Casa bajo control

Tips para simplificar las tareas del hogar, sin que se vuelva traumático

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Muchos son los quehaceres domésticos y también son muchas las personas que evitan realizarlos. No obstante, todos podemos llevar la fiesta en paz, mirando el lado bueno de las cosas y aplicando tan solo algunos simples hábitos y trucos en nuestra vida cotidiana.

Si eres de esas personas que no pueden ni desean dedicar tardes enteras a su mantenimiento, echa un vistazo a las siguientes recomendaciones para simplificar las tareas del hogar. Lo positivo del caso es que todo tiene sus secretos. Y cuando se trata de un quehacer tan amplio como mantener un hogar ordenado y limpio, mucho más.

A continuación le compartimos algunos trucos que le serán de gran ayuda. Si bien es cierto que no resolverán el problema por completo, te ahorrarás una gran parte de ese trabajo que seguro tanto detestas y te roba tanto tiempo en la semana.

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¡Tomá nota!

1. Recurre a cajas y cajones para conservar el orden. Es una gran verdad que el desorden no molesta tanto cuando no se ve. Por lo tanto, puedes recurrir a añadir cajoneras y baúles en casa para ocultar aquellas cosas que solo uses de manera esporádica. Puede ser los juguetes, apuntes del colegio, la universidad o el trabajo, libros y revistas viejas, zapatos, etc. La clave está en evitar dejar cosas por ahí con la excusa de “después lo guardo”. Más bien, opta por almacenarlos hasta que los necesites o hasta que tengas el tiempo de ordenar definitivamente todo.

2. Intenta no dejar ropa tirada. llegar a tu casa y ver prendas por todos lados es realmente detestable. Puedes evitarlo tomándote unos segundos para doblar esa blusa, colgar tu chaqueta en su percha y guardar los pantalones en el cajón.

Sí, es cierto que muchas veces no nos sentimos de ánimo para hacerlo; sin embargo, a la larga se convierte en un hábito que vale oro para la armonía del hogar.

3. Organiza tus lavados. Para evitar las montañas de ropa sucia, establece una suerte de calendario de lavados. Por ejemplo, puedes lavar cada tres días, intercalando además la ropa blanca y la de color, o las prendas delicadas y las más comunes. La clave está en la constancia para evitar la acumulación de trabajo para un solo día.

4. Lava los platos a diario. No existe un panorama más desalentador que los platos acumulados en el fregadero. La mejor alternativa para evitarlo es lavar nada más termines de comer. Sabemos que a menudo no tienes tiempo o simplemente no estás con ganas de hacerlo, pero termina siendo buen negocio: es preferible un poco cada día antes que una gran cantidad de cosas para lavar de una sola vez.

5. Una barridita todos los días. La limpieza es una obligación que tranquilamente podemos pagar en cuotas. Es decir, en lugar de dejar todo “para el fin de semana” y pasarte tus ratos libres fregando, hazlo de a poco cada día.

Por ejemplo: dedica 15 minutos de un día a limpiar el baño, aunque sea de manera superficial. Al día siguiente, hazlo en la cocina; al otro, en el dormitorio. Así, podrás disfrutar plenamente tus jornadas sin gran volumen de trabajo, ya que solo necesitarás hacer limpiezas profundas de tanto en tanto.

Otras medidas

En lugar de tener que salir a comprar productos de limpieza, es preferible limpiar al estilo clásico: con elementos de cocina, como el bicarbonato, el vinagre y el limón para limpiar grifos, superficies, ollas, sartenes e incluso el mismísimo horno, que tantas complicaciones nos genera.

Los trucos para simplificar las tareas del hogar tienen como objetivo, justamente, hacerlas más sencillas, no eliminarlas por completo. Evita el planchado, cuelga bien la ropa.

Un dato fundamental para evitar que la ropa se arrugue mucho al lavarla es sacarla de la lavadora en cuanto se acabe el ciclo de lavado. Y si no tiene lavadora, en cuanto termine de lavar la ropa, sacúdala y procure colgar las camisetas desde abajo, sin doblarlas; los pantalones, en tanto, desde la cintura y del revés, para que se sequen los bolsillos; las medias, en cambio, pueden colgarse de cualquiera de los lados.

Ventila el baño. A la hora de simplificar las tareas del hogar que tienen que ver con el baño, hay dos secretos. El primero es ventilar bien después de cada ducha; así evitaremos que se forme moho por la humedad.

En segundo lugar, considere cambiar el jabón convencional por un gel de ducha. De este modo, los compuestos del jabón no quedarán pegados en los azulejos y el suelo.

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