Un mercadito ambulante de don Wilman

Don Wilman Jiménez pide fuerzas a Dios para seguir “pedaleando”

El carisma de don Wilman Jiménez le ha regalado más amistades en el centro de compras. Asegura que el resto de colegas siempre lo han apoyado, por lo que no tiene ninguna intención de retirarse del centro de compras. Carlos Valle

HOY

A bordo de un triciclo, don Wilman Jiménez Mora recorre todo el mercado Mayoreo vendiendo repuestos para vehículos.

Este señor, de 46 años, cuenta que cuando llegó al centro de compras le tocaba cargar sobre su espalda y brazos la mercadería, hasta que un día se le presentó la oportunidad de comprar un triciclo, el cual con el tiempo fue acondicionando para convertirlo en un tramo ambulante más atractivo.

“Comprar este medio de transporte fue un gran sacrificio, pero desde que llegué al mercado sentía la necesidad hacerlo, yo tenía la plena seguridad de que iba a valer la pena; mis aspiraciones no eran obtener un tramo, estuve en uno por algún tiempo y no me gustó, soy una persona demasiado activa para estar en un solo lugar”, comentó.

Wilman puntualiza que antes de llegar al centro de compras, ya tenía idea de todo lo que implicaba ser comerciante, pues viajaba seguido a los diferentes departamentos del país para entregar mercadería, pero fue hasta que llegó al Mayoreo que conoció a profundidad el concepto.

“El mercado es el segundo hogar de uno, conocés gente que se convierte en amigos verdaderos, que te dan la mano cuando más la necesitás, sobre todo cuando se vende de forma ambulante, porque es más fácil entrar a un negocio y tomarte una taza de café, platicar, conocer problemas, y colaborar, trabajar como lo hago yo, no es aburrido, al contrario”, mencionó el comerciante.

Jiménez relata que la idea de trabajar en el Mayoreo surgió mientras reflexionaba sobre lo peligroso que era estar saliendo de Managua, casi todos los días. Además eso no le permitía compartir tiempo con sus hijos.

Entrega

Wilman se describe como una persona esforzada, honrada y sobre todo responsable. Trabaja todos los días, desde las 8:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde.

“Antes de venir al mercado me pongo en las manos de Dios, no he dejado de trabajar a pesar de que la situación está bastante difícil, mi triciclo me permite llegar hasta donde está el cliente, incluso hago entregas a domicilio a mis compradores fijos, y sin costo alguno, lo hago por gratitud y fidelidad de la clientela, soy un servidor, Dios así me abre puertas, es lo que yo siento”, refirió el marchante.

Parte de la mercadería que Wilman ofrece a sus clientes son empaques, envolturas, protectores de puertas, alfombras, antenas, etc. Estas las da a precios muy asequibles.

“No me gusta abusar de mis clientes, ellos me buscan porque saben que yo me acomodo a sus bolsillos, por eso me he mantenido en este mercado por varios años, le pido a Dios poder seguir adelante, que me dé la fuerza para segur pedaleando y seguir firme en esta lucha”, puntualizó Jiménez.

Título de caja
16 años tiene Wilman Jiménez de trabajar en el mercado Mayoreo de forma ambulante.

6 años tiene de haber convertido su triciclo en un tramo ambulante. Wilman le llama “mercado ambulante”, por la variedad de artículos para vehículos que traslada.

4 hijos procreó con su esposa, el más pequeño lo acompaña en su recorrido por el Mayoreo. Wilman menciona que la intención de andar con su hijo en el mercado es para que el menor conozca más de él, además que observe todo lo que un padre es capaz de hacer para poder sacar adelante a su familia.

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