Cuando ríe piensa en su hijo

Se une a todas las madres que perdieron a sus vástagos en las protestas

Doña María Estela dice que cada vez que logra sonreír lo hace pensando es que esa es la voluntad de su hijo. “Estoy segura que no quisiera que yo sufriera”, subraya la comerciante. HOY/FOTO: Manuel Esquivel

HOY

“No hay mayor dolor que perder a un hijo”, dice con la voz entrecortada María Estela Vega, comerciante en el mercado Oriental desde hace más de 30 años. Relata que para ella no existe fecha especial desde que unos delincuentes le arrebataron la vida a su único hijo, un 31 de diciembre del 2009.

El hijo de María Estela tenía 25 años cuando fue asesinado. “Sujetos desconocidos abordaron la ruta en la que él iba con la intención de robarles a todos. Cuando yo me entero ya era demasiado tarde… Es lo peor que me pudo haber pasado, es que no hay palabras para describir el vacío tan terrible que uno siente, ver a tu hijo muerto es como que te arranquen el corazón”, manifiesta Vega.

Luto por siempre

Vende de todo tipo de cortes de carne. A ella la encuentran todos los días en el centro de compras hasta las cinco de la tarde. HOY/FOTO: Manuel Esquivel

La comerciante comenta que llegó al mercado Oriental cuando su hijo (q.e.p.d.) tenía seis años de edad, dice que aunque al principio la situación era muy complicada pues no contaba con un tramo propio, jamás se dio por vencida, porque tenía a alguien por quien luchar.

“Las madres por nuestros hijos somos capaces de todo; por eso cuando de repente te quitan lo más valioso, uno se convierte en nada, imaginamos que todo es una mentira, es tan doloroso aceptar que no los volveremos a ver, es un luto por siempre, difícilmente volvés a ser feliz, a menos que tengamos más hijos en quien encontrar consuelo, sin embargo, el duelo permanece, es bastante difícil sobrellevarlo, pero hay que intentar siempre sonreír, porque aunque no se quiera la vida sigue”, menciona.

Vega explica que al tiempo de perder a su hijo se le presentó la oportunidad de adoptar a un niño que tenía un año de edad.

“El niño es de una mujer que tuvo una relación poco formal con mi hijo y se hizo mi amiga, ella no podía hacerse cargo de él, y yo me propuse cuidar de él, ahora tiene seis años, y lo amo como si fuera mío, por él sigo trabajando en este mercado, además que es un consuelo de parte de Dios, porque no quise volver a tener hijos propios”, puntualiza.

La comerciante comenta que desde que su hijo no está con ella, no le encuentra significado especial al 30 de mayo, menos con la situación actual que atraviesa el país, donde más de 80 madres lloran a sus hijos asesinados en medio de las protestas en contra del gobierno.

“Solo Dios puede darle fuerzas a cada una de esas mujeres que hoy están llorando a sus seres queridos, no hay nada que celebrar cuando hay mucho luto en el país, creo que lo ideal es seguirlas apoyando para que salgan de ese mar de tristeza en el que están, porque uno siente más impotencia cuando no se ha hecho justicia, yo solo le pido a Dios que nos ayude pasar este trago amargo, para que no se siga derramando más sangre”, recalca la comerciante.

Renueva fuerzas a diario
María Estela dice que todos los días recuerda a su hijo y siempre llora, sin embargo, le pide a Dios que le renueve sus fuerzas a través de su pequeño de seis años a quien le llama: “Regalo divino” por llegar a su vida en el momento más indicado cuando sufría por la partida de su vástago.

 

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