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Familias sienten temor por los desaparecidos en las protestas de abril

Familias siguen buscando a los desaparecidos y reclaman porque ninguna autoridad los llama solo los organismos de derechos humanos están investigando

Realizan plantón frente a la Universidad Centroamericana para recordar al periodista Angel Gahona, asesinado en Bluefields durante las protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega. Foto Jader Flores

Realizan plantón frente a la Universidad Centroamericana para recordar al periodista Angel Gahona, asesinado en Bluefields durante las protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega. Foto Jader Flores

Managua

Familiares y organismos de derechos humanos están preocupados por los desaparecidos. Ayer dijeron que son 15, aunque otras listas hablan de más.

“¿Dónde están estas personas?”, es la pregunta que se escucha en todos los sectores de la sociedad nicaragüense, pero el Estado no da respuestas induciendo a la ciudadanía a pensar lo peor.

La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), asegura por su lado, que los desaparecidos son más de 60.

“Esta lista no está finalizada. Hay más. Muchas personas más. Estamos realizando un trabajo investigativo en profundidad y pronto se conocerá una cifra exacta que con certeza va a provocar un escándalo”, refirió Álvaro Leiva Sánchez, secretario de la ANPDH.

El temor de muchas madres, padres, esposas —contó Leiva Sánchez—, es enterarse de que sus parientes desaparecidos están muertos .

Tal como sucedió con Edwing Bismarck Gómez, de 33 años, que estuvo desaparecido por más de 24 horas. Este fue encontrado por su esposa en el Hospital Alemán Nicaragüense. La noticia fue fatal para ella.

Trascendió que Gómez era habitante del barrio Villa progreso y recibió un impacto de bala el domingo 22 de abril, mientras regresaba de realizar unas compras. No se supo quién lo llevó al hospital.

Murió el miércoles 25 de abril a las 10:00 p.m., dejó a tres en la orfandad. Cabe mencionar que antes que se hiciera pública la muerte de Gómez, dos cuerpos que pertenecían a personas desaparecidas fueron localizados en la morgue del Instituto de Medicina Legal; se trataba de Kevin Rivas González, de 18 años, y Marcos Antonio Samorio, de 31. Ambos, también estuvieron desaparecidos por más de 24 horas.

Más miedo

Denis Darce Solís, director de proyectos y capacitación, de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, (CPDH), informó que en sus listas solamente tienen 15 personas desaparecidas y que está de acuerdo con que el temor de las familias es enterarse que sus parientes están muertos.

También agrega que otro de los miedos es comunicar eso que los aqueja a los medios de comunicación.

“Ellos no quieren hacer una denuncia pública porque los mismos muchachos que salieron de las cárceles dijeron que los policías les exigieron que no contaran las torturas que les hacían…”, señaló Darce Solís.

Explicó que todos esos testimonios han llevado a las familias a silenciarse porque tiene las esperanzas de que sus hijos estén vivos.

“Saben que si comparecen ante los medios, afectan a sus muchachos”, apuntó.
Álvaro Leiva Sánchez, secretario de la ANPDH, de igual forma destacó que sí existe un ambiente de miedo y terror frente a las instituciones policiales y a las autoridades de Gobierno, por parte del ciudadano.

“Claro y con mucha razón. Porque hay ciudadanos que están siendo perseguidos por denunciar y testificar todas las crueldades que padecieron”.

Leiva Sánchez expresó que la preocupación de la ANPDH radica en que cada minuto que pasa, representa la posibilidad de perder una vida.

“Nos sentimos impotentes de poder dar una respuesta de seguimiento para garantizar la posibilidad de vida de los que están desaparecidos. Estamos trabajando en el sentido de ser lo más precisos con las denuncias ciudadanas”.

Los muertos

En torno a los muertos la situación también es tensa. Según la ANPDH, la lista ya superó los 33 asesinatos. En cambio la CPDH, nos dejó asombrados con un listado de 63. Su director, Denis Darce Solís, argumentó tal cifra diciendo que ellos poseen una lista de más fallecidos confirmados.

“Una a través de los medios, y nuestra red de defensores, que están en los diferentes lugares y parte de esos lugares son los hospitales. La otra lista que ha circulado es de otro organismo de derechos humanos y redes sociales, juntando todo aparecen 63 personas”, detalló.

Darce Solís advirtió que nadie puede decir con certeza total que esas más de 63 personas están fallecidas, porque ninguna autoridad oficial apoya.

“Nosotros estamos en el proceso de verificación con base en esa lista, la CPDH, ya para el lunes esperamos tener una lista consolidada”.

Solicitó a las instituciones que comuniquen cuántas personas fueron ingresadas a los hospitales, a cuántas personas les dieron de alta, cuántas de estas personas aún están internas porque sus condiciones son delicadas, cuántas fallecieron y si las entregaron a sus familiares o a Medicina Legal.

“Esa es la información que la sociedad está demandando, se necesita saber”, subrayó.

¿El diálogo?

Tanto la ANPDH como la CPDH consideran que en Nicaragua no existen las condiciones para un diálogo. No hasta que se inicie un proceso investigativo a todos los responsables de esta masacre.

“No puede haber paz social si no hay respeto a los derechos humanos de los nicaragüenses. Debe haber un proceso de investigación y castigo de los culpables sin excepciones. Además, se debe garantizar la seguridad ciudadana”, declara Leiva Sánchez, de la ANPDH.

El director de la CPDH concuerda con tales exigencias y concluye en que cuando sí haya un ambiente para el diálogo, el Estado debe firmar el protocolo de Roma, único instrumento internacional que permite a los pueblos protegerse de los actos lesivos y permite que las víctimas acusen a los funcionarios que cometieron delitos.

Cientos de personas han demandado en las calles la liberación de las personas detenidas, cuyo número oficial aún se desconoce. Hoy/Carlos Valle
Cientos de personas han demandado en las calles la liberación de las personas detenidas, cuyo número oficial aún se desconoce. Hoy/Carlos Valle
Protestas

19 de abril: estudiantes se toman la Upoli. Otras universidades se unen a la protesta contra la reforma a la Seguridad Social.

20 de abril: capitalinos reúnen víveres para los jóvenes y los trasladan a centros de acopio. La Policía reacciona decomisando productos.

22 de abril: al menos 14 supermercados son saqueados. Ortega ese mismo día revoca la reforma al reglamento de Seguridad Social.

23 de abril: marchan el Cosep y varios sectores de la sociedad civil.

24 de abril: detenidos en La Modelo son liberados.

26 de abril: aumentan cifras de muertos a más de 30 personas. Iglesia católica convoca a marcha.

El adolescente muestra las cicatrices del impacto de bala cerca del corazón. J. Tijerino
El adolescente muestra las cicatrices del impacto de bala cerca del corazón.
J. Tijerino
Adolescente está vivo de milagro
Managua

Francely Navarro y Juan Tijerino

El 18 de abril estalló el grito de las protestas contra la reforma al reglamento de la Ley de Seguridad Social en Managua y O.D.H.R., de 14 años, estuvo atento frente al televisor.

Un día después se enteró de los enfrentamientos en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), le conmovió la noticia de que había agredidos, muertos y pensó que su hermana, estudiante de esa universidad, pudo ser una de las víctimas.

El 20 de abril, absorto por la violencia en las calles, decidió integrarse a la lucha de los estudiantes de la Upoli sin que su padre se enterase. Salió de su casa junto con un primo, también de 14 años, y caminaron al sector del mercado Iván Montenegro, ahí se alzaba un grupo, aproximadamente, de 80 estudiantes que irían rumbo a la universidad.

En cuestión de segundos llegó la Policía Nacional con sus efectivos de la Dirección de Operaciones Especiales (DOEP). Inició la trifulca, los jóvenes, incluyendo a O.D.H.R. y su primo, se defendían con piedras y los policías disparaban. Una de estas alcanzó el tórax del pequeño O.D.H.R.

“Iba corriendo y sentí algo caliente. Creí que me habían dado con una bala de goma, pero unos chavalos me dijeron que estaba herido”, explicó O.D.H.R. No lo sabía Según el jovencito, al verse herido se revisó y notó un pequeño bulto en su pecho, cerca del corazón. “Me faltó el aire. Me toqué aquí (tórax) y sentí la bala, me la toque con los dedos. Me llevaron al hospital y al llegar me atendieron. No sé qué pasó después, me colocaron algo en la cara y dormí”, narró O.D.H.R.

Como la herida de la que extrajeron la bala aún no cicatriza, el jovencito permanece en casa bajo el cuido de sus padres. Por cuánto tiempo permanecerá así, se desconoce. Lo que sí dio por un hecho el pequeño es que si tiene la oportunidad de integrarse a la protesta que aún permanece en la Upoli, lo hará.

“Yo anduve en la montaña. Fui parte de las tropas Pablo Úbeda del Ejército. En parte él salió igual a mí”, explicó orgulloso Oscar Hernández Villafranco. Hernández precisó que jamás imaginó que después de haber participado en la guerra de los años ochenta contra la resistencia, le tocaría ver cómo el actual Gobierno, del cual fue simpatizante por años, hiriera a su hijo.

Convocan a marcha

Hoy la Iglesia católica junto con la población y organizaciones empresariales y de la sociedad civil realizarán una marcha en la que se orará por todas las personas asesinadas en el marco de las protestas universitarias. También se pedirá por los heridos y desaparecidos.

La caminata por la paz de Nicaragua fue convocada por la Conferencia Episcopal de Nicaragua, según dijo monseñor Silvio Báez. Trascendió que la marcha concuerda con el cumpleaños de monseñor Báez, a quien los universitarios le apodaron “héroe con sotana” del Movimiento de Jóvenes 19 de Abril.

 

 

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