Cambiaron sus vidas

Juan Alberto y Álvaro encontraron un nuevo comienzo en el mercado roberto huembes

El negocio de estos jóvenes se ubica en la entrada principal a la terminal de buses del mercado Roberto Huembes. Ambos reconocen que esa es una gran ventaja para conseguir más clientes. HOY/FOTO: Manuel Esquivel

HOY

Juan Alberto Collado y Álvaro Mendoza son dos chavalos que trabajan en una barbería del mercado Roberto Huembes desde hace cuatro años. Aunque no tienen ningún parentesco de consanguinidad, se consideran hermanos, pues ambos han pasado por situaciones complejas que los hace identificarse el uno con el otro.

Collado, de 24 años, cuenta que desde pequeño se dedicó a andar en las calles, y a pesar de que su mamá intentó por todos los medios enderezar su camino, jamás le hizo caso.

“Es el peor golpe que se le puede dar a una madre. Yo me acuerdo que muchas veces me quedé sin comer, pero no daba mi brazo a torcer, hasta que un día decidí abrir los ojos. Busqué orientación y aprendí a rasurar, me dijeron que con esta profesión iba a ver el dinero diario y no era necesario tener un título para que te pudieran contratar en un lugar, fue así que vine a probar suerte al mercado, pusieron a prueba mi talento y me quedé, desde entonces soy otro hombre”, cuenta Collado.

Por su parte, Mendoza, de 34 años, relata que aprendió a valorar la vida cuando por sus malas decisiones cayó en manos de la justicia.

“Aprendía a rasurar en la cárcel. Estuve dos años presos y quería salir con una nueva mentalidad, deseaba aprender una labor que me hiciera alguien nuevo y me permitiera darle un mejor ejemplo a mis hijos. Al salir de ese lugar, busqué la oportunidad con un amigo aquí (en el Roberto Huembes), me hice cargo de la barbería y desde entonces no me he detenido; ganarse el dinero con el sudor de la frente es lo más satisfactorio”, señala Mendoza.

Unidad

Los jóvenes dan a sus clientes un ambiente cómodo, cuentan su historia cada vez que pueden para que el resto reflexione. HOY/FOTO: Manuel Esquivel

Cuando Juan Alberto conoció a Álvaro le propuso trabajar de la mano. El local lo alquilan entre los dos y las ganancias son individuales, ambos aseguran que jamás han discutido por los clientes.

“Yo conozco su necesidad económica y él sabe cuál es la mía, ganamos parejo, he hecho mis clientes y él tiene los suyos, tenemos buena comunicación y coordinación, nos ayudamos, porque estuvimos en la calle, donde el egoísmo se ve en todo momento, ahora que tenemos nuestro negocio y tenemos claro cuál es el camino correcto, vamos a seguir de pie, hasta que Dios así lo permita”, señala el joven Collado.

Collado menciona que el principal problema que les ha tocado enfrentarse desde que llegaron a trabajar al centro de compras, es con el concepto que los jóvenes no tienen experiencia para hacer las cosas bien.

“Ha venido gente adulta que quizás no nos conoce y pregunta si no hay alguien más que lo pueda rasurar, nosotros le dejamos claro que nuestro trabajo es de calidad, somos jóvenes pero amamos lo que hacemos y le ponemos empeño. Por otro lado, tenemos a los jóvenes que vienen, estos se identifican con nosotros, estos permiten que uno les sugiera, o les comentemos lo que está de moda, hemos aprendido a ser tolerantes, porque lo principal es sentirse bien uno mismo”, puntualiza Collado.

Ambos de dan ánimos
   Álvaro Mendoza dice que la situación actual en la que se encuentra el país les ha bajado sus ganancias, pues poca gente llega a la barbería, sin embargo siempre dan gracias a Dios por todo lo que les da. Ambos jóvenes le enseñan a otros que llegan a sus negocios las técnicas para rasurar, con el objetivo de que no entren a los malos caminos.

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