Un hombre honesto y perseverante

Ante las adversidades trata de cumplir todo lo que se propone

Pese a todas las dificultades que atravesó, en el mercado Oriental encontró una nueva vida, cumplió sus metas, sigue luchando por su familia, su hijo es su mayor inspiración. HOY/FOTO: Uriel Molina

HOY

La vida de Nelson Antonio Rugama cambió totalmente cuando llegó al mercado Oriental motivado por su hermano, quien vendía camisas de forma ambulante en el centro de compras.

“Estaba metido en el alcoholismo”, cuenta Rugama, “agarré una racha de tomar de 15 días seguidos con unos amigos, mi hermano me sacó de ahí, cuando me ofreció trabajo. Soy un nuevo hombre porque en este mercado encontré las energías para seguir luchando”, cuenta.

La historia de Nelson en el Oriental, comenzó hace 23 años aproximadamente; cuando cumplió un mes de haber llegado, decidió independizarse de su hermano y emprendió.

“Asumí el trabajo a pesar de la crisis personal en la que había estado, mi hermano andaba por un lado y yo por el otro, eso me dio la oportunidad de relacionarme con más personas, entre tanta gente en este mercado conocí a doña Rosalina López, una comerciante de gran corazón que me dio la mano cuando más lo necesité, ella muy amable me ofreció un espacio en su tramo para que vendiera mi mercadería, dejé de andar ambulante, estuve ahí por un año, la honestidad siempre me ha caracterizado”, manifiesta.

Metas

Nelson, de 48 años, refiere que desde que asumió la responsabilidad de vender solo, se propuso conseguir un espacio propio para comercializar más mercadería, por lo que se creó el hábito de ahorrar.

“Cuando me llegó la oportunidad de cumplir esa meta, tenía el dinero gracias a Dios, eso fue en 1996, pude estabilizarme, a mis clientes ya no les ofrecía solo camisetas, sino también pantalones, chores, entre otras cosas. Fue un crecimiento rápido pero no fácil, pasé muchos obstáculos, pero las ganas que tenía de superarme eran más fuertes”, puntualiza Rugama.

Otra de las metas que el comerciante se propuso fue terminar su bachillerato, la edad no fue problema.

“Quería llegar a la universidad, en el 2008 lo logré, después empecé a estudiar Derecho, y ya en el 2015 me convertí en abogado, trabajé y estudié fuerte, le demostré a mi familia que con voluntad todo se puede lograr, aunque no ejerzo la profesión, porque me gusta estar más en el mercado, ayudo a las personas siempre que puedo, las oriento, y si tienen algún problema les indico dónde deben dirigirse, se siente bonito cumplir las metas, sin importar cuánto tiempo te llevés o qué complicaciones se presenten”, comenta.

Nelson emplea a cuatro personas, por las circunstancias que atraviesa el país y las bajas ventas, se quedó solo con un colaborador; sin embargó, no pierde las esperanzas que la situación mejore y el mercado vuelva a ser el mismo.

“Todo cuesta en esta vida, pero Dios no desampara a los justos, me considero una persona de fe, Dios ha sido bueno conmigo, por eso trato de estar animado y esas buenas energías se las transmito a mi gente, a los clientes que son mis amigos, todas estas cosas nos harán una nación más fuerte, no podemos caer, al contrario, hay que seguir”, subraya Rugama.

 

Un ejemplo para su hijo
Nelson Rugama es padre de un joven de 20 años, trata de educar a su hijo siempre con su ejemplo de hombre perseverante, carismático y honesto.

Aunque no sabe qué pruebas le vienen en el futuro, confía en que seguirá en el Oriental, su segundo hogar.

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