Masaya tras el ataque de antimotines y paramilitares a la población

Calles sucias, vidrios quebrados y regados por doquier, piedras, materiales de morteros, y todo tipo de desechos se visualiza. 

Grupos de jóvenes se reúnen en las esquinas preparándose para un posible enfrentamiento contra los antimotines, quienes se mantienen al acecho. HOY/Manuel Esquivel

Luego del cruento enfrentamiento entre pobladores de Masaya contra las fuerzas antimotines y las turbas sandinistas, durante el día y la noche de este sábado, que dejó el saldo de unas cinco personas fallecidas, decenas de heridos y 33 personas detenidas, la ciudad amaneció devastada.

Calles sucias, vidrios quebrados y regados por doquier, piedras, materiales de morteros, y todo tipo de desechos se visualiza.

Mientras algunos pobladores pasan cerca de las barricadas con cierta precaución y cargando un poco de sus alimentos que compraron en el mercado municipal, algunos curiosos aún se asoman en las calles, donde se visualiza a un grupo de jóvenes que se reúnen en las esquinas preparándose para un posible enfrentamiento contra los antimotines que aún se encuentran recluidos en la estación policial de la ciudad. Todo este es parte del ambiente que constató HOY a través de un recorrido, mientras la “Ciudad de las Flores”, toma un pequeño respiro y sale de las ruinas.

“Esta situación lo angustia a uno, pero confiamos en Dios en que podremos sobrevivir. Mis hijos están sin trabajo, y con los poquito de dinero que aún nos queda fuimos a comprar los alimentos al mercado, y más que no hay transporte tenemos que caminar largas cuadras, y yo afectada de mis pies tengo que ir hasta el barrio Bella Vista.

“Solo Dios puede solucionar esta situación porque el Gobierno no creo que lo haga, esperamos que se detenga la represión, porque sin Dios nadie puede hacer nada”, dijo doña María Barrios, quien caminaba con un saco lleno de compras.

Un transeúnte, que no quiso identificarse, manifestó que la ciudad de Masaya y sus municipios ha sido tomada por la misma población, porque esa es única forma de defender sus zonas ante las embestidas de las fuerzas progubernamentales.

“La guardia no ha podido meter gente por el sector de la laguna. Aquí las barricadas y la vigilancia están por todos los flancos, Masaya ahora ya es otra ciudad. Aquí ha venido a hacer desastre la guardia”, agregó.

Otros consultados comentaron que auque algunos tramos de venta de alimentos estén abiertos en el mercado municipal, no hay circulante de dinero, porque la ciudad está como en un estado de sitio por la invasión y el vandalismo orteguista que azotó la ciudad toda esta semana.

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