La cuchara de Jessenia en el mercado Israel Lewites

Recorre casi todo el mercado para entregar sus servicios de comida

Su hijo se mantiene con ella en su tiempo libre, también le gusta el mercado y le colabora en los quehaceres. Jessenia asegura que siempre trata de darle un buen ejemplo de lucha. Manuel esquivel

HOY

La mayoría de los comerciantes en el mercado Israel Lewites conocen a Jessenia Figueroa, no solo por su gran personalidad, sino también por su “buena cuchara” , conquistadora de paladares exigentes.

Jessenia, tiene alrededor de 20 años de estar en el centro de compras vendiendo comida. Empezó trabajando con su tío, en un tramo que se ubicaba por la terminal de buses del mercado Israel, con el tiempo él decidió irse y le alquiló el tramo.

“Fue una gran oportunidad para independizarme, me iba bien porque era un lugar público y bastante visitado, pero la dicha solo me duró un tiempo, tuve que buscar otro lugar para poner mi negocio porque mi tío vendió, él me ayudó a conseguir otro punto, yo necesitaba algo económico y

Dios me trajo hasta donde estoy ahora, casi en el centro del mercado”, cuenta.

Una vez que Jessenia acondicionó el nuevo tramo, empezó con la venta de comida, los primeros días fueron duros, prácticamente no vendía nada, por eso decidió salir a vender ambulante.

“No podía quedarme a esperar que el cliente viniera hasta aquí como pasaba en el otro punto donde estuve. Preparé con ayuda de mi mamá desayunos, los puse en bandeja y salí a ofrecerlos tramo a tramo, y me resultó, hice lo mismo con los almuerzos, desde entonces trabajo de esa forma”, comenta la comerciante.

Confianza

Jessenia llega hasta el tramo de sus clientes a dejar la comida.
Manuel Esquivel

El negocio de Jessenia creció y comenzó a marchar como “viento en popa”, a tal punto que necesitó de la colaboración de alguien más para preparar todos los pedidos diarios de sus clientes.

“Siempre me he preocupado por darle una buena imagen a mis compradores, la higiene en mi cocina es lo primordial, la comida la entrego bien tapada, los desayunos y almuerzos, además trato de ser justa en las porciones, asimismo me acomodo a las posibilidades del cliente, a los más conocidos les doy crédito, se han ganado mi confianza, por muchos años hemos trabajado bien”, asegura.

Jessenia tiene un hijo que llega a su tramo por los tardes, después que sale del colegio.

“La educación de mi hijo ha sido esencial, soy madre soltera y con mi trabajo puse a mi hijo en un buen colegio, trabajo para él, eso me motiva y me inspira, aquí es nuestra segunda casa”, subraya.

Siempre anda activa
Jessenia se considera una mujer apasionada de lo que hace.

Desde que llega al mercado busca qué hacer, todo el tiempo anda de un lado para otro entregando comidas, levantando pedidos o cobrando.

Para ayudarse también realiza rifas entre los comerciantes.

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