Ser y vivir como cristianos

La vida no es una empresa fácil de "echar para adelante" y mucho menos en estos momentos de dura y complicada crisis por la que estamos pasando.

La vida no es una empresa fácil de “echar para adelante” y mucho menos en estos momentos de dura y complicada crisis por la que estamos pasando. Cada día se nos complica más la existencia. Quien hoy desea ser alguien y conseguir algo, sabe que tiene que asumir riesgos, afrontar momentos no muy agradables y sufrir muchos dolores de cabeza.

Actualmente, el joven que quiera terminar sus estudios con éxito o encontrar el trabajo que desea, tiene que ser consciente de que solo podrá conseguirlo a base de mucha preparación, sacrificio y esperanza. Los esposos saben que hoy día no es tan fácil construir un bello hogar y dar una buena educación a sus hijos. Lo que hoy queramos conseguir solo tenemos un camino: el camino de la constancia, la responsabilidad y la perseverancia.

Quien hoy toma la vida en broma, no llega a ninguna parte. El que vive solo en “comamos y bebamos que mañana moriremos” (1 Cor. 15, 12), hoy no funciona, como tampoco funcionaba ayer.

Jesús nos habla con toda franqueza, y se dirige a todo aquel que quiera seguirle para que tome esa decisión con toda constancia y responsabilidad (Lc. 14, 25-33).

Jesús no nos dice que menospreciemos la familia, si queremos seguirle, como si nada importara el honrar a padre y madre (Lc. 14, 26).

Jesús no nos pide que nos olvidemos hasta de nosotros mismos, si queremos seguirle, como si no nos importara la propia vida y nuestra autoestima. Quien no se quiere a sí mismo, se incapacita para querer a los demás (Lc. 14, 26).

Jesús no nos pide que seamos eternos nazarenos y carguemos con la cruz que Él nos va a poner. Jesús no es un masoquista a quien le encanta ponernos cruces y vernos sufrir y llorar (Lc. 14, 27).

Jesús no nos pide que tiremos los bienes que poseemos por los suelos y vivamos como pobretones e indigentes (Lc. 14, 33).

Jesús, en el fondo de todas esas palabras, viene a decirnos:

Que ser cristianos y seguidores de Jesús no es una broma. Es algo serio. Es asumir libremente y con responsabilidad el amar como Él ama, a pensar como Él piensa, a actuar como Él actúa.

Que ser y vivir como cristianos y seguidores de Jesús, no es fácil. Se nos pueden presentar muchos obstáculos y cruces; pero, a pesar de todo ello, tenemos que mantenernos firmes en la fe.

Que ser cristianos y seguidores de Jesús, puede traer consigo muchos riesgos y contradicciones y se debe tomar conciencia de que no es fácil renunciar a muchas maneras de pensar que nos pueden llevar a ser infieles a nuestros compromisos como creyentes.

No es fácil tener un corazón como el de Jesús, siempre dispuesto a amar hasta a los mismos que le crucificaron.

No es fácil vivir en todo momento como Jesús vivió y vivir con los valores que engalanó su vida.

No es fácil vivir en fidelidad permanente a Dios y a los hermanos por encima de todo y de todos, como Él vivió.

Por eso, el mensaje de Jesús hoy es bien claro: quien quiera seguirlo ha de entregarse totalmente, aceptándolo como Señor y Salvador, en la vida personal, familiar, laboral y hasta eclesial si ese es tu camino. Bendiciones.

Correo: padreoskar@gmail.com

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