Nicaragua bloqueada por protestas que amenazan su débil economía

"Los tranques no se van a quitar aunque tengamos que morir de hambre y de frío bajo la lluvia", afirmó la líder campesina Francisca Ramírez.

Los antimotines que ayer atacaron a estudiantes de la UNI en camionetas doble cabina de lujo. AFP

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La capital nicaragüense se encuentra sitiada por bloqueos de vías que mantienen manifestantes opositores al gobierno, una medida que ha frenado a la economía del país, que según expertos está en peligro de entrar en recesión.

“Los tranques (bloqueo de vías) no se van a quitar aunque tengamos que morir de hambre y de frío bajo la lluvia en esas carreteras”, afirmó la líder campesina Francisca Ramírez.

Esta mujer de 41 años, de complexión adusta, tez morena y baja estatura, recorre los bloqueos que se han multiplicado hasta alcanzar 70% de las carreteras en 10 de los 17 departamentos del país.

En momentos en que comienza el ciclo agrícola 2018-2019, las protestas ponen en riesgo la producción de alimentos para consumo local y exportación, que representa junto a la agroindustria un 30% del Producto Interno Bruto (PIB), según Consultores para el Desarrollo Empresarial (Copade).

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“La crisis política podría llevarnos a un escenario donde el PIB podría tener una caída de 1% con respecto a 2017”, dijo el director de la Copade, Néstor Avendaño.

En términos económicos esto representa una reducción de 800 millones de dólares y una baja de 2.282 a 2.260 en el PIB per cápita, lo que significa más pobreza, explicó Avendaño.

Sin embargo, las proyecciones oficiales apuntan a un crecimiento económico de entre 4,5% y 5% para 2018, uno de los más altos de Centroamérica.

Las protestas antigubernamentales, iniciadas el 18 de abril, han dejado más de 130 muertos y 1.300 heridos según el Centro Nicaragüense de derechos Humanos (Cenidh).

Los tranques en León, pese al ataque de las turbas. Eddy López
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“¿Usted cree que nosotros los campesinos no quisiéramos estar sembrando nuestras tierras cuando estamos en un momento oportuno de la siembra?”, reflexionó Ramírez, antes de agregar que no se puede seguir permitiendo la represión de las manifestaciones.

La carretera a Masaya, 30 km al sureste de Managua, por donde normalmente circulan mas de 50.000 vehículos al día, se observa desolada y cubierta de barricadas de ramas, vallas publicitarias, neumáticos, adoquines.

“Los tranques son un apoyo a la población para no darle pasada a los antimotines e impedir que continúe la masacre”, dijo a la AFP Luis Montalban, un manifestante que se moviliza entre las barricadas organizando la defensa.

Recordó que el fin de semana pasado murieron 10 personas en un ataque de las fuerzas de seguridad y grupos oficialistas a Masaya.
Las autoridades han tratado infructuosamente de levantar los bloqueos de las carreteras alegando que violan el derecho a la libre circulación y provocan desabastecimiento de alimentos y medicinas.

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“Vamos a seguir protestando en las carreteras, esto no tiene fin. Es verdad que afecta (a las personas y la economía) pero queremos que este gobierno no siga matando a la gente”, añadió Montalban, de 34 años y vecino de Masaya.

Sin transporte de carga

En Las Maderas, 52 kilómetros al norte de Managua, el bloqueo provoca largas filas de furgones en tránsito por Nicaragua hacia otros países.

“Disculpe las molestias estamos trabajando para construir una Nicaragua libre”, se lee en una pancarta colocada en la barricada, defendida por hombres y mujeres visiblemente cansados, tensos y armados de morteros artesanales, hondas y piedras.

“Estamos haciendo estos tranques porque nosotros nos sentimos amenazados por el gobierno. ¿Cómo es posible que él (el presidente Daniel Ortega) como gobernante mande a los antimotines a agredir al pueblo?”, preguntó una mujer con el rostro cubierto detrás de la barricada.

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“Estoy esperando que den pasada (en el tranque), ya estuve siete días en otro; traía gastos (dinero) para cinco días y se me han terminado”, lamentó un conductor hondureño que se identificó como Merino.

La campesina Ramírez reconoció que el cierre de las vías afecta el abastecimiento de las ciudades y la economía, pero dijo que están “apostando a que esto (la crisis) sería resuelta de la mejor manera posible y rápido”.

Recuperar confianza
“Nicaragua enfrenta una posible recesión económica” que se reflejará en una caída de las exportaciones, el empleo y la inversión extranjera, apuntó en tanto Avendaño.

El daño de la crisis política a la economía “es demasiado grande” y no está expresada en valores: “Lo más grave es el deterioro del proceso inversionista y de la confianza de los consumidores”, advirtió el especialista. Recuperar las condiciones productivas va a requerir de cuatro a cinco años, no se trata que “ya terminó la crisis, vamos todos a trabajar.

Eso no es así porque la confianza se deterioró”, enfatizó. Avendaño instó al diálogo entre el gobierno y la oposición, agrupada en una alianza cívica, para evitar llegar al extremo de un paro nacional como exigen algunos sectores, pues una medida así tendría consecuencias a muy largo plazo.

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