Wilmer Hernández: “Yo soy entrenador, aunque algunas personas insisten en no darme mi lugar”

En esta nueva etapa de su trabajo, Wilmer Hernández vivió con gloria la coronación de Cristofer Rosales en Japón en abril pasado, será el hombre fuerte en la esquina del ex campeón Byron “El Gallito” Rojas en Tailandia en julio

Cristofer Rosales (centro) y los entrenadores Wilmer Hernández (izquierda) y Róger González (derecha). HOY/ Bayron Saavedra

HOY

Hace trece años, Wilmer Hernández se retiró del boxeo profesional debido a una lesión, pero soñaba siempre con llegar alto. Entonces decidió tomar otra ruta, la de los entrenamientos, se cambió de acera y, hoy por hoy, en esta tierra de trece campeones del mundo, su trabajo es notable, aunque hay un concepto que le gustaría que la gente cambie.

“Yo soy un entrenador, no un preparador físico. Tengo los años de trabajo, he andado por todo el mundo en peleas de todos los calibres, pero algunas personas insisten en no darme mi lugar y me ven solamente como alguien que alista un cuerpo para las peleas”, se queja el hombre al que apodan “El Tigre”.

En un campo desolado, al aire libre, Wilmer recuerda que comenzó a escribir su propia historia. Instaló un pequeño gimnasio y ríe ahora al saber que de cien boxeadores suyos, ganaba solo uno. Pero lo importante no es el inicio, sino jamás darse por vencido. Perseveró, aprendió de los más grandes y ahora es un referente a nivel nacional.

“Fui entrenado por la leyenda Alexis Argüello cuando yo era boxeador. También aprendí muchísimo de Gustavo Herrera, de Luis Mena, del fallecido Arnulfo Obando y de Leonel “El Chocoyo” Acosta, él fue quien me dio mis primeras clases de vendaje, me acuerdo muy bien de eso”, enhebra su relato Hernández.

“Hay una anécdota que nunca olvido. Alexis me estaba alistando para ir con la Selección de Boxeo a una competencia a Costa Rica, mis manos estaban ensangrentadas, estaba muy cansado, lloré y me dijo que ese era el camino al éxito. Ahora eso le inculco a mis muchachos”, continúa.

Wilmer es una voz firme, una columna al lado del boxeador, el que sostiene el trabajo antes de cada pelea. Cuando le piden clemencia, él no da a torcer su brazo. Su disciplina habla por él. Es su marca registrada tras el paso de los años.

“Cuando entré al equipo de Román ‘Chocolatito’ González en 2014, el apoderado Carlos Blandón me etiquetó como preparador físico, sonaba bonito, pero mi trabajo siempre ha sido más que eso, sé de planes, de estrategias, de cómo conducir una pelea, y lo más importante es que lo he demostrado en todos lados”, explica Wilmer.

En el pequeño destructor, Hernández vio materializado su sueño de llegar a la élite, al ganar con él la tercera y la cuarta corona del mundo. Luego de la muerte de Arnulfo Obando, de cara a la primera defensa del título de las 115 libras del CMB en marzo de 2017, ante Srisaket Sor Rungvisai, él asumió hacerse cargo de esa pelea sangrienta, estuvo en el ojo del huracán, y la relación entre ambos se vino abajo. No obstante, no frenó su marcha.

“Ya llevo seis años en lo que llamamos las Grandes Ligas del boxeo. Lamentablemente no pude continuar con Román. Antes trabajé con Fernando Sánchez, también me dio la oportunidad Prodesa, Pinolero Boxing y así he venido, poco a poco, creciendo en lo que me gusta hacer”, expone el entrenador.

En esta nueva etapa de su trabajo, Hernández vivió con gloria la coronación de Cristofer Rosales en Japón en abril pasado, será el hombre fuerte en la esquina del ex campeón Byron “El Gallito” Rojas en Tailandia en la revancha con Knockout CP Freshmart en el mes de julio y en su momento trabajó con Félix Alvarado, Melvin López, José “Quiebra Jícara” Alfaro y otros peleadores locales cuyos nombres no pasan desapercibidos.

“Creo que humildemente tengo mis méritos, todo es gracias al trabajo duro, al sacrificio, por eso quiero que me reconozcan como el entrenador que soy”, concluye Wilmer “El Tigre” Hernández.

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