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Matan a Policía que se negó a reprimir

“ME LO MATARON, FUE LA MISMA POLICÍA”, GRITA LA MADRE DEL POLICÍA

La madre del oficial fallecido en el Instituto de Medicina Legal, IML, en Managua. HOY/Elizabeth Romero

La madre del oficial fallecido en el Instituto de Medicina Legal, IML, en Managua. HOY/Elizabeth Romero

El policía Faber Antonio López Vivas no quería seguir reprimiendo, le parecía tan mal la actuación de la institución contra los nicaragüenses, que pidió su baja.

Según su madre, rechazaba que la Policía junto con paramilitares del orteguismo, estén matando a quienes se oponen al Gobierno. No solo no le dieron trámite a su solicitud de salir de la Policía, sino que lo amenazaron con matar a su familia si desertaba.

La madre fue informada que el oficial fue herido de bala en los ataques del domingo a Carazo, pero le dijeron fue en la pierna. La mujer ayer lloraba amargamente, pues su hijo fue llevado al Instituto de Medicina Legal, con un tiro en la frente. Lo mataron.

La Policía atribuyó la muerte de López y de otro agente más a los manifestante autoconvocados en Diriamba. Sin embargo, Fátima Vivas, su madre, responsabilizó a la misma institución del asesinato de su hijo. Vivas además denunció que su familia está amenazada de muerte.

“Los policías mierdas me lo mataron, qué causalidad que con un disparo en la frente a mi hijo, ¿quién pega en la frente? La Policía. ¿Quién anda las armas? La Policía”, sostuvo entre sollozos, la madre, tras reconocer a su muchacho en el Instituto de Medicina Legal (IML).

Amenazado

Vivas aseguró que el sábado, un día antes del crimen, su vástago le comunicó que había pedido la baja.
La madre contó que el domingo, cuando ella llamó para preguntar por la salud de su hijo, le informaron del balazo en la pierna y ayer que revisó el cuerpo, en el IML, confirmó que el impacto de bala fue en la frente.

“Yo hablé antier con él y le dije hijito, salite de la Policía, yo no quiero que estés allí, ‘mama, ya pedí la baja’, me dijo, ‘y ¿sabe qué me dijeron? Que si yo me salía de la Policía, mataban a toda mi familia’ (…) y qué casualidad que antier (habló) y ayer ya lo matan”, denunció Vivas entre sollozos desde el patio del IML.

Según Vivas, todavía la mañana del domingo ella buscó hablar por teléfono con su vástago y a eso de las 6:00 a.m. del domingo, lo llamó. Pero “ya su teléfono estaba apagado y después, del teléfono de él, atrevidamente, llamaron al papá de él para amenazarlo, del teléfono de mi hijo, ya estando muerto mi hijo”, denunció.

Nadie le informó

La madre del policía asesinado radica en San Carlos y asegura que al conocer, a través de las redes sociales, que su hijo estaba herido, desesperada viajó hacia Managua. Pero de la Policía Nacional nunca recibió información sobre su muerte ni dónde estaba el cuerpo.

Mientras Vivas llamó por teléfono para preguntar sobre la suerte de su hijo, asegura que le decían: “Ya le informamos”; hacían como que se caía la señal y nadie le daba la información.
Fue hasta a eso de las 11:00 de la noche, del mismo domingo que cuando volvió a llamar, un oficial le informó que el cadáver estaba en la morgue del IML.

Por orden del gobierno los oficiales derrumban barricadas en los barrios. Los pobladores los acusan de secuestrar jovenes. HOY/Archivo

El muchacho de 23 años se integró a las filas policiales en 2014, estaba asignado a la Delegación de El Rama, pero hace unos seis meses lo reasignaron a la Dirección de Operaciones Especiales Policiales (DOEP), según su madre, para que pasara un curso sobre técnica canina, por lo que permanecía en Managua. López llevaba seis meses de participar en ese curso, pero tras las protestas a partir del 18 abril lo sacaron a las calles a reprimir a la población y eso, dijo su madre, ya no le gustó al joven.

“Por eso lo agarraban para mandar a matar a la gente y me decía ‘mama, yo estoy en contra de eso, yo no quiero estar aquí, pero me están amenazando’”, dijo Vivas. Ella conoció que recién iniciada la represión en abril su hijo pasó “cuatro días en la calle sin comer y sin beber, cuidando a un presidente corrupto que lo único que le interesa es enriquecerse y mandar a matar a los pobres (…) y decir quiero paz, ¿la paz se consigue matando a la gente? Ese viejo debería estar en el infierno, que ni siquiera en el infierno tiene perdón con todo lo que ha hecho”, dijo Vivas.

Contó que el 13 de mayo, el día de su cumpleaños, el muchacho se fue a Santo Tomás, Chontales, donde él habitaba y allí se encontraron. El oficial se había ido sin permiso y permaneció 15 días. Después de esa fecha regresó al trabajo, porque “lo amenazaron (que) si no se venía, lo iban a ir a traer a la casa con todo y su familia”.

Pablo Cuevas, de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), dijo que saben de casos de oficiales de Policía que desertaron y viven clandestinos por su vida.

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