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Universitarios continúan atrincherados en la Upoli y bajo alerta constante

Ocho días tiene de permanecer ocupada la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) por los estudiantes, sitio convertido en un bastión de resistencia

Para ingresar a esta fortaleza universitaria de la Upoli es necesario pasar por un puesto de control. Jóvenes con rostros cubiertos, con pañuelos y armados con tubos metálicos que expulsan morteros, se encargan de la revisión.

Recibido el “oky”, solo es cuestión de esperar segundos para que otro de esos jóvenes anónimos abra el portón.

En el interior se percibe una tensa calma. El sonido del rotor de un helicóptero que vuela rápido y a baja altura activó las alarmas en el lugar.

La aeronave, pintada de azul y blanco, como la bandera de Nicaragua, es similar a la que hace algunos días utilizó la Fuerza Área Mexicana para controlar el incendio en la Reserva de Biósfera Indio Maíz.

En la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) no saben a quién pertenece el helicóptero, pero sospechan que pasó sobre sus cabezas para espiarlos.

Este martes por la noche, tras horas de zozobra por rumores de una posible arremetida de antimotines, un desconocido, que vestía con gabacha, distribuyó unas pastillas entre los estudiantes.

Al poco tiempo de haberlas ingerido, sufrieron de vómitos y mareos. Otros inclusive convulsionaron, supuestamente están ingresados en un hospital.

Los universitarios sospechan que un infiltrado distribuyó la píldora, por esa razón deducen que “la aeronave no pasó por casualidad”.

Luis habita al sur de la capital, es universitario y su casa de estudios no se sumó a la jornada de protestas contra el Gobierno. Tiene días de no ir a su casa y no tiene claro cuándo regresará.

“Me han llamado para decirme que me regrese, pero no lo haré. Supe que la Juventud Sandinista en mi barrio anda preguntando por mí. Han llegado falsos trabajadores del Minsa a la casa haciendo preguntas. Donde yo vivo, nunca ha llegado el Minsa y ahora se aparecen preguntando cuántos somos en la familia y qué estudio yo”.

Organizados en tarea

El desorden no existe en la Upoli, los jóvenes han sabido organizarlo todo; sus funciones, sus víveres, sus medicinas, sus emociones. Se turnan para verificar que todo está en su lugar y en buen estado.

“Aquí nosotros cuidamos esta propiedad. La respetamos, no la destruimos”, manifestó una joven, no mayor de 19 años.

Cabe destacar que los líderes sobran, muchachos con el carácter impresionantemente forjado, dirigen a los demás con soltura, siempre en busca del bien grupal.

El área médica es todo un éxito. Están los encargados de farmacia, que debido a los atentados, hoy día son más desconfiados que nunca. Tienen espacios para heridos menores, graves y saben actuar en toda circunstancia.

Todos los días recogen la basura y la ubican en un solo punto. Hasta ellos no llega el camión, pero tienen quién la saque de las instalaciones.

“Nos quieren hacer ceder, aquí no nos mandan camión de la basura, nos han cortado la luz, el agua…”.
Confiesan que físicamente se sienten cansados, puesto que ya llevan muchos días sin dormir bien, sin sentirse a salvo; sin embargo, garantizan que no se rendirán.

“No dejaremos la universidad hasta que el Gobierno cumpla todas nuestras peticiones. Hasta que el presidente acepte sus errores y deje de matar al pueblo. Hasta que se haga justicia por nuestros hermanos caídos. Hasta sentirnos seguros”.

En torno al diálogo, expresaron que el único que puede y tiene la lucidez para representarlos es monseñor Silvio José Báez, nadie más.

Consideraron que el cardenal Leopoldo Brenes, pese a su liderazgo, no ha estado con ellos en la batalla y que tiene lazos directos con el Gobierno.

“Es monseñor Báez quien nos ha representado siempre. Lo queremos a él, es una persona neutral y totalmente justo”.

Expresaron que aún no dan el nombre del estudiante que se sentará en la mesa de diálogo porque es parte de una estrategia.

“A los líderes los compran, nosotros somos inteligentes y no daremos nombres”, aseguraron.

HOY/Foto: Juan Tijerino
Seguridad nocturna
Por la noche la zona es resguardada por todos sus costados.

Los jóvenes también hacen turnos para proteger los retenes que han puesto a la entrada y salida de la zona universitaria. Se cuidan que quienes circulen por el lugar pasadas las 6:00 de la tarde lo hagan bajo su estricto control: luces bajas, por ejemplo, o apagadas, de ser necesario.

No explican por qué, pero nadie pasa a menos que cumplan con eso. Es obligatorio saludar al pasar por ahí y quitarse gorra o casco si se va en moto. Se sospecharía de quien no lo haga y de inmediato lanzan una alarma si quienes se mueven desobedecen o los notan “poco sociables”.

Buenos vecinos de la Upoli
No solo los estudiantes protegen las instalaciones de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) sino también los habitantes de la zona. Aparentemente, las calles están vacías, pero tras los porches, puertas y ventanas están hombres, mujeres y niños pendientes de cualquier vehículo sospechoso o persona extraña que circule por el sector.

Los sonidos, ya sea el crujir de alguna lata, un simple cohete, o una voz altisonante, pone en alerta a la población que ha presenciado todos los enfrentamientos. “Nosotros vimos caer a varios”, dice uno. “La causa que ellos defienden es justa”, dice otro, pero, no se atreven a dar sus nombres ni mostrar la cara por temor a que simpatizantes del Gobierno atenten contra sus vidas.

El apoyo que le dan a los estudiantes es genuino, han sido partícipes en la recaudación de víveres y fieles protagonistas en las marchas a favor de la vida y rememoración de los caídos. En torno a los negocios ubicados frente a la universidad no ha habido problema, cuentan los jóvenes universitarios.

“Sabemos que esto afecta sus ingresos, pero tienen derecho a venir y salir del sector. Son gente que nos apoya ”, refiere un estudiante.

No cabe duda que la zozobra es el enemigo de lugareños y estudiantes, cualquier extraño puede ser un traidor y deben defenderse. Tampoco un conocido es ciento por ciento confiable. “Todo puede ser”, opinan en conjunto.

La calle es poco transitada por buses y vehículos. Las dueñas de pulperías vende sus productos con recelo, miran fijamente a los ojos a sus compradores, a los estudiantes les sonríen en señal de aprobación. “Son los vecinos que han estado con nosotros en las buenas y las malas, por eso nosotros también los protegemos”, expresó un líder estudiantil.

Estos son los dos jóvenes que aparecieron en la morgue de Medicina Legal. HOY/Foto: Tomadas de Facebook.

La lista de fallecidos en las jornadas de protestas contra el Gobierno continúa en aumento. Por segundo día consecutivo, personas registradas como desaparecidas han sido localizadas en la morgue del Instituto de Medicina Legal.

Las identidades de las víctimas corresponden a Kevin Rivas, de 18 años y Marcos Samorio, de 31. Se desconocen las circunstancias en que los asesinaron. No obstante, sus familiares presumen que ocurrió durante los enfrentamientos que sostenían efectivos de la Dirección de Operaciones Especiales (DOEP ) y manifestantes que se oponían al ahora derogado reglamento de Ley de Seguridad Social.

“Al parecer quedó atrapado entre el disturbio porque venía de trabajar”, manifestó Tomás Samorio, padre de Marcos. Mientras el adolescente Rivas habría fallecido en circunstancias similares. “Ya lo estábamos esperando y se nos hizo raro que hasta cierta hora no hubiese aparecido. Pero vino un sobrino asustado y nos mostró un video donde aparece que estaban dándole los primeros auxilios”, indicó Martha Sánchez García, tía del joven Kevin Rivas.

Tanto Sánchez García como Samorio brindaron estas declaraciones a un canal local de televisión. Con estas dos muertes la cifra de víctimas en las protestas aumentan a 32, según registros del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

En tanto la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) contabiliza 33. Se conoció que estos organismos de derechos humanos actualizarían sus estadísticas posterior al cierre de esta nota. “Estas cifras no son absolutas, van en aumento”, aclaró Álvaro Leiva Sánchez, secretario de ANPDH, quien refirió que la situación de inseguridad y muerte en la nación es preocupante.

Pablo Cuevas, promotor de la Comisión Permanente de los Derechos Humanos (CPDH), explicó que no ha sido posible establecer una lista definitiva de muertos o heridos, porque las autoridades no están proporcionando información. Se conoció que estas dos últimas víctimas presentaban impactos de bala.[/doap_box]

El 19 de abril se marcó una nueva era en el país. HOY/Foto: Juan Tijerino

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