La guerra psicológica que se vive en Nicaragua

Su objetivo fundamental es el de generar confusión mental, contradicción de los sentimientos, indecisión y pánico en la población.

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En el último mes hemos estado viviendo una situación política muy aguda y compleja con los acontecimientos originados en las protestas cívicas y pacíficas en todo el país.

La guerra psicológica es una de tipo no convencional que su objetivo fundamental es el de generar confusión mental, contradicción de los sentimientos, indecisión y pánico para provocar la división en las filas opuestas.

El principal medio de lucha es el empleo planificado de propaganda por uno de los implicados en forma de noticias falsas sobre sus propias fuerzas queriéndose hacer ver como más fuertes de lo que realmente son e incluso víctimas. También sobre el otro bando tratando de ensuciar la imagen del movimiento y por ende controlar la conducta de sus integrantes influyendo en sus sentimientos, opiniones y en sus actos para retomar el control social.

Las volantes, afiches, las consignas, música y las imágenes sustituyen a las bombas, misiles y proyectiles del campo militar.

Las acciones psicológicas se sustentan en las militares, así como en la utilización de determinados armamentos, es importante el movimiento de tropas principalmente de paramilitares y de adeptos fanáticos para demostraciones de fuerza en concentraciones públicas y otros dirigidos a crear un efecto psicológico negativo en el adversario.

El fin de la guerra psicológica es destruir la moral del enemigo para lograr la victoria y para ello se pueden emplear métodos de índole político el cual se dirige básicamente contra la base y origen de las manifestaciones cuando no hay una dirigencia manifiesta y cuando empiezan a surgir los liderazgos los ataques se dirigen a estos a través de difamaciones para corroer la imagen positiva que las personas dentro del movimiento están teniendo de ellos.

La guerra psicológica utiliza toda arma que pueda influenciar la voluntad del enemigo. Las armas son psicológicas solamente por el efecto que pretenden producir el cual es el pánico.

Por ello, la propaganda abierta (blanca), secreta (negra) o gris traducidos como sabotajes, asesinatos, amenazas a la integridad física, espionaje, presiones políticas, culturales, económicas y raciales son consideradas como armas utilizables en el marco de la guerra psicológica.

Existe el uso sistematizado del “terrorismo” realizado por grupos operativos infiltrados en la sociedad civil complementado con operaciones psicológicas mediáticas orientadas al aprovechamiento social y político del hecho “terrorista”.

Las operaciones se realizan con unidades que poseen entrenamiento militar, grupos operativos descentralizados especialistas en insurgencia y contrainsurgencia, expertos en comunicación y psicología de masas para el control de territorios y de la conducta social masiva.

Debemos de conocer esto para no caer en los engaños de la propaganda que pueda llegar a los televisores y celulares.

Entender que el miedo es una reacción ante un peligro inminente como respuesta de supervivencia que te da las pautas para protegerte, el pánico es conceder la victoria a aquellos que por su propia naturaleza minúscula no tienen otros mecanismos racionales ni reales para defender su causa con ideas, puesto que al usar este tipo de mecanismos de amedrentamiento desnudan su propia carencia de legitimidad.

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