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Encapuchados matan a universitario en su casa

El joven estaba estudiando en su sala cuando los encapuchados llegaron, encañonaron y mataron

Raquel Cerda dijo que su hijo le salvó la vida. “Mejor me hubieran matado a mí y no a mi muchachito”, expresó en llanto. HOY/ YAOSCA REYES

Raquel Cerda dijo que su hijo le salvó la vida. “Mejor me hubieran matado a mí y no a mi muchachito”, expresó en llanto. HOY/ YAOSCA REYES

Jarod Ramírez Cerda, de 18 años, era hijo único de doña Raquel Cerda. Desde que nació —asegura María Martínez, tía del joven— su madre lo cuidó como el mayor tesoro, pero la madrugada del jueves 21 de junio, “la vida de su tesoro le fue arrebatada a sangre fría”.

A las 12:30 a.m., mientras todos dormían, Jarod resolvió tomar un poco de aire en las afueras de su casa, situada en la Colonia 10 de Junio. Había permanecido horas sentado frente a una computadora y quería despejarse para luego continuar tecleando.

“Estaba haciendo un trabajo que le pidieron en la universidad, tenía que entregarlo hoy (ayer)”, contó la tía en llanto.
En lo que Jarod abrió la puerta para cumplir su objetivo, cuatro hombres encapuchados bajaron de sus motocicletas y lo encañonaron con armas de fuego. Dos de los hombres lo llevaron a rastras hasta el cuarto de su madre. Los otros dos se quedaron resguardando las puertas.

Tras el asesinato se llevaron dos celulares y la computadora prestada. HOY/Yaosca Reyes

“Ahí les pidieron dinero, les dijeron que les dieran prendas, cosas de valor, como ellos dijeron no tener nada entonces le dieron vuelta a la cama y empezaron a revisar todo… Dijeron que eran de la Juventud Sandinista (JS)”, relató Sayda Martínez, tía de la víctima.

No lograron ayudarles

Los otros habitantes de la casa, al escuchar los ruegos de madre e hijo, “no me matés a mi hijo”, “no me matés, prix”, quisieron salir de sus cuartos para auxiliarlos, pero los sujetos, les amenazaron con matarlos. “Nos quedamos encerrados. Cuando escuchamos los tres disparos, todavía esperamos que se fueran. Cuando llegamos Jarod ya estaba agonizando”, detalló Sayda.

El joven recibió un balazo en la clavícula y dos en la zona abdominal, fue trasladado en una moto a la Cruz Roja de Don Bosco. Expiró en el camino. Los paramédicos le habían recomendado a la familia llevarlo a un hospital.  “Intentamos llevarlo al Manolo Morales, al área de Emergencias, pero ahí estaba cerrado, no nos atendieron, luego lo llevamos al Vélez Paiz y de ahí nos mandaron a Medicina Legal y en ese lugar nos pidieron que fuéramos a poner denuncia a la Policía”, narró María José Martínez, prima del occiso.

La denuncia fue interpuesta en el distrito cuatro. La familia aseveró que el Instituto de Medicina Legal (IML) solicitó tal procedimiento para proceder a realizar la autopsia.  “Hablaron que la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) les habían exigido eso y no dejar salir a ningún joven asesinado sin la realización de una autopsia, pues ellos (La CIDH) utilizarían esas pruebas para sus investigaciones”, mencionó Sayda Martínez, tía de la víctima.

Asimismo, dejó claro que toda la familia tiene sus dudas con ese dictamen forense, debido a que en numerosos casos estos han sido alterados para encubrir a los verdaderos asesinos. Declaró que buscarían apoyo de los organismos defensores de los derechos humanos.

Jarod era un buen estudiante

La universidad American College (UAC) publicó un comunicado en sus redes sociales donde condena el asesinato de su estudiante Jarod Ramírez Cerda.

“Jarod cursaba el segundo año de la carrera de Comunicación y Relaciones Públicas y cultivó un espíritu de amistad y compañerismo dentro de nuestra casa de estudios, donde tuvo un buen desempeño académico y mostró desde el inicio, un espíritu emprendedor y su deseo expreso de ser un profesional ético de la comunicación social”, expresa la universidad.

Jarod Ramírez Cerda cuando recibía un reconocimiento por ser buen alumno en la universidad donde estudiaba. HOY/Cortesía

William Narváez, docente de publicidad y divulgación de la misma universidad, dice que Jarod era un apasionado de la publicidad. Agregó que el muchacho era un estudiante de buenas calificaciones.

“Recuerdo que en este cuatrimestre, los días que estuve impartiendo las clases de forma presencial, él me manifestó que le gustaba mucho el mundo de la publicidad y el mercadeo porque era la rama de la comunicación donde mejor se ganaba. Yo lo trataba de motivar compartiéndole videos de publicidad. Pero él me manifestó que no tenía computadora, pero que iba a hacer todo lo posible por entregarme los trabajos a tiempo, y recuerdo que nos íbamos a ver mañana viernes (hoy), le dije que el trabajo lo hiciera a mano, que no era necesario hacerlo por computadora, para que así salvara su nota, porque estamos acumulando puntos”, cuenta el maestro Narváez.

Percibí que tenía potencial para la publicidad, siempre estaba atento a las clases, no se distraía para nada, y no lo estoy diciendo porque está muerto, sino porque actitudes como la de él me motivaban a llegar a dar clases”. 

William Narváez,
maestro de Jarod.

 

Mientras el maestro describe a su alumno, se le salían las lágrimas. Narváez dice que en estos tiempos de crisis que vivimos, es muy difícil que los alumnos tengan toda la concentración en las clases, pero Jarod se enfocaba y cuando no podía asistir a clases, se preocupaba por avisar a través de los medios que tenía a la mano.

“Por su ánimo estaba gestionando para él una pasantía en una agencia de publicidad, pero ya no será posible eso”, confía apesarado el maestro.

Sin lugar seguro

Se supone que el hogar es el sitio donde más seguros podemos estar, nuestro refugio diario, un sitio de paz, pero en las últimas semanas la violencia en las calles ha tocado las puertas de las casas y ha entrado.
Hay varios hechos que sustentan este temor. La muerte de Jarod es uno, porque él no buscó el peligro, sino que la inseguridad llegó hasta él con armas en manos.

Otros han sido secuestrados del interior de sus casas sin motivos de peso, sin órdenes de arresto. El viernes 15 de junio fue uno de esos días, paramilitares custodiados por policías llegaron al sector de Bello Horizonte, rotonda La Virgen, barrio Santa Rosa, Pedro Aráuz y zonas aledañas a quitar las barricadas que pobladores habían colocado para defenderse. Los paramilitares secuestraron a varios jóvenes en la zona. Los despertaron para llevárselos.

Uno de ellos fue Carlos Antonio Bell Díaz, de 28 años, habitante del reparto Pedro Aráuz, a quien unos 20 encapuchados llegaron a sacar de su casa y se lo llevaron secuestrado. En ese mismo barrio, otros habitantes aseguraron que sufrieron robos por parte de los paramilitares, se les llevaron artículos como computadoras, celulares, entre otros.

Ese mismo día en el barrio Nueva Libia, al menos cuatro jóvenes fueron sacados de sus casas por paramilitares y policías que llegaron con una lista en sus manos. Todo ellos fueron llevados a la Dirección de Auxilio Judicial, El Chipote, donde ni siquiera les han dejado ver a sus abogados, ni han dejado salir aún con órdenes de liberación de magistrados.

El periodista de LA PRENSA, Josué Garay, fue amenazado y golpeado la madrugada del 10 de junio por dos hombres que entraron a su casa ubicada en el barrio Jorge Salazar, en Managua. Garay asegura que logró identificar a uno de los agresores, un joven miembro de la Juventud Sandinista (JS) que vive en su barrio. Hace algunas semanas, afirmó Garay, había recibido amenazas de miembros de la JS por trabajar en ese diario.

Los ataques
66 días de lucha antigubernamental se viven hoy en Nicaragua. A la fecha los organismos defensores de los derechos humanos contabilizan más de 170 muertos y miles de heridos, también hay un listado considerable de detenidos y desaparecidos. El pueblo a una sola voz exige el cese a la represión paramilitar y la salida inmediata del presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo. 21 de junio: a las 10:20 de la mañana, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) fue atacada por miembros de la Policía Nacional, quienes incursionaron en el sector del cerro Mokorón y realizaron varias detonaciones de armas de fuego hacia el interior del recinto donde están estudiantes. En el ataque, un joven fue herido por el roce de una bala.

 

 

 

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