Las mascotas, las protestas y la violencia establecida

Las mascotas son sumamente sensibles a los ruidos provocados por morterazos y armas, generando en los mismos una sensación de ansiedad y nerviosismo

HOY/Istockphotos.com

Mucho se habla estos días de la violencia y la represión, las bombas, los morteros, las balas, las marchas, los plantones, los caceroleos, pero, más allá del perrito “Firulais”, uno de los íconos de los memes de la revuelta, no se ha tocado nada, ni discutido, ni hablado sobre que le pasa a los animales en estos momentos aciagos que estamos viviendo.

Los animales son seres sumamente sensibles, tanto a los ciclos y hertzios de los sonidos ambientales, como a las sensaciones y sentimientos de las familias que los acogen… esto quiere decir, que por un lado, así como sufren la cohetería de La Gritería, Navidad y Fin de Año, son sumamente sensibles a los ruidos provocados por morterazos y armas, generando en los mismos una sensación de ansiedad y nerviosismo, que puede llegar a ataques de nervios paroxísticos, convulsivos y hasta paros cardíacos en los más sensibles.

Por otra parte, las sensaciones de angustia y temor de las familias, el terror generado por los ataques a barrios, comunidades y condominios, se traslada fácilmente a las mascotas, que captan las emociones incorporándolas a su vida íntima, deprimiéndose.

En ambos casos, conviene tener sedantes en gotas, como la acepromacina, en las casas, para darles en caso extremo.

Cuando el pueblo se organiza y marcha, lo hacemos sin pensar, pero esas marchas gigantes y estentóreas, genuino reclamo popular por libertad y democracia, se acompaña de miles de “vuvuzelas” que suenan al unísono lastimando sin querer los sensibles oídos de nuestras mascotas.

También aquí funcionarían los sedantes y mantener nuestras mascotas en lugares oscuros, lo mas posible aislados del ruido.

Otras cosas que pueden ocurrirnos, en este desmadre que vivimos, es que arrojen gases lacrimógenos y afecten a nuestras mascotas, es bueno mantener en la casa vinagre blanco balsámico para pasar, diluido con agua, en los ojos, nariz, boca, encías y piel de los animales afectados.

Quizás lo mas grave de todo, sin dudas, son las balas “perdidas”, que pueden venir en cualquier momento y de cualquier lugar, de ser posible aplicar un torniquete y vendar la herida, manteniéndola comprimida con compresas de gasa y algodón o con cualquier tela… esperar que pase el tiroteo y llevar urgente al veterinario más cercano que seguramente sabrá qué hacer.

¡¡¡Que todo sea para bien!!!

Decano de la Facultad de Ciencias Agrarias, UCC y presidente de la Fundación A.Mar.Te. Teléfono: 8852-1488, correo: enrique.rimbaud@ucc.edu.ni

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