Silvio Báez: “Fuerzas tenebrosas siembran el terror y la muerte en Nicaragua”

"Dios ha llorado abundantemente en estos meses en que la represión violenta y criminal se ha ensañado" en Nicaragua, afirmó.

Monseñor Silvio Báez. HOYArchivo

La violenta crisis sociopolítica que ha dejado cerca de 300 muertos en Nicaragua se debe a que se han “desatado fuerzas tenebrosas que siembran el terror y la muerte” en el país, dijo hoy el obispo nicaragüense Silvio Báez.

“El Señor ha llorado abundantemente en Nicaragua en estos dos meses cuando se han desatado fuerzas tenebrosas que siembran el terror y la muerte en nuestros barrios, en nuestras ciudades, en nuestros caminos”, señaló el religioso durante una homilía en la Catedral Metropolitana de Managua.

“Dios ha llorado abundantemente en estos meses en que la represión violenta y criminal se ha ensañado” en Nicaragua, afirmó.

Báez, obispo auxiliar de la diócesis de Managua, advirtió que la crisis ya ha dejado “casi 300 nicarag enses que no han muerto cuando tenían que morir, sino que han muerto cuando otros decidieron matarlo”.

“Eso a Dios le hace llorar. Dios ha llorado abundantemente, porque es el Dios de la vida”, anotó.

La vicepresidenta del Gobierno, Rosario Murillo, ha atribuido la crisis que sufre el país a una invasión de “espíritus malignos”.

La paz se ha extraviado por “esta invasión de malos sentimientos, invasión de odio que hemos tenido y que tenemos que ver y reconocer como invasión de malignidad, de espíritus que no son positivos, de espíritus malignos que quieren el mal, y quieren que reine el mal en Nicaragua”, dijo la también Primera Dama, conocida por su supuesta afición al esoterismo, el pasado 18 de junio.

En esa ocasión, Murillo pidió a Dios que cesará “esa mano diabólica que se mueve en nuestro país, y que niega la vida”.

Hoy se cumplen en Nicaragua 75 días de la crisis sociopolítica, la más sangrienta desde la década de 1980, con Daniel Ortega también como presidente, que ha dejado 285 muertos y más de 2.500 heridos, según el último reporte ofrecido por la Asociación Nicarag ense Pro Derechos Humanos (ANPDH) el martes pasado.

Desde entonces los organismos humanitarios han confirmado al menos cuatro muertos más.
Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

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