Lucrecia Guerrero: La reina de las bandas

La vida de Lucrecia Guerrero es jugar billar, softbol y atender su tramo en el Oriental. Nadie pensaría que esta comerciante es campeona deportiva nacional

Mercado Oriental
“Mis amistades me dicen la reina de las bandas porque en billar soy la mejor jugando por las bandas, es difícil que alguien me gane en ese estilo”, cuenta Lucrecia Guerrero, mujer luchadora que ha dividido su amor por los deportes y su trabajo de casi 30 años en el mercado Oriental.

Quien la mira sentada en uno de los bancos que tiene en su tramo, riendo, gritando, chileando y atrayendo a la clientela, no imagina que precisamente esa mujer es una de las muchas glorias deportivas nicaragüenses.

Se le infla el pecho orgullosa cuando alguno la reconoce, y si tiene tiempo, sin tapujos cuenta sus hazañas en el softbol —su primer gran amor deportivo— y luego detalla cómo el billar llegó a su vida y la ha llevado a sitios donde jamás esperó estar.

Lucrecia fue pitcher por 23 años en el equipo nacional de softbol femenino. Comenzó su carrera deportiva a los 19 años, mientras estudiaba la preparatoria en la Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).

Asegura que siempre se destacó como jugadora, porque fue disciplinada en los entrenamientos, constante con el equipo y tomó en serio la responsabilidad del juego. El softbol era su vida.

Pero al no poder ingresar a una carrera universitaria empezó a trabajar. Se dedicó a vender vaho en un carretón. Se llevaba sus cachivaches a donde hubiera bulla, a las plazas, kermeses, actividades deportivas, donde fuera, ahí estaba su venta.

“Entonces poco a poco mi vaho fue ganando fama por sabroso y porque daba una buena porción. Le comenzaron a llamar Vaho El Bojazo, porque daba bastante yuca, la gente se engordaba y quedaba satisfecha con solo cuatro pesos… imagínese con tres o cuatro pesos hace años podías comer un vaho, ahora necesitás 50, 80 o 100 córdobas”, dice Guerrero.

Al Oriental
Después se trasladó —sin carretón— a trabajar en el mercado Oriental, donde siguió vendiendo vaho, pero en la venta de su hermana. Seis meses después, se independizó porque se pudo comprar su propio puesto.

Por 18 años vendió vaho en el sector de los vahos en el Oriental. Todo ese tiempo, logró comprar poco a poco uno que otro tramo que tenía alrededor. Hasta que logró tener un espacio bastante grande. Entonces decidió cambiar su venta.

“Ahora vendo bolsos, porque con lo años a uno lo atacan las enfermedades propias de la venta de vaho, como la artritis, gastritis, porque uno aguanta muchas cosas vendiendo vaho, sobre todo hambre, uno no come a la hora que debe. Padezco de fiebre reumática, tengo muchos problemas de salud, pero con la ayuda de Dios yo salgo adelante y no me doy por vencida”, cuenta la señora.

Añade que como mujer aguerrida, nunca se ha dado por vencida, ni siquiera en los momentos más difíciles; y que su máximo orgullo es saber que todo lo que tiene se lo ha ganado ella misma, con su sudor, sacrificios y su arduo trabajo.

“Todo es una lucha, nada es regalado, nada es herencia, todo lo tengo es por la Gloria de Dios”, dice con firmeza Lucrecia.
Ahora que ha logrado estabilidad en su vida, puede darse el lujo de trabajar un mes y descansar el otro.

Deporte de precisión
Los últimos 11 años han sido de cambios para esta comerciante. Primero porque tras la muerte de su mamá descubrió el billar, un deporte de precisión, algo que la apasiona, asegura que no puede vivir sin jugar bola 8 o bola 9.

“Descubrí el billar el día que mi madre murió. No es broma, muchos pueden decir que no miento. Mi mamá estaba acostada en su cama en un cuarto de la casa, y murió dormidita. Y yo estaba cuidándola, pero me puse a ver televisión, miré un juego de billar y me fascinó tanto que me dije a mí misma que iba aprender a jugarlo”, relata Guerrero. Luego de superar el dolor de la muerte de su mamá, el billar fue su refugio.

Su afición fue tanta que unos cuantos meses después de aprenderlo, pudo ganar la primera medalla de plata en un campeonato de billar en Guatemala.

Y muchos no saben que esa fue la primera medalla en este deporte ganado por una mujer nicaragüense. Un logro irrefutable, que merece reconocimiento.

En la actualidad sigue participando en torneos nacionales de billar, sigue cosechando éxitos y glorias para nuestro país.

“Yo he ido a todas partes del mundo gracias a los deportes que amo. Estuve en Cuba, Venezuela, Estado Unidos y el billar me llevó a Japón, donde conocí a la Viuda Negra (Jeanette Lee, campeona y superestrella del billar mundial) y me tomé fotos con ella. ¡Uuuh he disfrutado mi vida!, eso sí me llevo cuando me muera, la alegría de haber hecho de todo”, finaliza la campeona.

¿Edad para el deporte?

“Tanto en los deportes como en mi negocio siempre he visto la envidia a mi alrededor, la ira en las personas, quizás porque uno sobresale con naturalidad. Pero yo siempre he dicho que a eso no hay que ponerle mente, uno debe ser siempre luchador. Eso no debe ser razón para que uno agache la cabeza… A la edad que yo tengo yo les digo a la juventud que no hay edad para los sueños, para mí por ejemplo, no hay edad para los deportes, porque si uno lo ama, si es disciplinado, lo puede lograr. Yo aunque llegue viejita con un bastón, siempre voy a jugar billar”.

“Aquí donde me ve sentada, en este banco, estoy llamando a la clientela y dándole un precio justo, porque no me voy a hacer millonaria a costillas de mis clientes, la gente no puede recibir eso de mi parte”.

Lucrecia Guerrero, comerciante de bolsos
La Campeona

57 medallas de oro y plata —aproximadamente— conserva Lucrecia Guerrero, además de innumerables trofeos que adornan su hogar. Todo son símbolos de sus esfuerzos tanto en softbol como en billar.

1990 ganó medalla de oro en el Campeonato Centroamericano de Softbol femenino, celebrado en Honduras. El equipo nacional de softbol femenino había pasado entrenando tres meses en Cuba.

2008 ganó medalla de plata en campeonato centroamericano de billar celebrado en Guatemala ese año. Fue la primera mujer nicaragüense en ganar en la categoría Bola 9 de ese deporte. Guerrero siente orgullo al mencionarlo.

2009 Siendo campeona regional, viajó a China, Taipei, para participar en el Campeonato Mundial de Bola 9 en billar. Pudo ganar un juego a una campeona holandesa.

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