanáticos orteguistas y encapuchados saquearon la Parroquia Santiago de Jinotepe. Las turbas abrieron a la fuerza la parroquia y sacaron las bancas, documentos y medicamentos.

El 13 de junio, paramilitares atacaron sin piedad a varios estudiantes de la UNAN, que se refugiaron en la iglesia Divina Misericordia, en Managua. Imágenes y paredes del templo fueron alcanzados por las balas. Dos jóvenes fueron asesinados ese día.

El sábado 14 de julio, simpatizantes del gobierno robaron el Sagrario y el Santísimo de la capilla San Antonio en la parroquia Santa Lucía, en Ciudad Darío. Los agresores lanzaron a la calle los objetos religiosos, causando molestia entre los feligreses.

 

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