Gioconda Belli: Era necesario que Nicaragua desafiara a Daniel Ortega

"El mejor favor" que el presidente puede hacer al pueblo de Nicaragua es dimitir porque "la gente ya le perdió el respeto, perdió la fe en su Gobierno", dice Belli

Poeta y novelista, Gioconda Belli participó en el revolución sandinista en Nicaragua, un país que vive tiempos convulsos, aunque, en su opinión, “era necesario que se desafiara el poder que estaba adquiriendo Daniel Ortega porque estábamos volviendo a una dictadura”.

La nicaragüense Belli acaba de publicar “Rebeliones y revelaciones” (Txalaparta), una suerte de compendio de su “filosofía” de lo que es ser mujer y de lo que ello ha supuesto en su vida política, personal y como escritora. Un conjunto de escritos que presentó hoy en Madrid y en el no falta uno de sus temas más queridos: Nicaragua.

Casi no hace falta preguntarle, pero Belli desea hablar de su país, donde un mes de protestas populares contra el presidente de Daniel Ortega ha dejado más de 60 muertos.

“Lo que estamos viendo ahorita en Nicaragua es una rebelión popular contra el dogmatismo y la falta de ética política de Daniel Ortega, al que se le dio un cheque en blanco cuando llegó al poder” hace once años, señala la poeta en entrevista con Efe.

“El pecado original” de Ortega fue seguir en el poder y que “la persona que luchó contra un dictador (Anastasio Somoza) reproduzca el comportamiento del dictador y quiera justificarlo con un lenguaje de izquierdas es terrible”, dijo.

Para la escritora, “el mejor favor” que el presidente puede hacer al pueblo de Nicaragua es dimitir porque “la gente ya le perdió el respeto, perdió la fe en su Gobierno”.

La salida de Ortega depende de “nosotros” -asegura-, si hay “una unidad total” de todos que le dice que tiene que irse y si se hay presión internacional “tendrá que irse”.

Belli, que en su momento integró el Frente Sandinista de Liberación Popular (FSLN) y conoció el exilio, cree que en su país se estaba “volviendo a una dictadura” y por eso es “maravilloso” que la gente “haya sido capaz de desafiar” al poder otra vez. Es “una muestra de que no se perdió la revolución” sandinista, dijo.

“Mi amado con nombre de mujer: Nicaragua”, así define la poeta a su país en uno de los textos que conforman “Rebeliones y revelaciones”, un libro formado por varios poemas inéditos y reflexiones que ha escrito durante años, que crean una obra entre la autobiografía, el ensayo y la antología.

Porque la autora de “La mujer habitada” cree que vivimos en “un momento de pensar”, frente a la cultura del entretenimiento, y de reflexionar, sobre todo al nivel político.

Un libro que repasa “los temas que me hacen ser quien soy” y entre ellos no podía faltar el de la visión del mundo desde la perspectiva de la mujer.

Una mujer que “todavía busca una identidad femenina que no se defina por lo que la sociedad ha demandando de la mujer, sino que la definamos nosotras mismas”, reflexiona Belli (Managua, 1948) mientras se expresa con una voz dulce que deja adivinar gran determinación.

A la escritora le parecen “fantástico” movimientos como “Times up” o “Mee Too”, contra el acoso sexual porque en este momento es necesario “que haya una denuncia muy fuerte de lo que hemos vivido durante años bajo ese secreto del acoso masculino” que nadie denunciaba porque “no teníamos ni la capacidad ni la fortaleza” para hacerlo.

Belli habla además de feminismo, no solo como reclamación social, sino como forma de “afirmar y definir qué quiere decir ser mujer”, y también de erotismo, que concibe como “amor a la vida”, a esa vida que “nos han negado al querer poner la razón por encima de la emoción”, cuando ambas deben convivir juntas.

Al convertir el erotismo en una bandera de lucha “estás diciendo: yo niego que mi cuerpo sea un objeto que tenga que reprimir, yo reclamo mi presencia en el mundo a partir de mi cuerpo, de mi fertilidad, de lo que soy completa, no solamente mi mente, sino también mi capacidad reproductiva, mi capacidad amatoria”.

Es “inexplicable e impresionante” que en este siglo se permita que las mujeres “sean oprimidas, abusadas, mutiladas, asesinadas”, que seamos -recuerda- el 52 por ciento de la Humanidad y no podamos, en su grandes mayorías vivir nuestro potencial”, dijo.

Las mujeres tienen “una gran batalla por delante” que para Belli es “la batalla fundamental para que realmente tengamos un mundo mejor, pues la base de todas las explotaciones es la explotación de la mujer”.

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