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Adolescente fallecido apoyaba a estudiantes atrincherados en la Upoli

Ayer sepultaron a Noel Calderón Lagos, el joven que fue asesinado el pasado miércoles en el sector de Bello Horizonte junto a su padrastro Humberto Antonio Parrales, ambos apoyaban a los estudiantes de la Upoli

Otro de los buses que fue secuestrado ayer. Los estudiantes dicen que los quieren incriminar. Uriel Molina

Otro de los buses que fue secuestrado ayer. Los estudiantes dicen que los quieren incriminar. Uriel Molina

Una persona muerta y dos heridas fue el resultado luego que a eso de la 1:30 de la tarde de este 17 de mayo, estudiantes atrincherados en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) fueron atacados por miembros de la Juventud Sandinista (JS).

El fallecido es el adolescente Ángel Reyes, de 16 años, quien se encontraba en las barricadas cuando un bus de la ruta 104, conducido por un miembro de la JS, según los universitarios, le pasó encima causando una muerte casi inmediata.

Trascendió que Reyes era estudiante de secundaria del Colegio Rigoberto López Pérez y estaba apoyando a los estudiantes atrincherados en la Upoli.

Otra versión

La muerte fue presentada también por los medios oficialistas, quienes retoman una información de la Cooperativa Parrales Vallejos diciendo que “paramilitares de la Upoli” quisieron destruir la sede de la cooperativa y secuestrar los buses para quemarlos, y que “en esas acciones vandálicas” murió “un delincuente” de la derecha que trató de asaltar al bus.

Los estudiantes, en una improvisada rueda de prensa, negaron la acusación y aseguraron que la tragedia la causaron los grupos juveniles a fines al Gobierno, paramilitares y policías vestidos de civil. “Ellos son los responsables”, dijeron.

Tras la embestida, el joven fue trasladado al centro de atención que los jóvenes tienen en las instalaciones de la Upoli, pero fue tarde. Según el médico que lo atendió, el muchacho llegó sin signos vitales. “Fue una muerte instantánea. Hablamos de aplastamiento de cráneo, poco se pudo hacer”, dijo.

Al cierre de esta edición, los estudiantes esperaban que los familiares llegaran al lugar, mientras hacían un llamado a los organismos de derechos humanos, Cruz Roja Nicaragüense y representantes civiles dentro del diálogo nacional para que lleguen a investigar el hecho y lo presenten ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

La denuncia del ataque se dio apenas un día después del diálogo nacional, en el cual el presidente Ortega acusó a la Upoli de almacenar un arsenal de armas de guerra.

Crisis nacional

19 de abril: estudiantes se toman la Upoli. Otras universidades, entre ellas la UCA, la UNA y la UNI se unen a la protesta contra la reforma a la Seguridad Social. Empieza a engrosarse la lista de asesinados y desaparecidos.

21 de abril, el periodista Ángel Gahona es asesinado mientras realizaba cobertura en Bluefields.

23 de abril. Se hace la primera gran marcha de autoconvocados. Los manifestantes acudieron al llamado realizado por el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), para reclamar por “la paz y el diálogo”.

26 de abril: aumentan cifras de muertos a más de 30 personas. Iglesia católica convoca a peregrinació multitudinaria por la paz.

16 de mayo, se inaugura el Diálogo Nacional en el Seminario de Fátima, en Managua.

Misión de la CIDH
La delegación de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), de 11 miembros y liderada por la comisionada Antonia Urrejola, relatora para Nicaragua, llegó este jueves a la nación.

Los organismos defensores de los derechos humanos en Nicaragua, celebraron su visita y puntualizaron que estarán facilitándole a los delegados; toda la información de asesinados, desaparecidos y torturados durante las protestas contra el Gobierno Orteguista.

La misión de la CIDH en Nicaragua fue una condición de la iglesia católica, estudiantes y otros sectores sociales de la sociedad civil que espera fina las muertes.

Llanto y dolor en sepelio de joven y su padrastro

Momento en que le daban cristiana sepultura al joven Noel Calderón Lagos en el Cementerio Oriental, de Managua. HOY/Foto: Carlos Valle

Familiares y amigos sepultaron este jueves a Noel Calderón Lagos, el joven que fue asesinado el pasado miércoles en el sector de Bello Horizonte junto a su padrastro Humberto Antonio Parrales.

Ambos salieron de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), donde permanecían atrincherados apoyando a los estudiantes en protesta, a comprar una pastilla para el dolor de estómago y ahí fueron atacados.

Tipitapa y Managua

El cuerpo de Humberto Parrales fue trasladado al municipio de Tipitapa, de donde era originario. Ahí fue sepultado por la familia de sus padres, pero su esposa Iris Lagos no pudo asistir porque de forma simultánea ella sepultaba el cuerpo de su hijo, Noel Calderón, en el Cementerio Oriental de Managua.

“Siento que me voy a morir”, “me mataron a mi niño”, “ya no lo voy a ver, ni en el Día de las Madres”, “ay, Señor, por qué no me llevaste a mí”, gritaba Lagos junto al ataúd de su hijo minutos antes de darle sepultura.

El cortejo fúnebre salió de la casa de habitación, ubicada en Villa Fraternidad, y fue llevado hasta la Upoli donde los estudiantes que permanecen atrincherados en ese recinto universitario le cantaron canciones y detonaron algunos morteros. Luego continuaron hasta el Cementerio Oriental.

Muy querido en el barrio

Una vecina de Calderón, Marjorie Dávila, expresó: “Él desde el principio estaba apoyando a los muchachos de la Upoli. Era un chavalo que se portaba bien, era popular, mire cuánta gente vio al entierro en medio de lo que está pasando ahorita (en el país), por lo menos mis hijas anduvieron con él dejando víveres a los muchachos, pero él se quedó”.

Otra que asistió al entierro fue Elieth Rodríguez, quien manifestó: “Estoy sin palabras porque fue algo que no nos esperábamos, él fue a comprar unas medicinas con su papá (padrastro) y ahí pasó todo, estamos extrañadas (sorprendidas) porque fue algo que no nos esperábamos y él fue un chavalo que desde pequeño lo conocíamos y hablábamos con él”.

 

En las protestas contra el Gobierno, la solicitud del pueblo ha sido siempre justicia para los caídos y la democracia en Nicaragua. Archivo
En las protestas contra el Gobierno, la solicitud del pueblo ha sido siempre justicia para los caídos y la democracia en Nicaragua.
Archivo

Los muertos aumentan a diario

El Gobierno llega hoy a la segunda sesión del Diálogo Nacional con al menos tres muertes más, ocurridas entre la noche del miércoles y la tarde de ayer.

“Aquí no ha cesado la matanza”, afirma categóricamente Pablo Cuevas, asesor legal de la Comisión Permanente de los Derechos humanos (CPDH). Dijo que pese a que el diálogo ya está en marcha, el Gobierno no mandó a parar la represión contra la sociedad civil y los estudiantes atrincherados en las distintas universidades.

“72 muertos llevamos contabilizados. En su mayoría jóvenes”, mencionó el promotor de derechos humanos.

Sin ordenar cese a represión

De igual manera, aseveró que la masacre no acabará hasta que el presidente Daniel Ortega ordene verdaderamente a sus fuerzas policiales y paramilitares dejar de disparar.

“Fue lo exigido por los muchachos y por los representantes de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN). Sin embargo, no acaba la persecución, cada día hay más muertos. No puede seguir la violencia contra el pueblo”, acusó Cuevas.

Gonzalo Carrión, asesor legal del Centro Nicaragüenses de los Derechos Humanos (Cenidh), también se mostró preocupado por la lista de muertos va en aumento cada día.

Señaló que fue penoso ante el mundo que el día de la inauguración del Diálogo Nacional, en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), los estudiantes estuvieran velando y llorando a dos personas asesinadas por las turbas.

Una de las dos unidades de transporte colectivo que ayer fueron retenidas por grupos que los estudiantes desconocen. Uriel Molina
Una de las dos unidades de transporte colectivo que ayer fueron retenidas por grupos que los estudiantes desconocen.
Uriel Molina

“La rebelión es pacífica”

Después del llamado a una “rebelión pacífica” por parte del Movimiento 19 de Abril (M19A), la tarde del jueves lo que prevaleció fue la falta de buses interurbanos, por lo que las camionetas de acarreo y los taxis fueron las dos únicas opciones para la ciudadanía capitalina que intentaba llegar lo más temprano a sus hogares.

“Las calles se ven tensas. La verdad es que tuvimos que aclarar que nosotros llamamos a una rebelión pacífica, no fue paro lo que dijimos…”, explica Edwin Carcache, integrante del movimiento estudiantil. Explica Jean Carlos López, otro miembro del movimiento, que lo que intentaron decir es que se mantuvieran las marchas pacíficas, pero con mayor fervor.

“En ningún momento nosotros quisimos mencionar paro, jamás. Es nuestra preocupación ahorita que la gente esté pensando que tenemos un paro y no es así”, dice López, y agrega que solo quieren promover mecanismos pacíficos para hacer presión al Gobierno.

“Para que el Gobierno mire que si no cumple lo que la población quiere, entonces ejerceremos mayor presión”, puntualiza.

sobre rapto de buses

Ayer mismo, en las redes sociales y medios de comunicación afines al Gobierno, se culpó al M19A del secuestro de los buses y la muerte del menor. Pero López asegura que dicho medio de transporte fue dejado en cercanías de la Upoli por miembros de la Juventud Sandinista (JS).

“Nos vinieron a dejar un bus, el cual nosotros resguardamos y protegimos. Efectivamente no hubo daños hacia el bus. Esta es una campaña de desprestigio mediático de atribuir cualquier situación vandálica o violenta hacia los estudiantes dentro de la Upoli”, aclaró.

La unidades fue entregada a su dueño con la mediación del padre Maycol Monterrey, de una parroquia cercana a la universidad.

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