¿Sexo en tiempos de crisis?

La sexualidad es uno de los primeros placeres que suele sacrificarse

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En momentos de tensión y precisamente por la situación que atraviesa el país, lo que menos se logra es dormir bien, hay un cúmulo de sentimientos encontrados, desde temor, tensión, dolor, rabia, lo que ha llevado a que muchas parejas pierdan el interés de la intimidad.

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Pensar en sexo en tiempos de crisis puede ser una locura para muchos, e incluso hasta una agresión. Y es que cuando hay situaciones de tensión que deprimen, que disparan la rabia o la tristeza, la sexualidad es uno de los primeros placeres que suele sacrificarse, porque hay cosas “más importantes”.

Las crisis producen estrés, un factor de riesgo que —a su vez— genera una serie de alteraciones biológicas y emocionales que logran afectar el funcionamiento sexual.

¿Cómo tratarlo?

Lo primero para afrontar una crisis “de habitación” es llevarlo a nivel consciente; es “darse cuenta” aunque no siempre se tiene esa habilidad.

Lo siguiente es hablarlo con la pareja. Entre ambos pueden buscar alternativas para funcionar. Aún cuando no exista deseo de tener relaciones sexuales, o disfrutar del sexo en cualquiera de sus prácticas, es conveniente no descuidar la intimidad. Y cuando se menciona esto, nos referimos a momentos como darse un baño juntos, dormir desnudos o disfrutar de una sesión solo de caricias… En fin pasar como quieras un tiempo con la otra persona. Que sea una especie de “ansiolítico” (tranquilizante menor ).

Cuando hay crisis, dependiendo de cada quien, se vive de forma más o menos agobiante; pero tener pareja pueden ser una manera de drenar, de recargar de forma positiva a nivel espiritual, afectivo y si ambos tienen voluntad: a nivel erótico.

Que la crisis no invada los espacios íntimos, porque aun cuando el exterior esté colapsado, que la pareja esté unida y fortalecida es un aliciente para continuar con fuerzas y afrontar situaciones difíciles.

 

Para disfrutar

Cuidar el sexo es igual de importante que cuidar cualquier otra parte de la vida en pareja. Tu sexualidad empieza por ti.

No podemos tener buen sexo si no conocemos nuestro propio cuerpo y nuestra sexualidad. Para ello no hay nada mejor que experimentar.

El sexo se aprende haciéndolo, no es algo que podamos aprender de un libro. El autoerotismo es clave para conocernos.

El placer es mucho mejor si es compartido. Pocas cosas hay más gratificantes que ver cómo tu pareja disfruta del sexo, de nuestro sexo, para disfrutar de una sexualidad sana en pareja, el placer de la otra persona ha de aumentar tu propio placer, porque cuenta para ti el disfrute de la otra parte y el tuyo cuenta para ella, existe reciprocidad.

Habla de sexo con tu pareja. Es la manera más fiable de saber lo que le gusta. Podemos hablar de sexo después de tenerlo pero también durante.

Guiar a nuestra pareja en aquello que nos gusta con frases cortas durante el sexo es una excelente opción.

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