Seis personas calcinadas en su casa: La barbarie de junio

La muerte más espantosa y cruel en los últimos dos meses en Nicaragua sucedió el pasado sábado

HOY/ Wilih Narváez

HOY

El asesinato de la familia Pavón, ocurrida a primeras horas del sábado 16 de junio, ha conmovido a todo el país y ha sido condenada por la misma población nicaragüense y comunidad internacional, quienes no salen de su asombro por los niveles de maldad y violencia que se viven en Nicaragua.

Esta barbarie es —quizás— la muerte más espantosa y cruel ocurrida en los últimos dos meses de crisis nacional, a manos de los paramilitares orteguistas.

El crimen denota que las turbas progobierno no conocen límites para cumplir con sus órdenes. Sin titubear se enseñaron con la familia y pegaron fuego al hogar, sin pensar en las vidas humanas dentro.

Según testigos y familiares de las víctimas, la casa de los Pavón se convirtió en el objetivo cuando sus dueños se negaron a prestarla para ubicar en el tercer piso de la misma a francotiradores que dispararían a los pobladores que han levantado barricadas en la zona.

HOY/ Archivo

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, lo calificó como un crimen de lesa humanidad y Antonia Urrejola, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se declaró estupefacta al conocer el caso.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) a través de un comunicado condenó el siniestro y lo calificó como “acciones de terrorismo de Estado contra la población civil, acciones de terror y horror que mantienen en incertidumbre a la población en general”.

Además adjudicó el hecho a “parapolicías en complicidad con la Policía Nacional”.

Aquella fue una muerte terrible

En los últimos dos meses, la Policía y los grupos paramilitares han ejecutado a más de 200 personas a sangre fría. Los adolescentes no han sido la excepción, porque también han sido víctimas de la represión.

Todas las muertes han sido una barbarie, de eso no hay duda, pero el sábado 16 de junio la agresión ordenada por la pareja presidencial llegó a los niveles más altos de maldad con el asesinato de seis miembros de una familia, incluyendo a dos infantes: una niña de tres años y un pequeño de tres meses de nacido.

En las redes sociales se han viralizado numerosos videos que eternizan el dolor y la impotencia de los pobladores del barrio Carlos Marx y el cuerpo de bomberos, que a toda costa buscó la manera de salvar a las personas que estaban dentro de la vivienda en llamas.

Para el doctor internista Nery Olivas Castro, la muerte de esta familia está catalogada como una de las más crueles de la historia de la nación.

Cementerio Milagro de Dios,donde serán enterradas las seis víctimas quemadas por paramilitares. HOY/Wilih Narváez

“Es un acto condenable venga de donde venga, no importa si es de derecha o izquierda, aquí deben pagar los responsables y solo organismos internacionales expertos en derechos humanos pueden lograr que se haga justicia, deben venir… todo se está saliendo de control”, expresó.

Asimismo, explicó que probablemente antes de quemarse, las personas “ya estaban inconscientes”.

“Esto lo creo porque fue notorio que el humo que salía era totalmente denso, en esa casa había materiales tóxicos, eran colchones, eso seguro intoxicó a las personas… nadie soporta tanto humo”, destacó el galeno.
Estado difícil

Olivas Castro aseguró que la intoxicación fue inevitable, sin embargo, quedó sorprendido cuando el paramédico que atendía al niño de tres meses dijo que este tenía pulso.

“Eso lo miré en las redes… sí fue sorprendente, pero la condición de su cuerpo decía lo contrario… tenía quemaduras de tercer grado”, afirmó el médico.

Efectivamente —dijo Olivas Castro—, toda la familia presentaba quemaduras en casi el ciento por ciento de sus cuerpos.

“A los niños les noté la piel esfacelada, se les removía sola, eso indicaba una quemadura de espesor total… aunque lo llevaran al hospital de emergencia iba a morir, cuando uno tiene lesiones así, es imposible reponerse, no hay cura… por mucho que uno luche, los resultados son negativos”, añadió el internista.

¿Dolor?

Sería consolador decir que no hubo dolor para esta familia. Nery Olivas Castro resaltó que sí sufrieron un martirio por las quemaduras.

Los féretros de los dos bebés que murieron en el incendio. HOY/Willih Narváez

“Solo que los hayan baleado antes no habrían sentido nada… pero nadie ha confirmado eso. Por tanto, se maneja que durante el incendio todos estaban vivos. Ese tipo de llama era agresiva y el dolor pudo haber durado un minuto para todos”, agregó.

Nery argumentó que posterior al dolor, los órganos vitales de todas las víctimas se fueron debilitando rápidamente.
“Se les bajó la presión y se deshidrataron por completo debido al inaguantable calor y la falta de oxígeno. De ahí se produjo el colapso de órganos vitales como el corazón, el cerebro, los riñones, los pulmones… la muerte era inevitable para ellos, fue una muerte horrible debo resaltar”, finalizó.

Gobierno interesado en alargar visita de organismos
Gonzalo Carrión, del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, comparte la condena que hizo el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein.

El funcionario se refirió especialmente al “horrible ataque incendiario del sábado 16 de junio”, donde murieron seis miembros de la familia Pavón. El alto comisionado refirió que durante estas protestas han muerto al menos 178 personas, en su mayoría a manos de fuerzas policiales y grupos armados progubernamentales.

“Me uno a la condena a hechos que son públicamente ciertos y conocidos. Precisamente hoy (ayer) cumplimos dos meses de vivir toda una ola de terror. Nicaragua está sometida y gobernada por un Estado terrorista en manos de una dictadura dinástica que quiere permanecer en el poder a costa de la sangre de nuestro pueblo. Las palabras del alto comisionado precisamente recogen lo que es esta dictadura”, puntualiza Carrión.

Parte de los cuerpos quemados en una vivienda en Managua. HOY/Willih Narváez

El alto comisionado también señaló a los 47 Estados miembros del Consejo de Derechos Humanos “que la gravedad de estos eventos bien puede merecer una comisión internacional de investigación”, y resaltó que espera que el Gobierno envíe “sin demora” la invitación para que la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos pueda ingresar al país.

En este punto, Carrión expresa que luego de la intervención de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) y de sus recomendaciones se pudo constatar que para el Gobierno, no es prioridad volver a invitar a observadores de derechos humanos.

“No ha hecho efectiva la invitación, porque mientras más largo sea el tiempo de demora de la invitación, más gana tiempo la dictadura y sigue matando gente. Incluso es tiempo para ir preparando terreno para tener un Estado de opinión a su favor. Que es algo imposible porque son más de 178 personas muertas, la mayoría a manos de ellos”, señala Carrión.

Insiste que el plan del Gobierno podría ser ir armando expedientes donde puedan librarse de las muertes, y claro, para lograr ese objetivo tiene a su disposición a los altos mando de la Policía Nacional y al poder judicial. “A ellos les interesa alargar tanto la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, como de las Naciones Unidas”, refiere Carrión, quien estima que esta crueldad ha impresionado a los ciudadanos nicaragüenses.

Una valiente video

En la casa de los Pavón, ubicada en el barrio Carlos Marx de Managua, vivían al menos 9 personas. Todos familiares: Oscar Pavón, pastor y jefe de familia; Maritza Muñoz, su esposa y madre de sus hijos; Maribel, Cinthia y Alfredo Pavón. Ángela Raudez, esposa de Alfredo, y los hijos de esta joven pareja: Daryelis y Matías Pavón Raudez. Además estaba Javier Pavón, sobrino de la familia.

El 21 de abril, en los primeros días de las protestas nacionales, Alfredo publicó en redes sociales dos videos denunciando el ataque de la Policía Nacional a estudiantes de la Upoli. Los clips fueron grabados desde el último piso del edificio. Para muchos, fue una de las causas del ataque.

Sitiados en su propio hogar

Entre las 5:00 y 6:00 a.m. del sábado 16 de junio, la familia Pavón aún dormía. Pero la bulla de camionetas la despertó y puso alerta. Los vecinos del sitio aseguran que eran agentes policiales y turbas orteguistas que permanecieron desplegados en la zona, pero especialmente frente al edificio donde vivía la familia Pavón.

El objetivo era remover las barricadas que los ciudadanos tenían sobre la pista que va hacia el mercado Mayoreo. Hay videos que confirman esta versión, donde se puede observar varias unidades de camionetas de la Policía Nacional con agentes y paramilitares, todos armados y en posición de ataque. Después vino la quema.

Fuego adentro, balas afuera

Como a eso de las 6:30 de la mañana, los paramilitares tocaron las puertas de la familia Pavón. Querían apoderarse del tercer piso, montar francotiradores. Al no abrirles, las turbas orteguistas totalmente airadas lanzaron despiadados bombas molotov, morteros y balas.

Lo que ocasionó un incendio. La familia quedó encerrada en una habitación situada en el segundo piso. Cuando los pobladores del barrio Carlos Marx intentaron socorrerles, los paramilitares regresaron para rafaguearles, lo que provocó que no pudieran actuar a tiempo. Cuando los bomberos llegaron al lugar, ya la casa estaba toda en llamas y las personas muertas.

Dos niños calcinados

Una niña de tres años y un bebé de tres meses de nacido fueron encontrados con aparentes signos vitales en el segundo piso; tenían quemaduras en un 90 por ciento de sus cuerpos. Los bomberos intentaron resucitarlos, al pequeño lo llevaron al Hospital Alemán, pero no fue posible salvarlos.

Ambos murieron. Los adultos se calcinaron totalmente. Javier Pavón, Cinthia y Maribel Pavón son los únicos sobrevivientes, porque se lanzaron del balcón. Los cuerpos fueron retirados del lugar, el llanto y el terror inundó a toda la población. Posteriormente, trascendió que en el barrio 9 de Junio hubo un enfrentamiento donde cayeron dos paramilitares.

...

Notas Relacionadas