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Balas quitan otra vida: Kevin Roberto Dávila López fue herido en protestas de abril

Familiares Kevin Roberto Dávila López, el joven caído en la Upoli, confirman que en hospitales negaron información. Vecinos dicen que perdonan, pero que su muerte no debe quedar impune.

Los restos del joven Kevin Roberto, quien estudió Veterinaria por tres años en la UCN. Su entierro fue este lunes en el Cementerio Milagro de Dios. HOY/Foto: Juan Tijerino

Al salir de la iglesia, a eso de las 6:00 de la tarde del 21 de abril, los padres de Kevin Roberto Dávila López, de 23 años, recibieron un terrible mensaje. “Kevin está herido. Le dieron en la cabeza”, les dijeron.

De inmediato —relató el padre— su preocupación aumentó cuando recordó que hacía dos días su hijo había salido de casa, en Villa Venezuela, para apoyar a los estudiantes de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli).

Su hijo —aseguró el padre— por primera vez en la vida se había unido a una contienda como esa, le extrañó su ansiedad y su autodeterminación. Lo miró irse.

“Creo que lo movió la curiosidad. Él se fue con su teléfono, tenía intención de grabarlo todo y obviamente apoyar a los demás. Pero nunca pensé que ocurría tal tragedia”, confió.

El padre, que prefirió omitir su nombre por seguridad, contó que posterior a ese mensaje resolvió visitar varios hospitales de la capital.

Llegó al Hospital Alemán Nicaragüense, al Hospital Bautista… hasta que finalmente asistió al Lenín Fonseca.

Eran más de las 7:00 de la noche y ya empezaba a desesperarse por el fracaso de su búsqueda. Discutió con algunos médicos en la entrada de dicho sanatorio porque no le permitían el acceso.

“Ellos me decían que no había nadie con ese nombre ni esas señas. Yo me molesté mucho”, dijo entre sollozos.

Cuando el agobiado padre decidió irse a otro hospital, un joven que estaba en sala de emergencias le gritó que no se fuera, que siguiera preguntando porque a las 4:00 p.m. había ingresado un joven herido en las protestas.

“Esa información me hizo detener. Me quedé. Continué preguntando”, dijo el padre..
Después de casi media hora en zozobra, un trabajador del hospital —que conocía a la familia— les ayudó a entrar a la sala de cuidados intensivos.

Solo así fue identificado Kevin por su padre, quien totalmente airado corrió hacia donde una de las doctoras que le había negado el acceso a decirle que su hijo sí estaba en el hospital.

“Lo primero que ella me dijo fue ¿cómo hizo para entrar? Pero yo le dije que eso era lo que menos importaba”, expresó.

Luego —manifestó el padre— el hospital le pidió una disculpa, excusándose de que el joven había llegado sin ninguna identificación y tampoco las personas que lo habían llevado de emergencia dijeron nada al respecto.

Situación fatal

Lo primero que hicieron los médicos del Hospital Lenín Fonseca fue explicarle a la familia la gravedad por la que pasaba el joven.

“Un médico me llevó a una pantalla y me enseñó cómo la bala había dañado a mi hijo. Lo atravesó de un lado, pero no salió, se alojó ahí. Eso me conmovió demasiado. Me dijeron inmediatamente que iba a morir. No iba a soportar”, detalló el padre.

Kevin Roberto Dávila López fue sometido a dos cirugías. La primera fue para extraerle la bala y la segunda para eliminarle un coágulo.

Su madre contó que tuvo la esperanza de verlo salvo, pero con el paso de los días, este se fue inflamando y debilitando. Murió el domingo 6 de mayo, a las 7:10 de la noche.

El joven, que cursó hasta el tercer año de la carrera de Veterinaria, permaneció por más de 15 días en estado de coma. El acta de defunción entregada a los familiares por el Ministerio de Salud (Minsa) reveló que este falleció por un edema cerebral severo.

Su sepelio fue realizado ayer en el Cementerio Milagro de Dios de Managua, vecinos y amigos de infancia del joven lo acompañaron hasta su última morada. No hubo quien no lamentara la forma indolente con la que el gobierno de Daniel Ortega ha reprimido hasta la muerte, a quienes ya no lo quieren más en el poder y lo han gritado en las calles.

No denunciarán

“Terrible es caer en las manos del Dios vivo”, con esa frase el padre de Kevin Roberto Dávila López inició su respuesta ante la pregunta ¿Denunciará el crimen a las autoridades?
Sin titubeos dijo que “no”, porque su religión no permitía tales cosas. También enfatizó que la justicia de Nicaragua no era confiable.

“La justicia la tiene Dios. Sí. Es verdad, aquí en Nicaragua se están haciendo mal las cosas, hay muchas equivocaciones en todas partes, pero… no haré venganza. Ya Dios está preparando la justicia”.

Reconoció que sí ha sido visitado por organismos defensores de los derechos humanos, pero igualmente se ha negado a recibir cualquier tipo de asesoramiento legal.

“Me dicen que abrirán una investigación, pero hay que exhumar el cuerpo y también hay que hacer otras cosas. Solo Dios sabe cuánto es el dolor que sentimos”, argumentó.

Disparo en la cabeza

Kevin Roberto Dávila López tenía de 23 años y trabajaba para una empresa del sector privado. Estudió por tres años la carrera de veterinaria en la Universidad Central de Nicaragua (UCN).

Su pasión era el futbol y acudía a un gimnasio. No tenía novia y su familia es cristiana. Entre sus planes a corto plazo estaba continuar sus estudios.

No salía de noche ni daba problemas a sus parientes. Su mejor amigo era su papá. El 21 de abril, mientras filmaba con su celular los enfrentamientos entre universitarios y antimotines, recibió un disparo en la cabeza.

Permaneció internado 15 días en el hospital y falleció el reciente domingo a causa de un edema cerebral severo.

Vecinos y amigos de Kevin Roberto Dávila López se reúnen para darle el último adiós. . Juan Tijerino
Vecinos y amigos de Kevin Roberto Dávila López se reúnen para darle el último adiós. .
Juan Tijerino

 

Vecinos reclaman justicia

El velorio del joven Kevin Roberto Dávila López (q.e.p.d.) transcurrió sin ningún problema. Según vecinos, no hubo amenazas a la familia. Tampoco llegaron desconocidos a importunar.

Sin embargo, pese a que los padres no desean denunciar a la Policía y tampoco interponer el crimen ante organismos defensores de derechos humanos, otros habitantes de la zona sí consideran que el Gobierno de Nicaragua debe responder por la muerte de todos los jóvenes caídos durante las protestas estudiantiles.

S. G., una vecina, expresó que la muerte del joven Kevin no puede quedar impune. “Otros hablaremos por él. Otros pediremos justicia por su asesinato. Él era un muchacho tranquilo, tenía muchos sueños. No es justo lo ocurrido. Están matando a inocentes, gente que era el futuro de la nación”, dijo.

Varios amigos del occiso tampoco están dispuestos a callar y reprueban totalmente la agresión policial en toda Nicaragua. “Muchos estamos conmovido con la muerte de él (Kevin), no seremos apáticos e indiferentes con la lucha. A mi hermano también le hicieron lo mismo. Gracias a Dios él logró recuperarse. En Nicaragua no puede existir más la impunidad”, expresó Amos Alegría.

El sepelio de Kevin Roberto fue realizado este lunes a las dos de la tarde. Sobre su ataúd descansó la bandera de Nicaragua.

El Movimiento Estudiantil 19 de Abril informó su deceso desde tempranas horas y se solidarizaron con la familia doliente. Con la muerte de Dávila López son al menos 47 personas las asesinadas durante las protestas en Nicaragua, aunque organismos defensores de derechos humanos aseguran que la cifra puede superar los 50 fallecidos.

47 muertos por las protestas es el saldo confirmado por el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos. Jader Flores
47 muertos por las protestas es el saldo confirmado por el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos.
Jader Flores
Cenidh: Van 47 asesinados
Con la muerte de Kevin Roberto, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) lleva el registro de 47 muertos, víctimas de la represión policial en las manifestaciones de abril.

Marlin Sierra, directora ejecutiva del Cenidh, señala que al igual que el joven, otros tres más murieron luego de pasar varios días en cuidados intensivos.

Además señaló que tienen información de un menor de edad que fue baleado el 20 de abril y fue atendido en el Hospital Bautista, mismo centro de atención médica donde atendieron al niño mártir Álvaro Conrado (q.e.p.d.).

El menor de 14 años, de iniciales O. D. H. R., fue herido de bala en el tórax y se supone que cayó herido en el sector de la UNI. “A los dos lo atendieron el mismo día (Álvaro y O. D. H. R.)… Sabemos que este niño estaba en cuidados intensivos, pero fue trasladado al Hospital La Mascota, por ser menor de edad, cuando ya estuvo establecido su salud. No sabemos más detalles de su estado”, dice Sierra.

Con relación a las muertes, Sierra expresó la necesidad de un paro a la represión contra las manifestaciones del pueblo. “Es una masacre que no esperábamos, la represión que se tiene de un gobierno totalitario y con estilos dictatoriales.

Hacemos un llamado al cese de la represión, al cese del uso de las fuerzas especiales o los grupos de choque o que tienen una labor paramilitar para dejar de agredir a la población nicaragüense, porque esto no abona del todo al diálogo. ¿Cómo vas a dialogar si te siguen reprimiendo?”, se preguntó Sierra.

Se rindieron a la muerte

24 de abril: muere Darwin Elías Medrano, dos días después de haber recibido un disparo durante las protestas, luego de permanecer en coma en el Hospital Antonio Lenín Fonseca. Tenía 23 años y era originario de León. Habitante del barrio Georgino Andrade, en Managua.

25 de abril: fallece Edwin Bismarck Gómez Gómez, quien permaneció cinco días en cuidados intensivos del Hospital Alemán Nicaragüense, en Managua, por haber sido víctima de balazos el 20 de abril.

01 de mayo: después de 12 días de haber sido impactado por un balazo, Nelson Téllez Huete se rindió a la muerte en un hospital capitalino. Tenía 35 años y vivía en Ciudad Sandino.

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