Reflexión Cristiana: Enfrentar la vida

En estos turbulentos días muchas personas reviven el miedo y la inseguridad.

Nunca te vayas a la cama sin dar gracias por un día más recibido. HOY/Thinkstockphotos.com

 

HOY

En estos turbulentos días muchas personas reviven el miedo y la inseguridad. Cuando quiero comenzar algo, cuando tengo que enfrentar un problema o enfermedad, cuando tengo que comunicarme personalmente o hacer algo en público y otras cosas más, cuando tengo que tomar una postura y manera de pensar… el miedo y la inseguridad me invaden muchas veces.

Pero, cuando logro sobrepasar las dudas e inseguridades puedo experimentar la libertad para ser yo mismo y alcanzar mi máximo potencial como persona.

A veces cuando doy clase o una charla me preguntan: “¿Cómo logra ser tan confiado y seguro?” A lo que respondo: “¿Cómo sabes que tengo tanta confianza en mí mismo? La verdad es que nadie sabe qué es lo que estoy experimentando por dentro, solo yo lo sé. Tienes la impresión de que tengo mucha seguridad en mí mismo, pero en realidad no lo sabes”.

He sido testigo de muchas personas que se detienen a sí mismas de iniciar algo debido a esa gran duda sobre su propia capacidad.

Algo indispensable es no olvidar que soy normal. Cuando tengo miedo o me siento inseguro, más bien tendría que preocuparme por lo contrario. E inmediatamente oro, invoco al Espíritu Santo pidiendo el don de dominio de mí mismo y su guía.

Trato en la medida de lo posible estar activo leyendo, escribiendo, visitando enfermos o amistades, trabajando… Conforme más ocupado estoy, más seguro me siento. Nunca dejo demasiados espacios en blanco en mi agenda y así nunca siento miedo. A la duda le encantan las personas con mucho tiempo para pensar en sí mismas y engendrar sentimientos negativos.

Para mí, el miedo se ha convertido en un indicador de las cosas que realmente necesito y debo hacer… y que han tenido los mejores resultados. Haz lo que temes tanto hacer, solo así verás aumentar tu confianza. No te estoy sugiriendo tomar riesgos físicos, pero sí que hagas la llamada que tanto has estado evitando.

No importa cuáles sean los resultados, saldrás de la situación inspirado con lo que hiciste en lugar de pensar menos de ti por no haber hecho nada al respecto.

Por otra parte sé que todo lo que anhelo y deseo requiere sacrificio, constancia, esfuerzo. La mayoría de las personas buscan lo tradicional y el confort, que son trampas que causan que te hagas mediocre. Si quiero ser mejor cada día tengo que estar cómodo haciendo lo incómodo.

No soy la persona más inteligente o la más creativa, pero si hago lo que planifico, con la ayuda de Dios, el miedo desaparece y la inseguridad se calma.

¡Dios te bendiga!
Correo: padreoscaroliver@hotmail.com

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