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Matan a profesor de Niquinohomo y se suman cuatro muertes

Al ver que los enfrentamientos eran más fuertes el profesor López viajó junto con otros manifestantes desde Niquinohomo hacia Monimbó para hacerle frente a la Policía

Los pobladores de Masaya han estado bajo ataque en los últimos días. Hay miedo, pero también han dicho que mantendrán la resistencia hasta lograr justicia y democracia en el país. Foto: Manuel Esquivel

Masaya

El profesor Carlos Erick López, de 23 años, se convirtió ayer en la primera víctima originaria del municipio de Niquinohomo que muere durante la represión orteguista contra Masaya. El profesor López impartía clases en la escuela Rubén Darío, en Nandasmo.

Igual que López, se conoció la muerte de Jason Alexander Putoy, del barrio Óscar Pérez, y el oficial José Abrahan Martínez. Según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), hay dos fallecidos más que se encuentran documentando y cuyos asesinatos ocurrieron entre la noche del domingo y madrugada de ayer.

Carlos Erick López (q.e.p.d.)

Tras la represión iniciada el sábado, por la mañana y que finalizó con la entrega de más de diez personas liberadas por parte de ANPDH junto con el padre Edwin Román, de la iglesia San Miguel, en Masaya, la represión volvió a sentirse con más fuerza después de las 9:00 de la noche del domingo hasta las 2:00 de la madrugada de ayer.

Según relatan jóvenes que estaban en las barricadas construidas por los mismos masayas para defenderse de los constantes ataques de fuerzas regulares y paramilitares, los oficiales de la Policía salieron para atacar a la población que estaba en las trincheras, disparaban a matar, cuentan.

Una vez replegados a sus cuarteles, hicieron un segundo intento para salir y llevar a oficiales, al parecer heridos, hacia el Hospital Humberto Alvarado. La ciudad no durmió por los constantes ataques contra los jóvenes.

Sin miedo

Se escuchaban ráfagas de bala por todos lados, la sirena de la ambulancia con su luz roja ponía en alerta a la población, que se asomaba con el temor de convertirse en víctimas mortales de la represión. El ambiente era más tenso cuando las campanas de la iglesia repicaban.

Al saber que los enfrentamientos eran más fuertes, el profesor López viajó junto con otros manifestantes desde Niquinohomo hacia Monimbó para hacerle frente a la Policía. Según su madre, Justina López Pavón, el profesor salió a las 8:00 de la noche del domingo de su casa y se integró con el grupo de jóvenes de la ciudad del General Augusto C. Sandino ya que lo necesitaban.

Él me decía: “Madre, si yo muero, muero por una causa”. También le pedía que le “echara la bendición. ‘Madre, deme un beso, la quiero, la amo y se lo digo ahora que estoy en vida’ me decía mi hijo”, relató la señora, entre lágrimas.

Además de impartir clases, el profesor estudiaba Ciencias Sociales en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en Jinotepe. “No me lo creo que a mi hijo me lo hayan matado”, dice su madre mientras recibe abrazos de otras dos conocidas que no pueden contener las lágrimas al ver a doña Justina desconsolada. Su familia se enteró de la muerte del profesor a las 6:00 de la mañana de este lunes. Él recibió un impacto de AK en el pecho, relataron sus conocidos.

Adiós a Jason

Pobladores de Masaya cargan los restos de Jason Putoy, otro joven de tan solo de 22 años, víctima de la represión.
Foto: Manuel Esquivel

Encima del ataúd café fue colocada una bandera azul y blanca, adentro, yacía Jason Putoy, de 22 años. Detrás de su féretro, centenares de personas lo acompañaron hasta su última morada, bajo el estruendo de los morteros.

Doña María Putoy, progenitora de Jason, contó que a su hijo se lo llevaron a su casa cerca de las 10:00 de la noche de este domingo y que presentaba un impacto de bala en el costado derecho, sin orificio de salida, que al parecer le perforó el pulmón.

“De mis siete hijos, él era mi chiquito (el menor). Dijeron que lo mataron cerca de la Cruz Roja (de Masaya), él se confió porque dicen que vio a un muchacho de civil, y nunca pensó que le iban a disparar, pero cuando mi hijo dio la media vuelta, le disparó por detrás”, dijo la madre.

¿Lanzaron químico sobre población civil?

Managua
Francely Navarro

Tres días de represión sin pausa ha tenido que soportar el pueblo de Masaya. Lo que antes era un lugar colorido, lleno de marimbas y flores, hoy es un campo de batalla.

Las calles no son ni la sombra de lo que fueron. La población se oculta a todas horas, por temor a que las turbas o antimotines aparezcan rafagueando.

La situación recrudeció desde el viernes primero de junio. El sábado se conoció que el adolescente de 15 años, Junior Gaitán, pidió de rodillas a un oficial que no le disparase. Fue en vano la súplica, aseguraron testigos, porque no hubo piedad para él.

Hasta este lunes, de acuerdo con Álvaro Leiva Sánchez, secretario ejecutivo de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), se contabilizan 10 muertos en los cuatros días de junio, entre los últimos el profesor Carlos Erick López y el antimotín, José Abraham Martínez.

Pesadilla

Cabe destacar que el terror de los habitantes de Masaya y en especial Monimbó, acrecentó el domingo a las 11:00 de la noche, cuando supuestamente se escuchó que un objeto desconocido lo sobrevolaba y rociaba un compuesto nocivo que afectó a muchas personas.

Leiva Sánchez, en su un monitoreo por varios puntos del departamento, escuchó y archivó testimonios de la población.

“Recibimos denuncias en el área de San Miguel, del hospital y el centro de la ciudad… los ciudadanos empezaron a sentir un olor fétido, al principio creyeron que se trataba de gases lacrimógenos, pero, luego, por los síntomas se supo que era otra cosa”, informó el activista de la ANPDH a través de un Facebook Live.

Detalló también que las afecciones registradas fueron vómitos, ardor en los ojos y ardores en todo el cuerpo.

“Los conocedores en esta temática presumen que se haya utilizado una sustancia de nombre cipermetrina; un insecticida para almacenaje de frutas, comidas, cereales y algodón. La Organización Mundial de la Salud, (OMS) lo tiene clasificado como moderadamente dañino. Pero, en menores de edad, es gravísimo”, refirió Leiva Sánchez.

Canjes humanos

Como a eso de las 11:00 de la mañana de ayer lunes, el asesor legal de la ANPDH, en compañía del sacerdote Edwing Román y decenas de pobladores de Masaya, hicieron entrega de un joven que había sido capturado por la madrugada, este rondaba las calles en una motocicleta.

Trascendió que el joven era hijo de un comisionado. Fue llevado a la estación policial de Masaya, lo recibió el comisionado general Ramón Avellán.

Tal entrega, mencionó Leiva Sánchez, se realizó para demostrar que el pueblo de Masaya, pese que está siendo reprimido, respeta la vida. También, se llevó a cabo para negociar con los agentes información de los desaparecidos.

“Es un proceso humanitario… este domingo, como a las 10:00 de la noche, en la delegación de Masaya se liberaron 33 personas, gracias a nuestra mediación, el sábado fueron nueve en El Chipote. Estamos en crisis, hay una terrible situación de violación a los derechos humanos, pero, siempre buscamos la paz”, enfatizó Leiva Sánchez.

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