Otra ejecución: familiares dicen que “fue por llevar banderas azul y blanco en el carro”

Señalan que asesinato fue con escopeta. "Solo la Policía o las turbas del Gobierno andan con ese tipo de arma" señala la familia

Otra ejecución nocturna en calles de Managua. HOY/ Juan Tijerino

Otra ejecución nocturna en calles de Managua. HOY/ Juan Tijerino

Managua

En un costado del antiguo taller de carpintería se percibe un fuerte olor. El andén que está frente a este inmueble luce húmedo. Es notorio la abundante espuma de detergentes.
Un hombre entrado en años y con canas ha luchado con su escoba y agua para eliminar el olor extraño, pero este no desaparece.
En la mañana, desfilan curiosos que están llegando al sitio para constatar cómo quedó el lugar donde mataron a Marlon Orozco Largaespada. Los curiosos dicen que tras este crimen, están los paramilitares del Gobierno que siembran el terror en las calles de Managua y todo el país.
Oficialmente las autoridades no se han pronunciado sobre este crimen. Callan, como han callado en todos los casos, más de 78 muertes ya desde que iniciaron las protestas el 19 de abril.
La versión que se conocía hasta el cierre de esta edición es que la víctima de 48 años, junto a dos personas más, llegaron en un vehículo a la gasolinera que está en un costado del puente a desnivel en Rubenia, Managua. Después de llenar el tanque con combustible, a eso de las 11:00 de la noche del jueves, se dirigieron a Villa Libertad, donde habitan.
En el trayecto, seis sujetos a bordo de tres motocicletas los siguieron. Los motorizados vestían pantalones azules, botas militares y llevaban puestos cascos.

El horror

Los ocupantes del vehículo, tres en total, se percataron de que los seguían cuando esperaban el cambio de luz en el semáforo del Mercado Iván Montenegro.
El vehículo continuó su marcha en dirección al este, sobre la pista a Sabana Grande. Al llegar al otro semáforo, El Madroño, Daniel Orozco —el conductor del carro— giró a la derecha, con dirección a Villa Libertad.
No obstante, perdió el control del vehículo y pasó sobre un bulevar, luego se estrelló contra el antiguo taller de carpintería Rey de Reyes. Uno de los ocupantes del vehículo, cuya identidad se desconoce, tras el impactó huyó del lugar.
Los motorizados rodearon el automotor. A Daniel Orozco lo obligaron a subir a una de las motocicletas y lo abandonaron a unas cuadras. En el trayecto los paramilitares no le dirigieron palabra a Orozco.
Al obrero de la construcción, que permanecía en la zona del impacto, los motorizados le propinaron un disparo en la frente. La víctima cayó boca abajo en un charco de sangre.

Le decían conejito

Managua

Juan Tijerino A.

Marlon Orozco Largaespada tenía 48 años. Trabajaba como albañil y tenía tres hijos. De esos dos son universitarios. La mayor parte de su vida se dedicó a la construcción y no logró culminar el bachillerato.
De joven le gustaron deportes como el beisbol y futbol. No tenía antecedentes penales. De cariño le decían Conejito. El apodo nació porque en la fiesta de 15 años de una su hija, bailó una canción llamada El Conejito. Los invitados a la fiesta hicieron un círculo y este bailó con su hija en el centro.

 fAMILIARES despiden al joven leonés Manuel de Jesús Chávez. HOY/Eddy López
Familiares despiden al joven leonés Manuel de Jesús Chávez. HOY/Eddy López

“Los armados son los que gobiernan”

León

Eddy López Hernández

Don Ariel Francisco Ramírez compartió con sus conocidos los sentimientos encontrados que le causaba saber que uno de sus seres más queridos fue asesinado por gente con quien una vez abrazó ideales y compartió trinchera.
“Participé como todo nicaragüense en la guerra contra un dictador llamado Anastasio Somoza Debayle, hasta la liberación de Nicaragua, para que cada nicaragüense soñara por una patria libre y ahora, hoy, estoy enterrando a mi hijo”, dijo Ramírez, tío y padre de crianza de Manuel de Jesús Chávez Ramírez, de 31 años, quien estudiaba tercer año de secundaria en el Colegio Rubén Darío y fue asesinado durante un ataque que realizaron las turbas orteguistas, la tarde del miércoles 23 de mayo.
Chávez habitaba en el reparto Antenor Sandino, recibió un disparo en la cabeza y horas más tarde falleció en el Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales Argüello (Heodra).
Según Ramírez, se siente inconforme con las autoridades policiales de León, ya que considera que no han investigado la muerte de su sobrino, a quien siempre miró y quiso como a un hijo.
adiós con Honores
Ayer en el cementerio Guasimal de este departamento, fue enterrado Chávez. Durante su sepelio, los familiares, estudiantes universitarios y de secundaria responsabilizaron al Gobierno de su asesinato y el de todos los estudiantes asesinados en Nicaragua desde el 19 de abril. La bandera azul y blanco fue colocada en el féretro del joven asesinado.
“Estoy inconforme, no me siento bien, no han investigado nada, ni tampoco van a hacer nada. Tenemos conocimiento que los armados son los del poder, los que gobiernan Nicaragua”, manifestó Ramírez.
“Le digo a Daniel Ortega que se ponga la mano en la conciencia, yo no lo acuso, pero sí, diez años le presté servició a la guerrilla para liberar Nicaragua y estos son los resultados que el día de hoy estoy enterrando a mi hijo”, se lamentó Ramírez.
“Yo no he recibido nada de parte del Gobierno por mis años de servicio, esto fue lo que recibí, me mataron a un miembro de mi familia, a un miembro de mis seres queridos”, dijo, quien ahora como pastor evangélico le tocó consolar a sus demás familiares por la muerte de Manuel de Jesús.
TEMEN MÁS MUERTES
Otro visiblemente afectado por la muerte del joven fue su hermano mayor Marvin Antonio Rivera Ramírez, de 37 años. “El país se está saliendo de las manos. Controlen esto”, pidió.
Dijo que él era padre de dos hijas estudiantes y tiene temor por la vida de ellas. “ Mi voz no llega al poder de ellos (de los orteguistas), el dolor que yo estoy sintiendo no lo van a sentir los que están sentados en la banca, si se puede parar la guerra, yo digo párenla”, demandó.
“Si Daniel Ortega mandó a matar… y de ahora en adelante ¿quién sería?”, se preguntó Rivera Ramírez.
Mientras los restos de Manuel de Jesús bajaban a tierra, sus compañeros de lucha estallaron morteros como un recordatorio que murió apoyando a los universitarios.

 Los padres de Luis Ramón le dan su último adiós.  HOY/ Saúl Martínez
Los padres de Luis Ramón le dan su último adiós. HOY/ Saúl Martínez

Ira y mucho dolor

Chinandega

Saúl Martínez

Indignados durante su funeral se declararon los familiares de Luis Ramón Cruz Alvarado, de 30 años, por la forma en que su pariente fue asesinado.
Señalaron que los responsables de esa muerte obedecían órdenes de la pareja presidencial, Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La bandera azul y blanca cobijó el féretro del chinandegano de oficio mecánico, que salió de su casa del reparto David Andino (noroeste de la ciudad) al advertir por las redes sociales los enfrentamientos la noche del miércoles.
“Él fue para apoyar al Movimiento 19 de Abril, que lo estaba masacrando la guardia represiva de Daniel Ortega. Ese perro va a tener que salir a las buenas o a las malas. Estamos demandando una patria libre o morir”, manifestó su hermano Héctor Cruz Alvarado.
El familiar denunció ante representantes del Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (Cenidh), al finalizar el sepelio, que fue un francotirador de la Policía Nacional, de civil, quien acabó con la vida de su hermano mayor con un balazo al corazón, al que luego acuchillaron en el cuello y golpearon su rostro.
También denunció que hubo boleo y distracción con el cadáver cuando estaba en la morgue del Hospital General España y tras una orden de un agente policial, lo trasladaron a León. El cadáver lo entregaron a las 6:00 de la tarde del jueves, sin presentar el proyectil y partido del abdomen.
La familia denunció además la intimidación de paramilitares que se acercan en motocicletas, hacen videos y toman fotografías en la vivienda. Las madres que hicieron el recorrido al salir el féretro del templo Santísimo Redentor, mencionaron que con el dolor de tantas muertes no hay Día de la Madre que celebrar. Luis Ramón fue despedido con cantos testimoniales, el Himno Nacional y la agitación de banderas azul y blanco.

 

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