Acabó el martirio: ¡Liberaron a los muchachos!

26 liberados en Nicaragua, tras conversaciones humanitarias

HOY/ EFE

Managua y Masaya

Anastasia Espinoza Centeno, la abuelita de 96 años que pidió en las afuera de El Chipote que liberaran a su nieto Bernardo Jarquín, pudo al fin abrazar al joven. La escena fue conmovedora, el muchacho se arrodilló frente a ella, se abrazaron, él lloró en su regazo, mientras ella daba gracias a Dios entre lágrimas.

Doña Anastasia sufrió una semana completa la ausencia de su nieto, a quien se lo llevó un grupo de paramilitares en una camioneta frente al centro comercial Multicentro, en Bello Horizonte, Managua. Su único delito fue haber ido a traer a la abuelita andaba retirando su pensión.

Otro corazón que dormirá tranquilo hoy es el de María Saldaña, a quien también se le llevaron a su hijo Wilder García Saldaña.

“Alabado sea mi Dios, mi muchachito lindo, ay chiquito estoy orgullosa de vos, estoy orgullosa Señor. Gracias Padre. Hijo sos un luchador, un guerrero como tu madre. Sos libre chiquito lindo”, decía María mientras abrazaba a su retoño.

María imploró por la liberación de su hijo, y como parte de su protesta por lo injusto de la detención, se encadenó al portón principal de la Dirección de Auxilio Judicial “El Chipote”.

Carlos Antonio Bell Díaz, novio de la periodista Gloria Ruiz también fue liberado. Su padre y su novia lo abrazaron y lloraron con él. “Te extrañé tanto, te amo tanto”, le decía Ruiz a su pareja.

El infierno que vivieron cada un de estas familias, al fin ha acabado.

Trabajo humanitario
Álvaro Leiva, promotor de Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (Anpdh) expresó que fueron 26 personas liberadas en total.

“Los liberados son de las ciudades de Masaya, Nindirí, Masatepe, Managua y Tipitapa. En Managua tuvimos el apoyo de Monseñor Miguel Mántica”, dijo Leiva, e indicó que esto es parte del trabajo humanitario en coordinación con la iglesia católica.

Además aclaró que esta fue la respuesta de las “conversaciones humanitarias con la Policía Nacional”, y que no fue un acuerdo como se ha dicho.

Mientras que ayer el pueblo de Masaya vivía un cóctel de emociones; por un lado, dos familias lloraban a sus caídos, producto del ataque paramilitar sostenido la mañana del jueves, al mismo tiempo, otros pobladores abrazaban a sus hijos que fueron liberados; en total, diez.

El cese a la represión como la liberación de los jóvenes capturados, en medio de las protestas cívicas en contra del régimen del presidente designado Daniel Ortega, fueron parte de las conversaciones con la comitiva de obispos que visitó la ciudad de las Flores el pasado jueves y que se reunieron con el comisionado general, Ramón Avellán.

Algunos de los liberados se apoyaron en familiares para poder caminar, pues adujeron que fueron golpeados durante su detención y en la estación policial de esta ciudad.

“El pasado martes por la mañana, yo andaba con dos amigos, y pasamos por el centro de la ciudad, y por ese lado quedamos en fuego cruzado por los disparos y los morterazos, entonces buscamos un lugar dónde refugiarnos, y las balas pegaban en el muro y nosotros con miedo. De pronto, llegaron los policías y nos apuntaron con sus armas y nos llevaron”, dijo uno de los detenidos.

Muertos en Masaya
Pedro Antonio Silva y Manuel Salvador López Romero se sumaron a la lista de caídos, ambos víctimas de la última represión ejercida por grupos paramilitares y policiales en Masaya. Además de estos dos casos, la ANPDH reporta la muerte de otras cinco personas, producto del ataque policial; trabajan en la documentación de los casos.

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