No deje que el trabajo consuma su tiempo con la familia

Busque equilibrio entre sus horas laborales y sus seres queridos

Javier es empleado administrativo de una empresa textil. Está casado con Sonia y tienen dos hijos en edad escolar. Tienen una hipoteca por pagar que representa más del 40 % de sus ingresos mensuales. El jefe de Javier es muy exigente. Varias veces a la semana Javier se queda horas extras en la oficina, no solo para no perder competitividad laboral, sino sobre todo para poder cubrir su abultado presupuesto mensual. Su esposa vive reprochándole el poco tiempo que está en casa, a lo que Javier responde: “¡No te das cuenta que lo hago por ustedes!”

Sonia está bastante cansada de esta situación. Lo que más le molesta es que, aun cuando su marido está físicamente presente en el hogar, mentalmente pareciera ausente. Los fines de semana —que logra estar libre del trabajo— Javier vive pensando en lo que le espera el lunes en la oficina y no para de hablar de todas las responsabilidades que tiene asignadas en su trabajo.

De acuerdo con el psicólogo Julio Jiménez esta es una situación muy común en los hogares cuando no se definen prioridades. “Básicamente hay que aprender a darle un tiempo a todo, desde que empezamos a laborar en un lugar debemos estar atentos a los horarios que debemos asignar a este y los días que estaremos con la familia”, refiere Jiménez.

No tener bien definido el horario laboral, la sobrecarga de trabajo, la excesiva responsabilidad, llevarse tareas a casa, ocupar tiempo del fin de semana para adelantar asignaciones laborales, todas estas situaciones, y muchas más, propician que la familia se vuelva disfuncional y se creen conflictos entre sus miembros.

“Llevar trabajo a la casa tampoco es sano, porque no se le da un tiempo de calidad a la familia, es mejor hacer un balance entre el trabajo y la familia. Debemos asumir prioridades para no dañar el hogar y mantener un desempeño de calidad en el trabajo”, menciona el especialista.

Los afectados

Los hijos son en gran parte los más afectados cuando en la familia papá y mamá están ausentes por cuestiones laborales. Se pierde el tiempo de verlos crecer, de darles consejos, de compartir con ellos a través de los alimentos, los juegos, las lecturas, etc.

Además si no hay un equilibrio entre el trabajo y la familia se pierde la comunicación de calidad entre la pareja, y una de las consecuencias puede ser el divorcio. “Hay muchas consecuencias que se pueden derivar de no dar un tiempo de calidad a nuestra familia, recordemos que en nuestro trabajo somos reemplazables en nuestra familia no”, refiere el especialista.

Hágalo por su familia

¡Que el trabajo no te consuma! Las largas jornadas no son sinónimo de productividad, ni una garantía que te ayude a conservar el empleo, razón por la que debes tener un balance entre el trabajo y tu vida laboral.

Aprende a decir NO. Cuando dejas de hacer lo que usualmente aceptas realizar por un sentimiento de culpa o por un falso sentido de obligación, podrás tener más oportunidades de hacer cosas que te causen satisfacción.

En casa soy irremplazable, en el trabajo no. Sea cual sea la responsabilidad que tenga en su trabajo siempre va a haber alguien que pueda hacer el trabajo que usted hace y aún mejor. Llegará el día en que se retire, le despidan o renuncie, y deje la oficina. ¿Dónde va a ir? ¡A su casa! Ahí sí no hay nadie que pueda ocupar su rol de esposo/a, padre o madre.

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Trabajar para sostener a mi familia, no para sostener mi ego. Claro que el trabajo es mucho más que un medio de vida. Cuando responde a una verdadera vocación se convierte en una fuente de realización y está bien que sea así. El problema aparece cuando ese afán por crecer laboralmente pasa a ocupar el lugar prioritario que debería tener mi familia. Cuando esto ocurre, en realidad lo que estoy poniendo en primer lugar no es el trabajo sino mi ego.

Tiempo de calidad

La familia entrega valores, creencias y un sentido de pertenencia e identidad, además en ella los niños aprenden a socializar y explorar su mundo emocional.

El tiempo que pasamos junto a nuestros seres queridos nos ayuda a conocer a nuestros hijos, a que ellos nos conozcan y hace posible una comunicación familiar efectiva. Una familia unida que pasa tiempo de calidad junta y que esta es una de sus prioridades es una familia feliz. Para ello debe aprovechar al máximo ese tiempo juntos de esta manera:

1. DESTINA UN TIEMPO EN ESPECÍFICO. No lo creas inadecuado o que creas que no es necesario ponerlo en tu agenda, esto quizá te ayude a organizarte mejor y saber que ese tiempo es únicamente a tu familia. “Además es importante que ese tiempo destinado para la familia sea respetado, no se debe hablar del trabajo, ni mucho menos contestar llamadas del trabajo ni correos, cuando se está con los niños o con la pareja”, aconseja Jiménez.

2. APROVECHA CUALQUIER MOMENTO: Todos los momentos son importantes, incluso cuando van en el auto, se lavan los dientes, van en el elevador. Haz de cada momento algo divertido con algún chiste, alguna travesura o conversaciones.

3. ¡VACACIONES!: Todos se las merecen, pero no tienen que ser caras y muy largas, a veces con un par de días a un lugar cercano basta para convivir y distraerse de la rutina. Si les gusta hacer ejercicio, ver películas, háganlo juntos, es importante participar y divertirse juntos, también es importante dejar tiempo para la pareja, las caricias, los besos.

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