Bebé herido en Matagalpa está en condición estable

Una bala se alojó en la garganta del niño, la tarde del martes 15 de mayo, durante la represión de policías y fuerzas de choque oficialistas

El pequeño de tan solo 18 meses. HOY/CORTESÍA

Aunque en condiciones todavía delicadas, el bebé de 18 meses William González Rugama “se encuentra estable y ha tenido mejoría a pesar de las complicaciones”, confirmó su tía materna, Karen Rugama Mairena, la mañana de este sábado 19 de mayo en Matagalpa.

Una bala posiblemente de fusil Ak atravesó paredes e impactó en la barbilla del niño, alojándosele en la garganta, la tarde del martes 15 de mayo, durante la represión de policías y fuerzas de choque oficialistas contra universitarios y otros pobladores que se mantenían atrincherados en 36 barricadas en distintos barrios al suroeste de la ciudad.

HOY/Cortesía

Atendido en el hospital escuela César Amador Molina en Matagalpa, el niño está estable, gracias a Dios y supuestamente los médicos irán poco a poco quitándole el ventilador y le irán disminuyendo los sedantes para ver cómo reacciona y ya desde ayer (viernes 18 de mayo) se ha estado despertando por ratitos”, contó Karen.

Enecilia Mairena Castro, abuela materna del niño, confirmó que este tuvo una recaída el jueves 17, cuando “se despertó y con la manito se quitó la cosita que le pusieron para que respire, pero los médicos se pusieron las pilas y rapidito lo estabilizaron”.

Karen, en tanto, dijo que ese día al niño “se le colapsó un pulmoncito, le pusieron algo para drenarlo, lo estabilizaron y ayer (viernes 18) pasó estable y ya nos dieron la buena noticia de que el bebé ha tenido mejoría a pesar de las complicaciones”.

Lorena Rugama y William González Alvarado, padres del niño, ya volvieron de Costa Rica, donde laboran, para estar con su hijo.

“Ya vino la mamá, pero ella va a necesitar ayuda porque ella tiene cuatro bebés varones y andaba trabajando en Costa Rica para darle una vida mejor a sus hijos y todo se le frustró porque esto que pasó no fue nada fácil para ella ni para la familia porque todos estamos muy consternados”, señaló Mairena Castro.

Día de terror

La represión policial contra los manifestantes comenzó cerca de las 9:00 a.m. del 15 de mayo. Mairena Castro estaba con sus cuatro nietos en la casa que a principios de mes comenzó a alquilar en el barrio Francisco Moreno, 100 metros al oeste del comisariato de la Policía.

Marcos Molina Velásquez, padre de los niños de 10, 7 y 3 años, llegó a acompañarlos. La casa fue afectada por gases lacrimógenos. Los niños, incluyendo al de 18 meses, estaban aterrorizados, por lo que Mairena se acostó con ellos en un colchón a ras del piso embaldosado.

Sin embargo, en la tarde, el más pequeño se levantó y fue a los brazos de Molina. “Lo agarré chineado, pero sentí que un tiro me baña de esquirlas (fragmentos de la pared de piedra cantera), entonces le dije a la señora: ‘me pegaron’, porque me miré sangre, pero cuando veo, el niño tenía la herida aquí”, relató Molina Velásquez, mientras se señala el mentón.

En medio de la balacera de los policías y las piedras lanzadas por los manifestantes, el hombre pudo bajar las gradas que conducen a la casa, llegó a la carretera donde se daba la represión y buscó ayuda para llevar al niño al hospital.

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