Familiares de seis personas calcinadas en edificio responsabilizan a Daniel Ortega

Sobreviviente relató que sus padres, hermano, sobrinos y cuñada, fueron quemados vivos por sujetos vestidos de negros acompañados de policías y pide a Daniel Ortega que se vaya

Una multitud acudió al sepelio de seis miembros de una misma familia, quienes murieron calcinados en el segundo piso de un edificio ubicado en el barrio Carlos Marx, de Managua, y que ha impactado al país como la máxima expresión de odio de los paramilitares. HOY/Wilih Narváez

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“Eran unos niños, no eran delincuentes. Eran evangélicos, no eran delincuentes”, gritaba una multitud la mañana de ayer, que despidió a seis integrantes de una familia que fueron calcinados por paramilitares el pasado sábado en el barrio Carlos Marx, de la capital.

El caso conmovió al país y a la comunidad internacional. Las víctimas son: Matías Eliseo Velásquez Raudes, de 3 meses de edad, y su hermanita Daryeli Osmary Velásquez Raudes, quien cumpliría 3 años en octubre. También fallecieron sus progenitores Alfredo Manuel Velásquez López, de 22 años, y Mercedes de los Ángeles Raudes Álvarez, quien cumplió 20 años el día que fue asesinada.

Asimismo falleció el pastor Óscar Manuel Velásquez Pavón y su esposa Maritza del Socorro López Muñoz, ambos de 46 años. El matrimonio eran abuelos paternos de los niños calcinados.

“No les importó que hubiera niños, los quemaron vivos. Pero Dios va a tomar la venganza porque con los hijos de Dios nadie se mete (…), yo quiero decirles que se vayan, que se vayan porque a mi familia no me la van a devolver”, gritaba Cinthia Velásquez López refiriéndose a la pareja presidencial.

Identifica a policías

Previo al sepelio los cuerpos de las víctimas fueron llevados al Ministerio Apostolar Cristiano (MAC), a cargo del pastor Augusto César Marenco. HOY/Wilih Narváez

Cinthia dice que quienes los atacaron eran policías y paramilitares. “Eran hombres vestidos de negro con metralletas y fusiles, y andaban francotiradores. Eran de la Policía porque andaban camionetas Hilux blancas, y andaban llenas de policías todas. Yo lo vi todo”, decía mientras lloraba inconsolable.

La joven era sostenida de brazos por familiares. Tenía fija la mirada en las tres tumbas que cavaron sepultureros en el barrio Milagro de Dios, donde estaban a punto de introducir a seis miembros de su familia cuando el reloj marcaba las 10:00 de la mañana.

Grita horrorizada, toma aire y continúa llorando. En medio del dolor relata cómo escapó de las llamas.

“No pude ayudarlos porque yo estaba entre las llamas en el incendio. Pero Dios me dio fuerzas para salir. Dios me sacó y me tiré al balcón y escuchaba los gemidos de mi familia, gritando por su vida donde se estaban quemando vivos” expresó.

La tragedia ocurrió a eso de las 5:40 a.m. del sábado. Testigos y familiares de las víctimas aseguran que los paramilitares, protegidos por policías uniformados, pretendían colocar francotiradores en el edificio de tres plantas donde habitaba la familia. En el mismo, hay un negocio de venta de colchones.

Las turbas hacían un plan mañanero de limpieza para retirar objetos en las vías colocados por ciudadanos autoconvocados con el fin de permitir la libre circulación. Por la altura del edificio, podrían obtener vista panorámica que les permitiría ver con facilidad si llegaban a atacarlos.

Cinthia pudo escapar de entre las llamas junto con su hermana Maribel, de 13 años, y el primo de ambas, Javier Pavón. Estos se pusieron a salvo en el balcón.

Maribel sufrió quemaduras de tercer grado y permanece en estado reservado en el Hospital Fernando Vélez Paiz. Sus familiares pretenden llevarla al Hospital Vivian Pellas. Javier resultó con golpes en la cabeza y tórax. Y leves quemaduras en la oreja derecha.

Cinthia aseguró que los sujetos tiraron bombas al interior del edificio provocando el incendio. Cuando escapó del edificio los sujetos todavía le realizaron disparos.

“Los gritos de mi papá y mi mamá. Los niños estaban en la sala llorando. Mis niños. Todos lloraban, pero nadie pudo salir de las llamas”, se lamentó. Los últimos en fallecer fueron los pequeños quienes fueron llevados en un taxi al Hospital Alemán Nicaragüense.

Las víctimas fueron veladas en una iglesia evangélica que está frente al edificio incendiado. Los paramilitares antes de calcinar a la familia, incendiaron parcialmente una funeraria.

“Yo responsabilizo al gobierno de Daniel Ortega, y a todos sus seguidores, esos asesinos que andan matando, porque ellos no dejaron salir a mi padre, ellos quisieron salir, pero los retrocedían a balas, por eso los quemaron vivos. Andaban uniformes, en las patrullas y los otros andaban encapuchados con armas”, dijo durante el sepelio Óscar Velásquez López, hijo del matrimonio calcinado.

Condenan masacre

El incendio se registró en el barrio Carlos Marx de Managua. HOY/Wilih Narváez

La familia se molestó con las declaraciones que brindó el diputado Edwin Castro en la Mesa del Diálogo Nacional, donde expresó que la familia era sandinista.

“Somos militantes de Jesucristo”, expresó la sobreviviente Cinthia López.

Los cuerpos de las víctimas fueron llevados al Ministerio Apostolar Cristiano (MAC), a cargo del pastor Augusto César Marenco, ya que parte de la familia pertenecía a esa congregación. Marenco condenó y repudió el crimen.

Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos, el pasado sábado calificó el hecho como un crimen de lesa humanidad.

La población retuvo tres cisternas de la Alcaldía y las desmantelaron. Ese mismo sábado un supuesto paramilitar fue calcinado.

 

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