Despiden a otra de las víctimas de motorizados armados

Jenifer Martínez, la cuñada de la víctima, dijo al Periódico HOY, que la familia interpuso denuncia a los organismos defensores de Derechos Humanos, pues no permitirán que tal crimen quede en la impunidad

El sepelio salió del barrio Villa Libertad. Hoy/Foto: Francely Navarro

Managua

La joven Vicky Mejía, hija de Marlon Orozco Largaespada, asesinado de un tiro en la cabeza, por motociclistas el pasado jueves por la noche en los semáforos del Madroño, no quería soltar el auto fúnebre en que yacía el ataúd de su padre.

“Es la última vez que lo voy a ver. Déjenme. Es la última vez”, decía mientras otros familiares intentaban consolarla.

Cuando por fin lograron convencerla de que se montara al vehículo mortuorio, inició la marcha hasta el cementerio Milagro de Dios, en Managua. Eran las 3:00 de la tarde, llovía y el llanto de los vecinos y parientes de la víctima era incontenible.

Al llegar al camposanto, se enteraron que había algunos atrasos en la preparación de la fosa, tuvieron que acampar en la capilla y esperar por una hora que todo estuviera listo.

Cuando llegó el último adiós, hubo alguien que expresó en llanto: “Justicia y paz es lo que queremos”.

Jenifer Martínez, la cuñada del fallecido, dijo al Periódico HOY, que la familia interpuso denuncia a los organismos defensores de Derechos Humanos. Pues, no quieren que el crimen quedara en la impunidad.

A Marlon Orozco Largaespada, quien tenía 48 años, todos le recordarán como el buen y gracioso padre de familia. Excelente compañero, según su esposa Francis Mejía.

Según testigos, los asesinos de Orozco viajaban en tres motocicletas e iban vestidos con botas militares, pantalones azules, chaquetas y cascos.

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